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Opinión



Salario mínimo vital de emergencia: única manera de ganarle a la pandemia

Lunes, Junio 29, 2020 - 20:17
 
 
   

El Covid no solo ha sido letal para la salud de miles de mexicanos, sino también para las empresas y el empleo. El IMSS ha señalado que más de 10 mil negocios formales cerraron entre marzo y abril y otras 600 mil empresas muy pronto van a tener que hacer lo mismo. Tan solo en abril, el INEGI reportó que 12 millones de mexicanos se quedaron sin empleo y sin ingreso. En dos meses se han perdido 8 empleos por minuto. Y lo peor, la situación de desempleo amenaza con agravarse.   De acuerdo con el estudio “Magnitud del impacto social del covid-19 en México, y alternativas para amortiguarlo”, realizado por el Centro de Estudios Educativos y Sociales (CEES), se esperan 12.2 millones de pobres adicionales por el impacto económico del Covid. De igual manera, se espera una contracción de las clases medias del 9% (11.5 millones de personas).   Y mientras esto ocurre, la pandemia no tiene para cuándo acabar. Es cierto que hasta el momento se ha logrado evitar la saturación de hospitales, sin embargo, el cremiento exponencial de positivos se mantiene y aún no se vislumbra el momento en que se logre estabilizar el número de casos y muertes diarias para situarnos en la famosa “meseta” de contagios.    Como país, estamos atrapados entre la necesidad de reactivar la economía para recuperar el empleo, y la necesidad de bajar los contagios para poder reiniciar la actividad productiva. Un círculo vicioso del que no vamos a salir a menos que dejemos de hacer las mismas cosas, esperando obtener resultados diferentes.   Por la experiencia de otros países sabemos lo que hay que hacer. El problema es que nada lo estamos haciendo como debe ser. No nos estamos quedando en casa, porque muchos tienen que salir a trabajar; la razón, se quedaron sin empleo. No estamos haciendo pruebas masivas ni tampoco estamos usando cubrebocas de manera generalizada. Tampoco estamos “vacunando” las cadenas de valor de los principales motores de la economía, lo que nos impide reactivar sectores sociales más dinámicos y en consecuencia retomar la senda del empleo.    De seguir así, me temo que no vamos a avanzar porque la pandemia no se va a acabar por sí sola, hasta que haya una cura o una vacuna, y para eso, todavía falta tiempo. El virus no dejará de buscar un nuevo huésped para sobrevivir y reproducirse. No olvidemos que el contagio es su principal medio para prevalecer. Esa es su naturaleza.    Muchas personas están desesperadas porque no tienen ingresos. Entonces tienen que salir a trabajar y buscar el sustento de alguna manera. El problema es que, entre más gente salga a la calle y mientras más gente tenga que usar el transporte público, menos vamos a parar los contagios y menos vamos a salir de esta emergencia.   Un reciente estudio de la Universidad Iberoamericana, muestra que el 64.4% de la población reportó estar cumpliendo con la medida de resguardarse en su domicilio, pero sólo 46 % reportó disponer de los recursos necesarios para cumplir con esta medida. Entre la población que reportó no estar resguardándose en su domicilio, 90.4% declaró no poder hacerlo por la necesidad de salir a trabajar o de buscar trabajo y, desafortunadamente, el 27.5% de los hogares encuestados reportaron ver afectada la cantidad y calidad de sus alimentos por falta de recursos económicos.   La única manera de salir de esta trampa que nos tiene paralizados es adoptando una estrategia más agresiva para evitar contagios y disminuir la velocidad de propagación. Yo considero que no hay otra manera de lograrlo más que garantizando que la gran mayoría de la gente se quede en casa. La pregunta es: ¿cómo logramos que la gente que no tiene recursos, por haber perdido el empleo, pueda quedarse en casa? Con un salario mínimo vital de emergencia.    La única manera de que la gente se pueda quedar en casa es recibiendo un salario mínimo vital de emergencia. Así lo han hecho en otros países y ha funcionado muy bien. En Argentina se aprobó un Ingreso Familiar de Emergencia. En Brasil, un Salario Mensual de Emergencia para los más vulnerables. En Chile, un Ingreso Mínimo Garantizado. Prácticamente en todo el mundo, se han aprobado apoyos de emergencia temporales para que la gente que perdió su empleo o que tiene un empleo informal, pueda quedarse en casa. Solo así han logrado disminuir el número de contagios.   Ya hay algunas iniciativas que están esperando ser discutidas en la Cámara de Diputados. Pero ante la emergencia de desempleo que estamos viviendo, acabo de presentar un punto de acuerdo solicitando a la Mesa Directiva de la Comisión Permanente y a la Junta de Coordinación Política, la discusión inmediata de las diferentes propuestas que se han presentado, en este mismo sentido, por los diferentes partidos políticos. Asimismo, estoy planteando que en este debate participe también el gobierno federal a través de las secretarías de Hacienda, Trabajo y Economía.   Ya es hora de tomar una decisión y apoyar a millones de hogares con un ingreso para que se puedan quedar en casa. No podemos esperar más.


Semblanza

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, mexicano de nacimiento, poblano por adopción y por convicción. Desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de trabajar por el bienestar de las familias poblanas. Mi mayor anhelo, es que a mi estado le vaya bien. Esa es mi misión y esa es mi pasión, saber que puedo contribuir a la transformación de Puebla para que vuelva a ser un estado tranquilo y seguro. He tenido el honor de desempeñar el cargo de Secretario General de Gobierno de Puebla en tres ocasiones, en administraciones diferentes y con distintos partidos políticos. El principal aprendizaje ha sido que, si no existe un entorno de paz, no puede haber prosperidad ni desarrollo. En Puebla llevamos años viendo cómo aumenta la división, el enojo y la violencia social. Hemos sido testigos de cómo la ley se aplica a medias y del debilitamiento de las instituciones de seguridad y el aumento de la impunidad y la criminalidad. De cómo los valores y principios que antes nos mantenían unidos, se han ido perdiendo. Ha llegado la hora de impulsar un gran acuerdo entre todas y todos, amplio e incluyente, que nos ayude a reconciliarnos como mexicanos y como poblanos. Necesitamos un nuevo contrato social que nos ayude a recobrar el respeto a la legalidad y a las instituciones que nos brindan unidad y nos dan certidumbre y seguridad como sociedad. Creo firmemente que, trabajando cerca de la gente, podremos generar nuevos lazos comunitarios que nos hagan mejores personas y mejores ciudadanos. Estoy convencido de que ése, es el camino para recuperar la fortaleza cívica, ética, moral y espiritual, necesarias para construir, como nación, un sueño común. Es así como quiero trascender: como alguien que logró un cambio positivo en la vida política, económica y social de su estado y de su país. Como un ser humano comprometido con servir a los demás, que supo inspirar y revolucionar conciencias.

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