A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: strip_tags() expects parameter 1 to be string, array given

Filename: views/seo_nota_opinion.php

Line Number: 45

Backtrace:

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/views/seo_nota_opinion.php
Line: 45
Function: strip_tags

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/application/controllers/Welcome.php
Line: 1246
Function: view

File: /mnt/volume_nyc3_01/html/api/index.php
Line: 315
Function: require_once

¿A la cárcel por propagar noticias falsas? | Juan Luis Hernández Avendaño

Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿A la cárcel por propagar noticias falsas?

Juan Luis Hernández Avendaño

Politólogo, director general del Medio Universitario de la Universidad Iberoamericana Puebla y profesor-investigador de Ciencias Políticas por la misma institución.

Miércoles, Abril 29, 2020

En mi contribución anterior en esta columna, señalé que México está viviendo la crisis sanitaria en medio de un mar de noticias falsas, principalmente enfocadas a minar la credibilidad del ejecutivo federal y expandir la confusión con respecto a sus disposiciones. Hemos señalado que este fenómeno no es de esta coyuntura. El año pasado las fake news se consolidaron como una estrategia de lucha política en el marco de la polarización política que nos acompaña desde 2006. 

En estos días, algunos diputados de Morena en el congreso del estado han planteado que se castigue la creación o propagación de noticias falsas hasta por 12 años, en una suerte de legislación punitiva para el reino de las redes sociales. Hasta ahora, el terreno de las redes sociales, medio principal por donde se propagan las falsas noticias, es territorio libre para la expresión y la comunicación, sobre todo la política. Ahí prevalecen los discursos de odio, de descalificación, de confrontación abierta y de propagandas del miedo. Las redes sociales se han convertido en el principal medio por el cual la mayoría de los ciudadanos se informan de lo que pasa en la realidad y es desde ahí donde están forjando su interpretación de la misma realidad.

Más artículos del autor

Pero veamos dos asuntos previos. En gran parte del mundo, desde hace varios años, cada país tiene su propia polarización política. Los efectos de la pobreza, la migración, la desigualdad y el afianzamiento de las oligarquías provocaron que las respuestas políticas se diversificaran en populismos, alternativas izquierdistas de distinto nivel, derechas moderadas o derechas radicales. La interpretación de la complejidad política hizo que los propios políticos la redujeran a sólo dos bandos, sintetizando para la opinión pública y los electores, las opciones. Cada bando se asume como portador de la verdad y los otros, el otro bando, son ni más ni menos que los enemigos a vencer. La política la han convertido entonces no en el espacio para construir en medio de las diferencias, sino aniquilar esas diferencias aniquilando al portador de las mismas.

La polarización política se ha recrudecido con la adopción de la población mundial de las redes sociales. En este sentido, los estrategas de los partidos, los gobiernos y las oposiciones han descubierto que la arena para la lucha por el poder ya no es la calle, ni la televisión, sino las redes sociales. Y han descargado ahí sus recursos, económicos, humanos, de inteligencia y creatividad. Los procesos electorales venideros, sobre todo los de 2021, serán el resultado de la preparación de la opinión pública de los dos bandos de la polarización, naturalmente, con una buena dosis de noticias falsas para minar las convicciones de los otros.

En este sentido, penalizar la propagación de noticias falsas parece una tarea más que imposible. Más bien parece una batalla más en la guerra cruenta que sostienen Morena y sus opositores. Las falsas noticias forman parte de ese espacio ambiguo en que la libertad de expresión se mueve. Y ya hemos visto ejemplos de cómo, sobre todo los políticos, buscan llevar a la cárcel o pagar grandes fortunas a periodistas o académicos que ofrecen algún adjetivo calificativo a la acción de esos políticos. Ahí está el impresentable ex gobernador de Coahuila Humberto Moreira teniendo durante años a Sergio Aguayo en los tribunales por haber sido llamado corrupto. Y del otro lado, TV Azteca llamando en su noticiero estelar a no hacerle caso a la autoridad sanitaria. Si el gobierno de López Obrador, no fue capaz de sancionar una acción como la de la televisora, prevista en el marco jurídico en que se desenvuelve como concesionaria, menos podría avanzarse en la tipificación de un terreno resbaladizo y de múltiples dimensiones como las falsas noticias en las redes sociales.

No cabe duda que utilizar falsas noticias en plena pandemia no sólo es una gran irresponsabilidad, sino que es un ejemplo de hasta dónde llega el encono en la lucha política del presente. Defender el interés público es muy importante y las falsas noticias comprometen la eficacia en la derrota del virus y de otros objetivos de interés común. Pero penalizar las falsas noticias podría suponer empeorar el clima político, toda vez que no proviene de una discusión amplia con expertos de varias disciplinas que permitan ubicar la justa dimensión de lo tipificable.

Por ahora tenemos que apostar a que seamos los propios ciudadanos los que tengamos la capacidad de no esparcir información de dudosa procedencia y, sobre todo, el que seamos nosotros los que aprendamos a no ser parte de la polarización que sólo les beneficia a los que están en la lucha por el poder.

  • Politólogo, Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Ibero Puebla.

Vistas: 696
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs