“La irrupción pública de muchas mujeres con protagonismo político, la relevancia de una agenda de contenidos feministas comp parte de un poryecto transformador para todas y todos y el desplazar el liderazgo vertical estereotipadamente asumido como “masculino” reabren la pregunta por la feminización de la política” Clara Sierra
Comienza la temporada electoral y deberíamos hacer especial énfasis en que la representación descriptiva de las mujeres no genera igualdad sustantiva per se, es indispensable implementar una agenda pública común en donde más allá de los colores y los partidos estemos las mujeres.
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Comenzaría diciendo que “lo político” debería ser una visión de género transversal de las próximas mujeres candidatas y gobernantas, lo cual, considera abarcar la vida personal y privada que se basa en relaciones de poder desiguales, donde los varones siguen teniendo más poder que las mujeres y sobre ellas.
La competencia política, históricamente ha sido un universo dominado casi exclusivamente por los hombres y con una visión de opresión, represión, y obediencia. Resulta fundamental replantearnos una nueva forma de ejercer el poder, en donde la visión sea horizontal, autónoma, comunitaria, donde pongamos como prioridad la decisión ciudadana, y busquemos luchas comunes.
Las mujeres debemos cambiar la confrontación por la construcción.
El sistema siempre tendrá trampas en el camino, donde nos hará creer que seguimos siendo adversarias o enemigas y esta división justamente alimenta la violencia contra nosotras mismas.
Y no solo eso, nos debilita en la búsqueda de la igualdad sustantiva, la reivindicación de los derechos humanos de las niñas y mujeres, así como en la lucha por cerrar las brechas de desigualdad que la pandemia ha acrecentado en todo el mundo.
Como dice Clara Sierra, “ Que el poder no sea un espacio solitario para las mujeres, que sea un lugar comunitario”
En este sentido comunitario, es donde debemos capacitarnos e instrumentar la perspectiva de género para lograr visibilizar las desigualdades y violencias estructurales que vivimos en México.
Nos dará voz para defender los pequeños espacios que hemos conquistado, y no permitir el desmantelamiento de los mecanismos de adelanto para mujeres.
Es cierto que ser mujer no garantiza cabeza de mujer o ser feminista. Pero también es cierto que ocuparemos el 50% de las papeletas en el próximo proceso electoral del 2021.
Y eso requiere que entre todas rompamos los techos de cristal, para llegar acompañadas, fuertes, unidas y con una agenda pública lo más común posible. Recordemos que la violencia, discriminación y prejucios no excentan a ninguna mujer, no les importa partido político, cargo, raza, etnia, edad, geografía y condición económica.
Así pues, esta es una invitación a todas las mujeres que hoy tienen invitaciones, pero tienen también miedo a participar: QUE EL MIEDO CAMBIE DE BANDO. Solo participando, capacitándonos e irrumpiendo lograremos avances sustantivos y no solo representativos en cuotas o porcentajes.
Feminicemos la política, comencemos feminizando el lenguaje hablar en “femenino” nos visibiliza y pone en el debate público cuestiones que nos afectan, sigamos pues trabajando cada una desde nuestros espacios de incidencia para lograr un mundo en igualdad.