La pandemia desnudó a verdadero Miguel Barbosa, la incapacidad, la prepotencia, el cinismo y la corrupción son pan de todos los días en Casa Aguayo. Puebla sigue siendo la burla nacional por su gobernador. El Mole de Guajolote o el caldo de pollo con chilito fueron nota internacional, las despensas, los tinacos y las pipas de agua son ayudas clientelares que lo acercan más a un mapache de los 70s del siglo pasado que a un gobernador de la 4T.
No bastaron ni dos horas desde que cerraron las casillas en 2019 para desenmascarar su verdadero ser. Recuerdo la noche del 9 de junio en el zócalo regañando a sus seguidores y adjudicando su triunfo en las urnas a los amarres con los personajes más oscuros del marinismo y el morenovallismo.
Más artículos del autor
Apenas habían pasado unas semanas desde que asumió el gobierno cuando se volvió nota nacional lo podrido de su alma con la frase “Dios los castigó”.
Barbosa se convirtió en lo que tanto le criticó al pasado régimen en campaña. Se apoderó de los órganos autónomos sometiendo por medio de contratos y posiciones al Congreso del Estado. Colocó al compañero de clases de su esposa en la Comisión de Derechos Humanos y a uno de sus operadores electorales en la Auditoría.
Lo que no puede tener lo arrebata y a la menor provocación encarcela. Su obsesión por apoderarse del Ayuntamiento de Tehuacán y el tianguis de San Martín Texmelucan lo llevó a encarcelar a Manuel Valencia y Felipe Patjane. No podemos olvidar a Miguel López Cuellar que fue puesto en libertad gracias a la intervención presidencial.
El Coronavirus fue el mejor pretexto para posicionar al Zavala del barbosismo poniéndolo a regalar pipas de agua en las colonias del sur de la ciudad. En política, el fondo es forma. Biestro no respeta la división de poderes y puso al personal de la Dirección Administrativa del Congreso a repartir las despensas del Ejecutivo.
Las mañaneras barbosistas nunca pudieron ser luz y faro en la contingencia sanitaria y se convirtieron una pasarela donde se exhibe, regaña y humilla a los colaboradores barbosistas por igual.
Barbosa se convirtió en un gobernante que prefiere el escandalo a las acciones pues ante la falta de obra pública prefiere desviar la atención con declaraciones estridentes. Barbosa gobierna por decreto sin tener rumbo o visión de futuro. Dejó de ser Gobernador el día de su toma de protesta y se convirtió en un trapacero electoral.
Postdata
A Barbosa no le salían las cuentas en noviembre y mucho menos le salen ahorita. Cuando mandó la Ley de Ingresos para el 2020, el Gobernador estimaba que el PIB crecería hasta el 2.5%, las principales calificadoras estiman que se contraerá 2.4 porciento; Barbosa creía que el tipo de cambio promedio rondaría en 19.9 pesos frente al dólar, anoche rondaba los $24.7; creía que el precio promedio de la Mezcla Mexicana de Petróleo rondaría los 49 dólares con una producción promedio de 1.9 millones de barriles diarios, la OPEP estima que no subirá los 16 en el mejor de los escenarios a final de año. La improvisación del Gobernador sale cara.
dip.jose.espinosa@congresopuebla.gob.mx