Reza el dicho popular que “cuando veas las barbas de tu vecino cortar, echa las tuyas a remojar”, en clara alusión a que si ves que algo acontece a tu alrededor, lo mismo te puede pasar a ti, así que debes estar preparado o tratar de evitarlo para que no te tome por sorpresa. Esto viene a cuento por la cantidad incontable de negocios que han cerrados sus puertas los últimos meses, y en muchos casos de manera definitiva. Por citar algunos ejemplos de los más emblemáticos: el hotel Royalty en la ciudad de Puebla, el Sanborns de San Ángel en la Ciudad de México y el Gran Café de la Parroquia en el Puerto de Veracruz. Todos ellos emblemáticos, de gran tradición pero que fueron víctimas de esta pandemia que nos está tocando vivir, pero lo que es más grave aún, fueron víctimas de las decisiones y estrategia fallida que las autoridades están tomando o dejando de tomar ante los temas de salud pública y de las empresas, la iniciativa privada y la economía en general. Lo más grave es la cantidad de despidos y de desempleo que están viviendo millones de mexicanos. Por ello, es indispensable exigirle al gobierno desde todas las trincheras que asuma con determinación, actitud y empatía una estratégica más enérgica, más efectiva y que tome en cuenta la protección de los mexicanos ante el COVID pero que salvaguarde y apoye a los empresarios y a las empresas, pues de ellas dependerá que la economía detone el crecimiento, mantenga la estabilidad y evite un crecimiento indiscriminado de la delincuencia. Por ello ante lo que nos está tocando vivir y ver las barbas del vecino cortar, alcemos la voz, organicemos, participemos, propongamos, exigamos y sobre todo, no pongamos nuestras barbas a remojar, mejor hagamos nuestra parte y exijamos que el gobierno se ponga las pilas. Va mi propuesta de acción pública frente a la crisis que estamos viviendo:
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Estas y otras medidas que se han propuesto desde el sector empresarial, son necesarias y urgentes, pues de lo contrario el propio gobierno es el que está orillando a miles de familias a vivir la angustia y desesperación del desempleo, que como consecuencia eleva los índices de inseguridad. Apoyemos pues, las iniciativas que urgen a los gobiernos a tener un liderazgo proactivo, incluyente y efectivo y no quedarse inmóviles ante la desgracia que viven millones de familias mexicanas.