Enojo, coraje, miedo, indignación, impotencia, frustración, preocupación, entre muchos otros sentimientos son los que se comentan todos los días en las pláticas casuales, en los cafés, en las sobremesas y en las redes sociales. Quisiéramos resolver la realidad que estamos viviendo en una charla, pero se necesita mucho más que eso para que las cosas sean diferentes.
Todos los frentes apuntan a las decisiones que desde los gobiernos, principalmente el federal, se están tomando en distintos ámbitos de la vida nacional. La economía, la política, la pandemia, la educación, la salud, el aeropuerto, las obras de infraestructura, la energía, las instituciones, la elección, las contingencias y muchos temas más son los que percibimos, están siendo manejados de manera equivocada.
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También las omisiones y lo que se ha dejado de hacer, generan señalamientos y críticas justificadas. El estilo personal de gobernar del actual régimen, evoca más una campaña permanente que una visión de estado respecto a los grandes temas que hay que resolver en el país: pobreza, desigualdad, desempleo e ingobernabilidad. Hay que reconocer la habilidad y la perversidad astuta, mediante las que se busca engañar con la verdad y manipular a muchos mexicanos -que de buena fe- siguen creyendo que polarizando a unos y a otros nos puede ir mejor.
A nivel estatal y municipal, la cosa no es diferente, pues la falta de liderazgo, de obra pública y de acciones de gobierno, están generando un retraso que margina las oportunidades a quien las necesita y hace menos favorable un ambiente de confianza, legalidad y paz. Así es como nos sentimos muchos de los mexicanos y poblanos el día de hoy.
En la elección del próximo 6 de junio nos estamos jugando el todo por el todo. Es decir, que quien actualmente gobierna, se fortalezca y con ello, pueda continuar con el desmantelamiento de las instituciones, y jugando prueba y error, con prolongar su mandato incluso más allá del 2024, pero también nos estamos jugando la oportunidad de votar por otras opciones que hagan contrapeso real en la segunda mitad del sexenio.
Nos estamos jugando la alegría, tranquilidad, valentía, posibilidad, potencial y la libertad de nosotros y de nuestros hijos. Eso es lo que está en juego en esta elección, una contrapropuesta de libertad contra la amenaza que estamos viviendo día a día. Puesto en otras palabras, nos estamos jugando nuestra estabilidad y la de nuestras familias. Aunque muchos mexicanos siguen con la esperanza del cambio, todo está cambiando pero para que todo siga igual o peor. Los indicadores y los monitoreos internacionales así lo registran, pero sobre todo el sentir de millones y millones de mexicanos y poblanos. Eso es evidente.
La principal amenaza de esta elección es la abstención. A través de distintos medios, se teje una estrategia que trata de desalentar la participación electoral. El ejemplo más destacado son los constantes ataques que está recibiendo el INE, para desacreditar su papel de árbitro. Con esta estrategia el único que gana es el partido en el gobierno, pues al haber menos participación, sus probabilidades de triunfo aumentan a través del acarreo y clientelismo electoral. De aquí la importancia de salir a votar, pues es la única oportunidad que tenemos de corregir el rumbo de nuestro País y nuestros municipios. Es importante que además de salir a votar lo hagamos por quien aventaje en las encuestas, pues ante tantas opciones de candidatos, debemos evitar dispersar nuestro voto. En esta ocasión es decidir entre continuar en crisis o corregir el rumbo.
Hay grupos específicos, como los jóvenes entre 18 y 25 años que ven con esperanza que el actual régimen genere condiciones de igualdad y que subsane lo que en el pasado, a través de gobiernos de otros partidos, tanto afecto al País y a los mexicanos. Es cierto que en las últimas décadas se acumularon excesos y errores lamentables para muchos sectores de la población, pero también es cierto que con las medidas actuales, no hay mejoría, y lo que si hay es desintegración, división y desmantelamiento de lo bueno con lo que contaba el país para funcionar de mejor manera.
La popularidad en todo caso, debe ser utilizada para favorecer cambios en sentido positivo y no para tomar medidas autoritarias, ocurrentes, dictatoriales, incongruentes que claramente buscan manipular y perpetuar en el poder a los beneficiarios del mismo. Es el modus operandi de lo más parecido a una dictadura. Ejemplos a nivel mundial ilustran la forma en la que actúan este tipo de liderazgos y el fatal desenlace al que llegan.
Veámonos reflejados en la historia universal y normemos criterios del bien mayor que requiere nuestro país. Libertad, oportunidades, crecimiento e igualdad deben ser los parámetros en los que basemos nuestra decisión. Viéndonos al espejo, y haciéndonos la pregunta de si ¿es mejor o peor nuestra calidad de vida respecto al pasado inmediato?, ahí es donde encontraremos la respuesta.
Otro tema a considerar es lo que tiene que ver con las obligaciones del Estado. Las vacunas y el inminente regreso a clases el próximo ciclo escolar, han sido bienvenidos y bien vistos por una amplia mayoría; sin embargo, no debe entenderse como un favor que hay que agradecer con simpatía a través del voto al partido en el poder, pues sería tanto como tener simpatía y gratitud por el secuestrador que da de comer a sus víctimas. Indispensable ver el todo y no solo una de las partes, que además es una obligación de quien detenta el poder. Bien y de cara a los ciudadanos es como se deberían llevar a cabo todas las decisiones y políticas de gobierno.
Para los que seguimos militando en el mismo partido que siempre lo hemos hecho, es necesario que, en estos momentos, reflexionemos acerca del bien superior. Es decir, que entendamos la importancia de sumarnos a quien puede representar por posicionamiento y liderazgo una opción viable para hacer contrapeso a lo que públicamente estamos viviendo los mexicanos y, en este caso, los habitantes del municipio de Puebla.
Por ello, me parece necesario cerrar filas a favor de Eduardo Rivera Pérez, pues además de que está postulado por un frente amplio de partidos, cuenta con la experiencia y está dispuesto a corregir el rumbo del municipio. Es momento de decidir con altura de miras y de ver el bien superior a favor de Puebla. ¡Salgamos a votar!