“…Animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente,
abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y
Más artículos del autor
posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu
es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde
todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de
hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad…”
P. Francisco
Nuestras emociones, junto con nuestros pensamientos, expectativas, miedos, frustraciones y nuestros saberes estarán manifestándose a lo largo de esta cuarentena, en lo individual o en lo colectivo, en casa o fuera de ella, lo que implica un tiempo para aprender.
Los seres humanos durante todo el día, leemos de manera particular el mundo que nos rodea, esa lectura se está modificando porque el horizonte antes infinito, se ha reducido sustancialmente, sin embargo, en nuestro pequeño espacio se presenta otra manera de adaptarse y continuar aprendiendo.
Un tema específico tiene que ver con las relaciones sociales que hemos establecido a lo largo de nuestra vida a través de un grupo de células especiales en nuestro cerebro llamadas neuronas espejo. Estas neuronas nos permiten entender a los demás y constituyen esa serie de pequeños milagros con los cuales transitamos por nuestra vida vinculándonos, con nosotros y los otros, desde el punto de vista emocional y mental.
Las investigaciones han encontrado que las neuronas espejo nos garantizan que, al vivenciar nuestras emociones, las podemos compartir y explican neuro fisiológicamente las formas complejas de cognición e interacción sociales que nos permiten establecer nuestras relaciones sociales (Iacoboni,2009).
El bienestar de los hijos desde que son pequeños depende en forma mayoritaria de los padres, porque por su apego, lograrán que los pequeños se sientan protegidos, amados y cuidados. Este distanciamiento social en el ahora estamos, nos permite detenernos a reflexionar en la manera en la que hemos venido construyendo nuestros vínculos sociales en este tiempo extraordinario.
También este episodio en nuestras vidas, permite reflexionar en las propias condiciones de vida y en las de los demás, tanto dentro como fuera del país. Las condiciones materiales y de infraestructura de su vivienda, los espacios abiertos que tienen dentro o cerca de su hogar, el acceso a servicios públicos que ahora se vuelven indispensables como el agua, los apoyos gubernamentales con los que cuentan según sea su edad y su condición entre algunas, lo que permite percatarnos aún más, de las enormes desigualdades que subsisten en todo el mundo, mezcladas ahora con una buena dosis de ansiedad como consecuencia del contexto de incertidumbre en el que ahora estamos.
Nuestro sistema inmunológico no solo se fortalece en un entorno sano, de ahí la necesidad de protegerlo de este desorden y saturación de información, además de reconocernos como diferentes y especiales, por eso es importante mirar con empatía nuestro interior y el de nuestros hogares, procurando establecer una sana distancia con los remolinos de actividad que aún en casa, también pueden saturarnos.
No es fácil y aún con las mejores condiciones de vida, afrontar esta etapa inédita de la vida moderna. Sugerencias para pasar el tiempo no faltan, porque las redes sociales están inundadas de consejos, cursos, talleres, actividades, recorridos, que se presentan dentro de un exceso de atención a invertir nuestro tiempo vital, producto de lo que hasta ahora hemos vivido: un encadenamiento a la lógica capitalista donde la auto explotación vital es un sinónimo de autorrealización personal.
Pienso que es momento de establecer un justo balance, para que no se nos escurra de entre las manos el logro de un buen nivel de bienestar físico, psicológico y social. Por eso considero importante destacar el papel que juegan las neuronas espejo, porque estas neuronas se recuperan en ambientes amorosos, cuando fluye la empatía entre todos los miembros de una familia, si bien es cierto que al cerebro y al cuerpo hay que ejercitarlo, hay que hacerlo a partir de nuestra libre elección.
La semana pasada propuse que era necesario planificar ciertas rutinas para pasar el día en casa, también escribí que estás deben de establecerse en consenso con todos los miembros de la familia, procurando que no exista conflicto por su realización y tomando en cuenta que el entorno es el reflejo de nuestra mente.
Para no entrar en depresión y ansiedad, para muchos nos funciona estar ocupados, pero sin llegar a ser inflexibles con nosotros mismos y con los demás. A esta dinámica se pueden adaptar muy bien los demás miembros de la familia si es que no tienen que salir a trabajar, atender sus clases en línea o trabajar en casa. Es tiempo de compartir los saberes de todos en la familia: coser, cocinar, bordar, pintar, hacer artesanía, usar material reciclado para construir ciertas cosas, bailar, cantar, jugar, contar chistes, cuentos, leyendas etc.
Recuerden lo bien que nos la pasábamos en los viejos tiempos antes de que salir a divertirse implicará consumir algo. Compartan su infancia organizando sus fotos, escuchen anécdotas familiares, las historias de vida de los mayores o aprendan palabras en otro idioma. Muchos de ustedes seguramente saben otra lengua, aprovechen para ejercitar, aprender y valorar con los infantes y adolescentes su lengua originaria.
Lo más importante es contribuir a que el ambiente socio emocional que promuevan en sus hogares, contribuya a alimentar las neuronas espejo en este tiempo de aprender, ahora parece que no hay días de la semana y nuestra vida cotidiana parece estar paralizada, por eso esta situación nos demanda paciencia, cooperación, capacidad de resistencia y adaptación para superarlo.
Ánimo, la resistencia no es solo aguantar, sino construir algo nuevo porque aún solos y aislados en nuestros pequeños mundos, hay que aprender también, a sentirnos como parte de la fraternidad humana y seguir adelante.
Referencias
Iacoboni, M. (2009) Las neuronas espejo, Tauro, Libros.