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Opinión



Opinión sobre la opinión

Lunes, Julio 13, 2020 - 08:23
 
 
   

Parte 2

 

Anteriormente indicamos que de acuerdo con las normas “no escritas” hoy todos podemos participar y opinar sobre los asuntos públicos o privados, que nos interesen y señalamos que cuando los comentarios se emiten por hombres y mujeres “públicos” su actuar necesariamente influye en la opinión pública.

Analizando entonces, el poder de la palabra, podemos afirmar que lo expresado por las figuras públicas, afecta a amplios círculos de la población, por lo que sus expresiones cuando carecen de fundamento generan incertidumbre sobre la posible existencia de algún  interés creado, como decía Don Jacinto Benavente.

Recientemente una frase sacudió las redes sociales, se transmitió en las noticias, dio de que hablar por varios días y “echo a perder” una celebración.

Una referencia directa al tratamiento de los padres de niños que padecen cáncer, 280 simples caracteres, y Troya ardió. 

La persona (pública, no por decisión sino por parentesco) emitió un comentario contundente y desafortunado. Si bien es cierto (gramaticalmente) el contenido no mantenía algún error, el sentimiento transmitido provocó indignación y enojo.

Bien dijo Don Miguel Ruiz en su recopilación de la sabiduría Tolteca “hay que ser impecable con las palabras.”

Por eso es por lo que, se afirma que las personas públicas deben ser responsables, coherentes y cuidadosas en sus dichos. Están en el ojo del huracán y su actuar, (por muy individualista) sí incide en lo que piensan los demás.

Este acto (a forma de ejemplo) explica perfectamente por qué la opinión de  figuras se ha vuelto tan relevante. Porque con su carácter y posición de alguna forma han renunciado a lo privado y han asumido un papel público. Se vuelven (para su fortuna o desgracia) en seres que se miran, se examinan, se analizan, se critican.  

De ahí que sus mensajes, tienen consecuencias.

En la actualidad, el sociólogo francés Pierre Bourdieu describe en su libro sobre los intelectuales y el poder, que no es cierto que toda la gente tiene una opinión formada sobre los temas que se le preguntan, que no es cierto que todas las opiniones valgan lo mismo en la lucha política, y que no existe un consenso previo acerca de qué temas son dignos de ser encuestados.

Por eso, debemos esforzarnos en distinguir entre los derechos y las obligaciones de los opinantes. En una democracia como la nuestra tal vez sea necesario ser más críticos, analíticos y reflexivos.

Quizá como decía Jean Cocteau “no se debe confundir la verdad con la opinión.” Aunque tampoco debemos de perder la esperanza de hacer que ambas coincidan algún día…

¿Usted estimado lector que opina ? 


Semblanza

Adela Cerezo Bautista

Primer Contralora Estatal, Contralora en Puebla capital, Delegada federal, Diputada federal, Delegada del CEN y Secretaria General del PRI en Puebla.

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