Opinión

La alianza PAN-PRI-PRD y su rendimiento electoral

Miércoles, Junio 2, 2021
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La alianza le quitará poder a Morena/López Obrador pero no para descarrilar su proyecto
Politólogo, director general del Medio Universitario de la Universidad Iberoamericana Puebla y profesor-investigador de Ciencias Políticas por la misma institución.
La alianza PAN-PRI-PRD y su rendimiento electoral

En la anterior entrega analizamos el rendimiento electoral de Morena y López Obrador para este ciclo electoral. Veamos ahora las perspectivas electorales de la inédita alianza entre el PAN, el PRI y el PRD para disputarle a la 4T la hegemonía política.

Las alianzas entre partidos políticos teóricamente contrapuestos en términos ideológicos han estado precedidas de encendidos debates. Por un lado, se les han llamado “alianzas antinaturales” o en el mejor de los casos “alianzas salvavidas”. Las primeras alianzas surgieron en las elecciones para gobernadores en 2010 entre el PAN y el PRD. Apenas cuatro años antes habían protagonizado la primera gran polarización política de México con las elecciones presidenciales que enfrentaron a Calderón y AMLO. Aún estaban humeando las guerras del lodo de aquella campaña presidencial cuando las dirigencias nacionales de azules y amarillos decidieron ir juntos en cinco campañas subnacionales para desafiar los 80 años del PRI en esas entidades federativas.

Las críticas a esa alianza entre derecha e izquierda fueron atajadas con el argumento de que se trataba de una “alianza democratizadora” no ideológica para promover alternancias y transición democrática local. En algunos lugares como en Puebla esa narrativa fue exitosa y la alianza entre partidos anteriormente enemigos logró derrotar al partido hegemónico y hacerse del poder. Ese espíritu de una alianza entre partidos que busca defender la democracia es lo que han sostenido en este proceso electoral los partidos perdedores de 2018.

Hace mucho tiempo que los partidos políticos dejaron de tener identidad partidaria y programas de gobierno con valores o proyectos ideológicos. Se han vuelto absolutamente pragmáticos, entidades que les interesa sobre todo sostener los presupuestos públicos y luchar por franjas importantes de poder. 

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La alianza PAN/PRI/PRD se ha organizado con la única finalidad de ser “antiMorena” y “antiLópezObrador”, una suerte de polo capitalizador y catalizador de los ánimos encendidos contra la 4T. Estaba por saberse en qué medida los electores y la opinión pública aceptaría esta alianza bizarra de los partidos del viejo régimen. Las encuestas y los estudios de opinión cualitativos arrojan resultados contradictorios.

Hasta este momento la intención de voto en términos generales para el PAN ronda en 17%, mismo porcentaje para el PRI, mientras que el PRD se defiende con un 4%. Cada uno por su lado aparecen como fuerzas políticas vacías, sin empuje ni programa alternativo. Juntos han hecho más ruido en torno a la necesidad de arrebatarle a Morena el control de la narrativa pública. El rendimiento electoral de la alianza parece que logrará evitar que Morena por sí sola logre la mayoría absoluta (251 diputados federales), necesaria para producir legislación secundaria, y también un escenario muy previsible es que la alianza logrará evitar también que Morena y sus aliados (PVEM y PT) logren la mayoría calificada necesaria para cambiar la constitución.

En este sentido parecerían logros importantes. No obstante, la otra cara de la moneda es que Morena y sus aliados sí tendrían la mayoría absoluta y con ello se rompería el ciclo de que ningún presidente desde Zedillo tuvo esa mayoría en la segunda parte de su sexenio.

Complementariamente la alianza también tendría éxito al evitar que Morena se lleve las 10 gubernaturas que se pronosticaron al principio del ciclo electoral y derrotaría cientos de gobiernos municipales de la 4T que no cumplieron con las expectativas de las poblaciones locales.

Visto de esta manera, el rendimiento electoral de la alianza parece haber logrado una cierta capitalización de los humores contrarios a la 4T aprovechando los ingentes recursos materiales y económicos que una parte importante de la oligarquía mexicana ha puesto a su disposición. En general las clases medias y altas se sienten cómodas con las narrativas de la alianza en torno a la defensa de las libertades y la democracia y otros sectores sociales descontentos con los resultados de la 4T y estilo personal de gobernar de AMLO, la aprecian como una salida electoral de momento.

En suma, la alianza PAN/PRI/PRD le quitará una franja importante de poder a Morena/López Obrador pero no suficiente para descarrilar su proyecto de gobierno. Probablemente el mayor éxito de la alianza sea el haber generado una óptica de conjunto en el sentido de que podrá repetirse en 2024 con un candidato presidencial competitivo. No obstante, esa alianza del viejo régimen apoyada por la oligarquía y el modelo de negocios de hacer política tendrá que trabajar más en convencer a una franja mayor de mexicanos el por qué podrían ser una alternativa a la 4T si fueron los protagonistas de buena parte de los males acumulados en el último medio siglo.

 

La alianza PAN/PRI/PRD se ha organizado con la única finalidad de ser “antiMorena” y “antiLópezObrador”, una suerte de polo capitalizador y catalizador de los ánimos encendidos contra la 4T.

 

La alianza le quitará una franja de poder a Morena/López Obrador pero no para descarrilar su proyecto 

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