Juan Luis Hernández*
Una de las características más importantes de las democracias, o de los regímenes políticos con mínimos democráticos, es la calidad política de las oposiciones. En México, durante el priato, la única oposición real era el PAN mientras se creaba una oposición artificial desde el gobierno. Desde 1988 el país comenzó a experimentar la pluralidad partidaria, la izquierda logró articular una oposición electoral más fuerte y las alternancias subnacionales como nacionales dieron cuenta que tanto el PRI como el PAN tuvieron que aprender a ganar y perder el poder, ser gobierno unos años y ser oposición en otros.
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Pero el PRI y el PAN terminaron por construir un bipartidismo oligárquico consensuado en un pacto de impunidad, en conservar las reglas neoliberales y en sostener un sólido eje de negocios entre gobierno y empresarios. La oposición a este régimen la encabezó durante muchos años López Obrador y desde las periferias organizó y articuló una narrativa y una organización política que desplazó al PRI y al PAN del negocio del poder.
Uno de los temas recurrentes ha sido qué tipo de oposición hay y quién liderará la oposición a la 4T. El documento que presentó López Obrador en su mañanera del 9 de junio con una suerte de mapa y guía para construir un polo opositor al que se le ha denominado por simpleza acrónima “BOA” (Bloque Opositor Amplio) con la única finalidad de echar del poder a Morena y López Obrador, ha sido tildado de “apócrifo”, “inventado por la 4T”, “un paso más en la polarización” “fake news” y otros adjetivos que ocupan el espacio de la realidad manipulada.
Por el contenido del documento, bien pudo haber sido escrito por un creativo de la 4T, pero también pudo haber sido creado por un grupo de estrategas del polo empresarial más molesto por su desplazamiento de los grandes negocios. Pero independientemente de su origen, el contenido refleja descriptivamente dos planos de cómo se organiza la vida política y la lucha por el poder.
En el primer plano observamos que la vida política, no sólo en México, sino en todos los países donde hay competencia por el poder, se organiza a través de grupos, coaliciones, polos, alianzas en las que, por intereses o ideologías, coinciden partidos políticos, grupos empresariales, grupos fácticos nacionales e internacionales, medios de comunicación, periodistas, analistas, influencers, líderes de opinión, iglesias, ministros de culto, entre otros muchos actores sociales que ven necesario defender sus agendas o sus valores en la lucha política.
En este plano, el documento es muy explícito en la agregación de intereses de una heterogeneidad de grupos y actores que no están nada cómodos con la 4T. Pero el documento ha sido expuesto como si se tratara de un golpe de estado, cuando en realidad se trata (salvo el grupo llamado FRENA que en efecto tiene discurso golpista) de una manera de hacer oposición legal para luchar en las elecciones de 2021 y la revocación de mandato del 2022. El documento describe lo que ha pasado en México las últimas décadas, que la lucha por el poder atraviesa por la confluencia de intereses y que aspiran a tener una narrativa convincente para desplazar a quienes tienen el poder. Nada de lo que aparece en el documento me parece inventado, lo vemos y lo leemos en la opinión pública, buena parte de ello está en el plano legal de la política.
Pero en el segundo plano debemos precisar que la oposición que busca articularse para ser contrapeso a López Obrador y eventualmente echarlo del poder, tiene una parte de la narrativa construida. Como plantea el documento, es obvio que una oposición beberá y se nutrirá de los errores, dislates y torpezas de quienes gobiernan. Pero eso no es suficiente para el éxito de las oposiciones. Se necesita también tener una alternativa. Una alternativa que le quite la narrativa a la 4T en relación con los principales problemas del país. La oposición a AMLO sea en el imaginario BOA o en otro polo o coalición, también necesita lo que parece ser más clara: credibilidad y autoridad moral para quitar a los que están en el poder y ponerse ellos. Y esa es la principal debilidad de las oposiciones hasta ahora conocidas y existentes a la 4T.
Hasta ahora la principal oposición está protagonizada, con recursos económicos y fuerza mediática, por quienes tenían las comodidades y las ganancias del statu quo. Esa oposición está buscando cómo y quién puede capitalizar errores gubernamentales y molestias sociales con López Obrador. Voltearon muy pronto hacia Jalisco y Alfaro se apuntó para retar a la 4T con consecuencias nefastas para sus propios objetivos luego de sus propios errores en el manejo de la crisis por el asesinato de Giovanni.
En suma, el BOA podrá ser un documento apócrifo, inventado o incluso un curso de acción para construir una oposición sólida y fuerte frente a la 4T, pero su contenido describe muy bien lo que ha pasado en los últimos lustros en términos de coaliciones político ideológicas y también describe una hoja de ruta para construir un tipo de oposición que ya se ha puesto manos a la obra desde el año pasado. Que tenga éxito, es otra historia.
- Politólogo, Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Ibero Puebla.