Dicho por el preciso, el sentido común es el menos común de los sentidos. El tema central de este texto es el lugar común, pero en el último momento, el sentido común se fue colando dentro de las primeras ideas y terminó quedándose a la par de nuestro primer tema, no dejará de ser interesante un pimponeo entre ambos par ver y saber cómo y cuándo se van relacionando.
Le llamamos el lugar común a una especie de punto de encuentro muy concurrido, de hecho, frecuentado repetidamente, como una iglesia, un zócalo, etcétera, y al que muchas personas parecen llegar con la certeza de que se encontrarán con los demás. A ver, me voy a explicar para entender mejor qué es un lugar común, el discurso en la fiesta de la quinceañera y el recordatorio de que pronto deja de ser una niña traviesa para convertirse en toda una mujer y se entregará al hombre que habrá de procurar y cuidar hasta que la muerte los separe, es un lugar común, en música un lugar común es ir a un cantabar y pedir que te canten “El breve espacio”, o Santa Lucía, o pides canciones de José Luis Perales (¿“Y cómo es él”?) cuando un compositor joven está tratando de mostrar su obra. En fotografía los lugares comunes son tremendamente comunes, la foto de la iglesia de los remedios en primer plano y detrás el Popocatépetl nevado, las fotos de la catedral, las de la calle, la 6 es, la que está en los sapos, en fin, últimamente se ha agregado a los lugares comunes la estrella de angelópolis, las fotos del Popocatépetl, en fin, lugares comunes que miramos una y otra y otra y otra vez. En poesía los 20 poemas de amor y una canción desesperada de Neruda por ejemplo, en fin, muchísimos temas y actitudes sobre los temas son lugares comunes y todo el mundo los conoce. Los lugares comunes tienen muchas veces la suerte de ser consensuados, damos por hecho que todo el mundo los va a aceptar, recuerdo que muchos años, los pintores se quejaban de que la gente sólo se interesaba por los cuadros de indígenas vendiendo flores en las calles de Cuetzálan, atardeceres, marinas, casitas monas, todas las pinturas que vendían y venden en el Parián.
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La permanencia de los lugares comunes es una especie de registro en que se puede medir el estancamiento cultural de un pueblo, la prueba irrefutable del conservadurismo en todos sus sentidos, ¿para qué sirve que estudiemos pintura, o música, o fotografía o arquitectura si la gente no quiere ver y consumir lo nuevo? El pensamiento que subyace en relación con la elección del lugar común es un pensamiento indolente, perezoso, insensible, holgazán, negligente, ordinario, sin embargo, debemos de admitirlo, en muchos ambientes culturales es lo que se estila y las personas no tienen ningún propósito de cambiar… la cultura relacionada con el lugar común, de manera común, es contraria a los cambios, a las ideas, a las innovaciones, a los descubrimientos, los miran como un peligro de salirse de las normas, de los cánones establecidos. El empantanamiento social tiene que ver sin duda con estas actitudes sociales, con perdón de la palabra, muy relacionadas con la ignorancia y con la mediocridad intelectual. En muchos sentidos, y ofrezco disculpas si cuestiono a ciertas personas, este es mi punto de vista, muchas de estas prácticas mentales están relacionadas con la religión, la mayoría de las religiones se rigen desde reglas de obediencia y razonamientos estáticos y supuestamente poderosos desde los que las personas no pueden permitirse el cuestionamiento, el debate, la disertación, la polémica o incluso, simplemente la crítica de las cosas que no les parecen, someter a los pueblos a llevar a cabo determinados comportamientos y pensar de determinada manera es sin duda una de las resultantes educativas de las religiones.
Por su parte, y a diferencia del lugar común, el sentido común tiene que ver con lo que cualquier persona puede reflexionar, y/ puede decidir, en torno a una situación determinada, los juicios propios del sentido común también son comunes, o podemos pensar que cualquier persona los considera comunes: ayudar a una persona ciega a cruzar la calle es de sentido común, levantar a alguien que se cae en la banqueta también es de sentido común, esperar que los servidores públicos tengan una actitud justamente de servicio a la comunidad, que para eso trabajan y reciben un salario, es de sentido común. El sentido común difiere del lugar común en tanto que este sí requiere de una actividad mental o intelectual desde la que se ejerce un criterio, si tú miras cómo le están robando la bolsa a una mujer y en lugar de ayudar sacas tu celular para grabarlo y subirlo a tus redes sociales, pues digamos que tienes muy poco sentido común, por ejemplo. Que una mujer desista de querer escuchar el discurso del padrino sobre que se entregará a un hombre y decide irse a estudiar una licenciatura y una maestría y un doctorado, está actuando con criterio propio y, desde su punto de vista, un nuevo sentido común, podremos agregar aquí que el sentido común también está relacionado con las épocas, las creencias, la ética de cada tiempo y cada lugar. La verdad es que es una pena que el lugar común tenga sometido al sentido común, sobre todo en estos tiempos en los que estamos pudiendo debatir, analizar, criticar, comentar, recapacitar, reconsiderar y por supuesto plantearlo frente a quien lo que tengamos que plantear, el sentido común me dice a mí que muchísimas cosas están cambiando, los discursos están cambiando y el pueblo, casi creo que por vez primera, está siendo apoyado y atendido, el sistema de salud pública se está modificando y mejorando a una velocidad impresionante con esto de la pandemia, el ejercito se ha convertido en un ayudante principal del gobierno a favor del pueblo, las instituciones sociales, condicionadas por este planteamiento de la austeridad republicana, están funcionando a todo lo que dan para ayudar a las personas humildes, de esta manera el pueblo puede estar feliz de todos estos cambios- y muchísimos más-, que gobierno alguno hubiese planteado. Insisto, un nuevo sentido común es también el establecimiento de una nueva moralidad. Por su parte, los lamentabilísimos lugares comunes y sinsentidos automáticos planteados como por ejemplo “todos los políticos son unos corruptos iguales”, Hay corrupción como siempre, nunca se ha acabado”, “el que no tranza no avanza”, “con dinero baila el perro y sin dinero bailas como perro”, en fin, los lugares comunes dichos con esta volatilidad tienen el propósito de alentar la discrepancia y propagar una inventada animadversión contra al gobierno. Ya se me terminó el espacio, sigo el próximo artículo… saludos a todas y todos.