Ni cómo ayudar al PRI…

Martes, Agosto 4, 2020 - 09:25

Politólogo ITAM, Maestro en Estudios legislativos Universidad de Hull. ExSecretario de la Comisión de Participación Ciudadana en la Cámara de Diputados. ExDirector de Estudios Legislativos en Gobernación

Por más preocupantes que sean las decisiones del actual gobierno, nunca debemos olvidar que estamos en esta situación en buena parte por el hartazgo que había generado una élite política anquilosada, que nunca tuvo la capacidad para reconocer y enfrentar reclamos válidos que fueron capitalizados por López Obrador. Incurriríamos en un grave error si dividimos a los actores políticos en buenos o malos, en vez de discernir sobre grados de responsabilidad.

En un entorno donde imperan las emociones sobre cualquier argumento, será imposible para la oposición reconquistar terreno si no se presenta una alternativa igual de atractiva que la del gobierno. Pero antes, urge autocrítica y apuesta por la calibración. De lo contario, la inercia del actual gobierno apuesta al deterioromientras vende un proyecto con tintes místicos y mucho kitsch historiográfico.

Lamentablemente los partidos no sólo parecen carecer de idea sobre lo que los arroyó, sino siguen creyendo que basta con medrar de los errores de López Obrador para reposicionarse. Todavía peor: supenen que bastará con el hartazgo de ciertos grupos sociales hacia el actual gobierno para reconquistar la Cámara de Diputados. Pero mientras llega el desengaño de 2021, siguen con sus viejos usos y costumbres.

Hace unas semanas, la senadora Vanessa Rubio solicitó licencia indefinida porque descubrió una súbita vocación por la academia y la consultoría. Dejemos a un lado la especulación sobre qué tanto influyó el regreso de Emilio Lozoya en la decisión. Ignoremos amablemente la forma en que el grupo parlamentario del PRI pierde un escaño, pues la suplente se declaró independiente. Es más, y como se escribió en este espacio hace dos semanas, obviemos el pésimo manejo de crisis que dejó ver el coordinador de esta bancada, Miguel Ángel Osorio Chong, ante un “llegue” del gobierno. Hace unos días la consultora estadounidense McLarty Associates reclutó a la senadora con licencia como consultora senior. ¿Por qué la noticia es una pésima noticia para la oposición y una ventaja para el gobierno?

En primer lugar, la integración de la senadora a una consultora representa un grave conflicto de interés. No importa si el Congreso todavía no ha regulado esto para sus integrantes, en toda democracia hay normas que impiden el paso inmediato del sector público al privado, estableciendo que debe pasar un tiempo para que la persona no use información privilegiada. No es ilegal, pero se ve mal y eso para el gobierno y su discurso es oro molido.

Si el gobierno aprobó un absurdo plazo de 10 años para algunos funcionarios que desean pasar del sector privado al público, el cambio de actividad de la senadora con licencia le da argumentos para continuar con su discurso anti corrupción como distractor. Hasta le permite endurecerlo, en caso de ser necesario. Además, el ataque puede tocarle al resto de la bancada del PRI y a los demás partidos de oposición. Otra víctima potencial de esto puede ser el propio gremio de cabilderos: basta un pequeño giro retórico para incluirlos como parte de la pandemia de la corrupción que nos azota con mayor ferocidad que el COVID-19.

Más grave aún: estos escándalos pesarán más ahora que los legisladores competirán para quedarse en sus cargos en 2021 y 2024 en el caso de los diputados y senadores. De hecho, los actos de corrupción derivados de actividades como el cabildeo serán los preferidos del gobierno, porque también afectan al sector privado.

¿Qué se puede hacer? Algo que no desearían los senadores en circunstancias como las que había antes de 2018: hablar en serio sobre regulación del cabildeo y estándares éticos de los legisladores. De lo contrario, el escándalo los puede afectar individual o colectivamente ante los embates de la demagogia.

Pero bueno… se espera que sigan reaccionando: lo sorprendente sería que se pongan las pilas.

@FernandoDworak

 


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