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Opinión



Las tareas pendientes, a un año de gobierno

Lunes, Diciembre 2, 2019 - 13:57
 
 
   

El Presidente de México es heredero de movimientos que desde su salida del PRI, del PSUM, del PRD

Andrés Manuel López Obrador, enarbolando banderas que por décadas se mostraban sin tener respuestas para millones de mexicanos, se enfrentó a un sistema político que ya olía a cadáver y  que la transición en el 2000 no resolvió. Nuestro presidente enfrentó a todo un aparato y por años se mantuvo en campaña al lado de los más desprotegidos.

El Presidente de México es heredero de movimientos que desde su salida del  PRI, del PSUM,  del PRD, llega en octubre de 2011 a la creación de MORENA que obtiene su registro como partido político nacional en julio de 2014. Naciendo como un movimiento, con amplia participación de diferentes grupos sociales y políticos.

Las votaciones de julio de 2018  lograron que México transitara en paz por nuevos caminos de justicia social. Esto es un logro para la democracia en México, así como lo ha sido, durante muchos años, la construcción de entidades autónomas como el instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el Instituto Federal Electoral-Instituto Nacional Electoral (IFE-INE), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); y la búsqueda de la independencia entre los tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial. 

Por década se ha luchado por instituciones y normas constitucionales que rijan la vida democrática de nuestro país, donde luchadores como Campa, Demetrio Vallejo, Revueltas, Heberto Castillo, Rosario Ibarra de Piedra, desde diferentes trincheras trabajaron por la transformación de México. Gran legado. Lo que nos toca es preservar las instituciones, esas que perviven a los hombres.

Con capacidad, responsabilidad y madurez se ha de entender que los consensos deben ser buscados, por encima de los disensos, esto es hacer política. Lo contrario, es abonar hacia la anarquía, hacia el abandono de instituciones y normas que representan un Estado de derecho. Para ello, el sistema de justicia ha de consolidarse, para que la impunidad no gane terreno y podamos avanzar en seguridad para la reconstrucción del tejido social. Aquí no cabe austeridad alguna.

Asimismo, hemos de dejar claro que este país no marcha hacia el socialismo. De ahí que tengamos que “conjurar el fantasma de la reelección”; alejar el afán por quien llegue y pretenda quedarse  (léase eternizarse) en el poder, como Porfirio Díaz. Seguimos teniendo en la memoria nuestros antecedentes históricos. La bandera de Francisco I. Madero: “SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCION”, se mantiene vigente en el imaginario colectivo, en las instituciones y en un Estado de Derecho que nos permite continuar en el camino hacia la democracia.

Las instituciones deben prevalecer, porque son las que nos dan el orden constitucional para regirnos bajo conductas donde prive la libertad, y limite la actuación de quienes trasgreden la de otros ciudadanos. Las grandes decisiones para el futuro de este país, no se deciden a mano alzada. Se deciden por los conductos marcados en nuestro marco jurídico.

Hemos de recordar que nuestra fortaleza está en nuestro capital humano, apoyémonos en especialistas, investigadores y docentes en aquellas áreas prioritarias al desarrollo nacional. El pueblo no lo sabe todo, nadie sabe todo, ha habido grandes equivocaciones en el devenir histórico;  sólo basta que revisemos la historia universal para constatarlo.

La tarea por impartición de justicia y libertad, apenas empieza. Dejemos de propagar adjetivos que en nada ayudan a la conciliación nacional que se requiere para un nuevo Pacto Social. Es preocupante, parafraseando a García Márquez, que avancemos hacia una “división anunciada”; entre malos y buenos, entre fifís y chairos, entre prensa buena y prensa “chayotera”, entre conservadores y liberales.

Los conflictos entre ciudadanos no deben ser fomentados desde un discurso que todas las mañanas prende los ánimos para atacarse, figurativa y textualmente hablando. Los ejemplos ahí están, las consecuencias también.

Los gobernantes que llegan al poder, deben recordar que una vez electos, gobiernan para TODOS. El ejecutivo federal ha de comprender lo necesario que es un discurso encaminado a lograr consensos, acuerdos, no confrontaciones. 


Semblanza

Rosa María García Téllez

Egresada de la UNAM, es licenciada y maestra en ciencias política. Tiene Maestría en Arquitectura en el Área de urbanismo, y Doctorado en Arquitectura con especialidad en sitios históricos. Se desempeñó como académica e investigadora en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, así como miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Ha venido desempeñando diversos cargos tanto en el ámbito académico como del sector público. Es Secretaria General Fundadora de la Asociación Sindical de Personal Académico de la BUAP. Autora de libros, artículos y ponencias a nivel nacional e internacional. Actualmente consultora en temas de organización gremial, gobernabilidad y políticas públicas.

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