En estas fechas iniciamos los que podemos, una cuarentena con medidas preventivas para evitar la propagación del Coronavirus, programada para 28 días y con base en el distanciamiento social.
Este distanciamiento social toma en cuenta ciertas medidas específicas: suspensión temporal de las actividades no esenciales de los sectores público, social y privado, reducir los horarios laborales y realizar el trabajo a distancia, estimular el trabajo en casa y el uso de las tecnologías de aprendizaje para los alumnos y maestros durante el receso escolar preventivo, limitar las salidas y los viajes que no sean necesarios, no asistir a lugares muy concurridos y evitar el contacto al menos de dos metros con otras personas.
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Es importante que en este escenario que hoy vivimos, se planeen detalladamente algunas cosas: el suministro de alimentos y agua para cada persona y mascota, asegurarnos de tener suficientes productos de higiene, lavarnos las manos de manera regular, contar anticipadamente con los medicamentos necesarios de acuerdo a cada persona, contar con un botiquín de emergencia y especialmente cuidar la convivencia, evitar el aburrimiento, el sedentarismo priorizando el juego y la diversión para los niños.
Tenemos ante nosotros el reto de mirar hacia nosotros mismos tomando en cuenta a los demás y empezar a transformar lo que este momento nos obliga a enfrentar, estructuras y formas sociales de organización que hoy empiezan a ser poco sostenibles.
Es innegable que ante las directrices del neoliberalismo es importante repensar una nueva realidad estatal en el terreno de lo privado-social, reconociendo que las funciones económicas y sociales desplegadas por el Estado no pueden seguir siendo vistas como un impedimento para el desarrollo, que el libre mercado no es la panacea a la problemática económica, política y social de la sociedad contemporánea, puesto que sus libres fuerzas ha producido una distribución del ingreso socialmente inaceptable, por lo que existe la urgencia de redefinir una política de planeación y de intervención estatal en la que al mismo tiempo Estado y mercado sean los impulsores de una reconstrucción económica y social menos excluyente, más igualitaria y enfocada al bienestar social ( Huerta Moreno, 2005).
Esta reflexión permite navegar con esperanza en el incierto horizonte que hoy se presenta en donde hay que hacer cambios, porque hemos ido perdiendo a lo largo del tiempo y en la rápida modernización de nuestras vidas, aspectos tan importantes como la convivencia en el hogar.
Se ha dejado a la escuela y a los maestros, formar integralmente a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, restando importancia a lo que en el hogar debe de fomentarse. Ahora las familias se enfrentan al reto de pensar qué hacer en esas cuatro, cinco, seis o hasta siete horas en que los estudiantes de todo los niveles y modalidades escolares asisten a la escuela.
Si bien, la Secretaría de Educación Pública SEP ha implementado una serie de actividades a distancia a realizar por los alumnos guiados por sus maestros, hay obstáculos importantes que enfrentar, por ejemplo, la falta de conectividad a internet que no tienen buena parte de los hogares mexicanos o los altos costos que implica el contar con datos en los teléfonos celulares.
Por eso es importante valorar el esfuerzo de las autoridades en la implementación del programa “Aprende en Casa por TV y en Línea” como opción de aprendizaje, en el que a partir de mañana 23 de marzo y hasta el 17 de abril, se pasarán por el canal 11 contenidos educativos de preescolar y de primaria, mientras que los contenidos de secundaria y bachillerato serán trasmitidos por el canal Ingenio TV ( 14.2 de televisión abierta, 164 Total Play, 260 Sky, 306 Dish, 480 IZZI, 135 Megacable y 131 Axtel 9). También por las plataformas: www.aprende.edu.mx; www telesecundariasep.gob.mx y en www.librosdetexto.sep. gob.mx.
Los contenidos están basados en los planes y programas de estudio de la SEP y se ponen a disposición de las familias para aprender en casa, lo cual se convierte en una herramienta muy útil en este tiempo de incertidumbre.
Lo que muestran las experiencias de otros países como China, es lo importante que es el contar con un horario específico en la organización del tiempo en casa de lunes a viernes: respetar el tiempo de levantarse, asearse, desayunar y mantenerse aprendiendo contenidos curriculares durante por lo menos cuatro horas, alternando con actividades físicas, manualidades, arte. Por la tarde comer, introducirlos en actividades de apoyo en las labores del hogar para realizar posteriormente actividades creativas de ocio y convivencia familiar.
No será sencillo, pero debemos asumir que la primera responsabilidad en la formación de nuestros hijos depende fundamentalmente de los padres en el hogar, pienso que se ha dejado muchas responsabilidades a la escuela y a los maestros como los hábitos y valores que requerimos para vivir en sociedad. Si bien los hábitos de higiene se refuerzan en la escuela, es en casa donde los aprendemos y de la manera en que los vivimos, se desprenden los resultados de nuestras acciones sociales y sus consecuencias.
A pesar de todo el apoyo que pueda dársenos, hay una realidad que hay que enfrentar y que requiere de cambios sustanciales en nuestras vidas, es tiempo para reflexionar profundamente en que es lo que como ciudadanos del mundo podemos aprender de esto y cómo podemos individual y colectivamente salir adelante.
No podemos tampoco dejar de reflexionar en el tipo de país en el que vivimos, como resultado de una larga etapa de impunidad y corrupción que le han acompañado, observo como se ataca o se alaban las acciones gubernamentales en todos los niveles y nada parece estar bien, lo que se intensifica en esta etapa de crisis.
Reflexionemos en que no contar con un seguro de desempleo, aceptar la inclusión del outsourcing laboral, la existencia de miles de empleos temporales sin seguridad social, la falta de seguridad para personas sin hogar, nuestro frágil sistema de salud, las altas tasas de interés de los préstamos bancarios y el uso de las tarjetas de crédito, los altos costos de la luz, el agua, el teléfono, el burocratismo de las declaraciones fiscales cargadas de ISR y el IVA, las multas y el pago de impuestos entre algunos, no son resultado de este gobierno, son resultado de la gran cadena de decisiones perversas que hemos permitido y que ahora se magnifican ante esta crisis.
Este gobierno puede hacer la diferencia asumiendo lo que le toca, el manejo que ha hecho el Subsecretario de Salud en esta contingencia ha sido eficaz y verídico, porque es un epidemiólogo que nos ha mantenido informados de manera sistemática y que por esa información estamos en esta fase de prevención.
Ahora se requiere que todos los demás órganos de gobierno se pongan de acuerdo y que el Congreso de la Unión también haga su trabajo, porque muchas de las medidas que pueden tomarse para apoyar especialmente a los que menos tienen, pueden hacerse a partir de su intervención, por ejemplo un plan de ayuda que tenga que ver con el apoyo a las medianas y micro empresas, préstamos a tasa cero intereses, el congelamiento de deudas bancarias y créditos hipotecarios, subsidio total a la luz, el teléfono, al agua, acceso gratuito a internet, aplazamiento de impuestos para trabajadores y empresas etc. Lo que es un hecho es que, mientras el gobierno mexicano no emita la declaratoria de Emergencia Sanitaria, miles de trabajadores seguirán desprotegidos.
Todos debemos tomar medidas excepcionales en este periodo excepcional, gestionar nuestras emociones ante la incertidumbre, concentrarnos en la salud y el bienestar propio y de los demás y aún solos y aislados en nuestros pequeños mundos, sentirnos como parte de la fraternidad humana para seguir adelante.
Referencia:
Huerta Moreno, María Guadalupe. (2005). El neoliberalismo y la conformación del Estado subsidiario. Política y cultura, (24), 121-150