El tema de la pacificación en México se debe contextualizar, tomar en cuenta que hoy se tiene un nuevo gobierno, mismo que como proyecto de régimen político presenta lo que se denomina como la Cuarta Transformación (4T), que sustancialmente se sintetiza en un programa para mejorar la situación de la mayoría del pueblo mexicano, poniendo en las decisiones trascendentes del gobierno en primer lugar los legítimos intereses de la nación, y sin menospreciarlos, enseguida considera los intereses corporativos de las organizaciones gremiales y de los que constituyen el núcleo de inversionistas, financistas, empresarios y banqueros.
Con una metodología de análisis de esa naturaleza se estudió la situación del País, a partir de ello se decidió iniciar el fortalecimiento de la ayuda a los adultos mayores, se definió el programa de ayuda a los jóvenes, el programa de becas para los estudiantes en los distintos niveles de la educación, fortalecer al sistema educativo y, además, corregir algunos proyectos en donde el criterio de decisión correspondía con el de la máxima ganancia, es decir de la voracidad de los grupos que tenían secuestrado al estado y que legislaron para que sus intereses fueran prioritarios, el caso más notorio de eso fue la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto de México en Texcoco, mismo que fue substituido por el que ya se está construyendo en Santa Lucía, en ello queda plasmado el hecho de que los señores de las empresas constructoras y los de las finanzas han tenido que aceptar que el interés nacional se refleje en las decisiones del estado mexicano. A los que gobernaban anteriormente no les gustó, ellos además de gobernantes eran socios de los constructores, de los señores de las finanzas y en caso de que no lo fueran recibían propinas como las del exdirector de Pemex Emilio Lozoya.
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Desde Pemex salió de forma muy escandalosa un fenómeno de negocios privados de alta delincuencia, se pretendió privatizar Pemex sin hacerlo legalmente, desde la dirección de la empresa pública se creó una red delincuencial que se sostenía del hurto de energéticos derivados del petróleo gasolina y gas, esa red que ha llegado a constituir un sistema de negocios privados para obtener (robándola) comercializar y usar los productos hurtados a Pemex. En todo esto participaron y siguen participando Funcionarios Públicos, ex funcionarios propietarios de empresas del ramo, miembros de las instituciones financieras, autoridades de los distintos niveles dando protección a las actividades ilícitas y hasta siendo parte del negocio o prestándose a los actos de lo que se denomina el lavado de dinero.
En el narcotráfico, se han creado redes similares, en el crimen organizado de otra naturaleza como secuestros, asaltos, trata de personas, tráfico de órganos, etcétera. El asunto presenta redes de naturaleza parecida y todas están ligadas, y aunque tienen una significativa independencia comparten la forma en que se integran en lo largo y ancho de la sociedad, y en la forma que se han vinculado a segmentos del sector público.
Cuando la 4T lucha por acabar con la corrupción se enfrenta con lo que de manera esquemática hemos descrito anteriormente, por ello ha sido muy compleja y difícil la pelea por erradicarla, pero conviene establecer una diferencia notoria en la conducta del actual gobierno y la de los gobiernos del viejo régimen: cuando ellos gobernaban defendían los intereses del mercado voraz e insaciable, lo que se hacía ante la corrupción y la delincuencia era combatirla en los aspectos más escandalosos y frente a los actos de corrupción de los que dirigían el país se establecían procesos para investigarlos y se recurría a argucias legaloides para exonerarlos, los ejemplos abundan. La conducta de la delincuencia ante los gobiernos anteriores era menos violenta, la razón fue que los dejaban trabajar, hasta los protegían, algunos funcionarios de alto rango formaban parte de ellos, en una palabra: prevalecía la impunidad y las excesivas ganancias.
Hoy en la política de la cuarta transformación, para combatir a la corrupción y los actos delincuenciales, han diferenciado a lo que se denomina la delincuencia organizada en su franja dirigente y los que por no tener opción se emplean en actividades ilícitas. Para los segundos se han diseñado programas de capacitación y de educación que los arranquen de las garras de la delincuencia, y programas para que los jóvenes especialmente encuentren espacios entre la sociedad para integrarse a ella sin necesidad de transitar a las filas delincuenciales.
Para enfrentar a los dirigentes de la delincuencia organizada, que se denomina profesional, se ha generado la opción de regular los comercios ilícitos y por ejemplo en el caso de las drogas se procede a diseñar un sistema de regulación de la producción, venta y el consumo para convertir al negocio relacionado con esa actividad en un negocio normal; como el del tabaco y el del alcohol. Reducirlos a negocios normales y a las adicciones relacionadas con el consumo de drogas, convertirlo en un problema de salud pública.
En otros casos se debe proceder a combatirlos con mayor grado de inteligencia policiaca.
El eje de la política de pacificación del país diseñada por el gobierno es no combatir a la violencia con más violencia. Todo lo mencionado se orienta en ese rumbo.
En la tarea de conformar un nuevo bloque gobernante el presidente ha planteado que se debe proceder a la reconciliación social, por ello se quiere integrar a los que fueron iniciadores del partido MORENA, a los que aceptando sus lineamientos se sumaron a defender el proyecto en el proceso electoral y a los que ahora que se trata de gobernar al país están dispuestos a comprometerse en que se logre la fuerza social necesaria para resolver los urgentes problemas del país: la pobreza, la marginación, la violencia, el crecimiento económico, en fin conseguir que México se constituya en el país en donde se pueda vivir en paz, con dignidad y con los bienes materiales y morales indispensables para vivir dignamente.
Muchos mexicanos estamos en esto, pero los que no quieren soltar sus privilegios se resisten a cambiar, entonces debemos entender que los sucesos violentos que se han presentado en todo el País son signos de que la estrategia aplicada está dando resultados: los Huachicoleros para continuar en sus actividades ilícitas, muy rentables, han decidido utilizar en sus acciones a la población misma, a la que le ofrecen el producto en cantidades pequeñas, para con ello provocar e intentar desprestigiar a los aparatos de seguridad y a las autoridades para mostrarlos como autoritarios o sanguinarios.
En Tlahuelilpan, Hidalgo donde hubo alrededor de 135 muertos y muchos heridos en una explosión, lugar en que los delincuentes reclamaron al ejército por no ejercer su autoridad retirando a los que en una toma clandestina, en los ductos de PEMEX, pretendieron con actitud delincuencial inducida, llenar cubetas de gasolina; los delincuentes montaron la provocación y, finalmente, se supo que a los núcleos de población que estaban para provocar a las fuerzas del orden recibieron como pago quinientos pesos para que invitaran a la gente del pueblo a participar en el ilícito, convocaron a cientos y los llevaron al matadero. Así actúa la delincuencia para conservar el sistema que utiliza en sus acciones delincuenciales.
Aquí su acción de poner escudos humanos para enfrentar a la justicia se puede ubicar como terrorista en un solo espacio, en el lugar de los hechos. Lo nuevo es que ahora pretende hacerlo de manera masiva. En el Estado de Hidalgo se utilizó a un escudo humano en un solo lugar, es decir sus rehenes se encontraban en un terreno de cultivo donde había una toma clandestina para robar gasolina en el lugar en que pretendían enfrentar a las autoridades, lo nuevo se da que ahora pretenden tener como escudo humano en la totalidad de la ciudad, los delincuentes pretenden enfrentar a la autoridad teniendo como rehén a toda una ciudad.
Los hechos que se dan en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, representan un fenómeno de violencia singular, distinto a lo que fueron los recientes acontecimientos en Michoacán y en Guerrero, en ambos se da un enfrentamiento entre fuerzas del orden y los comandos del crimen organizado, son enfrentamientos casi de los que se presentan de manera ordinaria en México. Lo que sucedió en Sinaloa es novedoso; mientras que los hechos de violencia recientes que se dieron en los estados de Guerrero y en Michoacán, tuvieron un saldo de 15 y 14 muertos respectivamente, en tanto que en Sinaloa se reportaron 14 muertos. Para empezar, fue muy impactante a nivel nacional, pero el saldo de defunciones fue similar. En dónde se ubica la esencia de la diferencia, vayamos por partes, de acuerdo con la primera versión dada a conocer por la autoridad en los medios el día diecisiete de octubre de 2019, un convoy de la guardia nacional hacía un patrullaje en las calles de Culiacán y al pasar por una vivienda les comenzaron a disparar, los treinta elementos integrantes de la patrulla pertenecientes a la guardia nacional y al ejército, procedieron a responder la agresión y lograron casi de inmediato controlar la situación, tomaron la vivienda desde donde los agredieron, en la vivienda encontraron a cuatro individuos, uno de los cuales, fue identificado como Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo Guzmán. Procedieron a detenerlo junto con los otros tres ocupantes de esa vivienda, cuando pretendieron llevar a los detenidos ante la autoridad competente se dieron cuenta que estaban rodeados por comandos fuertemente armados pertenecientes al cartel de Sinaloa y que sería imposible salir del lugar. Ante eso se procedió a mantener las cosas en suspenso, hasta que recibieron instrucciones de liberar a los detenidos para que pudiesen volver a las instalaciones militares.
En ese lapso estaba sucediendo que comandos del mencionado cartel habían concurrido a las instalaciones de la cárcel local y habían posibilitado que huyeran alrededor de 50 presos, al mismo tiempo en diversas zonas de la ciudad de Culiacán comandos del crimen organizado disparaban para aterrorizar a hombres, mujeres y niños de manera indiscriminada.
Las trincheras de los delincuentes estaban construidas, tenían a los miembros de la patrulla de la Guardia nacional rodeada (cautivos) y como rehenes a una parte de los pobladores de la ciudad de Culiacán. Con la guerra de Calderón y con las opiniones de Fox se hubiese dado la orden de reforzar y rescatar a los militares cautivos y enfrentar a los agresores para dejar claro, según ellos, quién manda en este país. El saldo hubiese sido de cientos o miles de muertos. La línea del actual gobierno fue continuar en la de conseguir la pacificación del país y en consecuencia actuar con prudencia, inteligencia y de modo humanitario, para restablecer las condiciones que permitan se respete la normatividad, poder restablecer el estado de derecho que los gobiernos anteriores permitieron que fuera vulnerado sistemáticamente durante el periodo Neoliberal (los ejemplos abundan).
Permitiendo que hubiese un arreglo momentáneo, que liberara a los rehenes civiles y militares y evitando así un baño de sangre. Eso sin duda fue lo correcto, con ello se consiguió evitar la muerte de inocentes y dejó claro que la violencia no se resuelve con más violencia, de inmediato se vieron algunos resultados, se informó que la familia del Chapo se congratuló con los hechos y pidió al gobierno que considerara que su intención no es el enfrentamiento, hasta prometió ayudar a las familias de los muertos y heridos.
Algunos diarios, en la televisión y en el Internet difundieron que algunos líderes de partido y organizaciones patronales como la COPARMEX y otros salieron a decir que lo sucedido en Sinaloa significaba la rendición del estado mexicano ante la delincuencia y que el presidente debía renunciar.
La mayoría de los mexicanos opinamos distinto, creemos que las autoridades y el Presidente actuaron siguiendo su estrategia de pacificación que pretende restablecer la unidad de los mexicanos en una nueva realidad política; los que opinan en contrario es que no se han percatado de que los cambios del régimen político y con la revolución ética y moral del pueblo y gobierno mexicano se avanza sólidamente, lo que significa que el cambio en la dinámica del país es profundo y va en serio, aunque ellos, los privilegiados por el régimen anterior, más bien no quieren aceptar que esa nueva realidad avanza y en ella, queda claro, se cancelan los privilegios.
La resistencia de los grandes intereses de los privilegiados de la política Neoliberal que quieren revertir lo que ya les está afectando no estuvieron de acuerdo con que se echara abajo el voraz negocio del aeropuerto de Texcoco, no admiten que se ponga orden en las cuestiones fiscales, quieren seguir con las millonarias condonaciones, se oponen a que se persiga a las empresas que fabrican facturas falsas; muy útiles para la evasión fiscal, para el lavado de dinero y para la desviación de recursos.
También ya se legisló acerca de las responsabilidades de los servidores públicos en los actos ilícitos, ahora además de sancionar la participación directa en ellos se sanciona el hecho de que se esté enterado y se tenga el rango requerido para evitarlo, si no lo evita y /o lo denuncia entonces es cómplice del ilícito. Con ello se evita que solo se castigue a los responsables directos, ahora todos los involucrados serán sancionados y así se impide la impunidad de los jefes que ordenaban a sus subordinados avalar ilícitos pero ellos no firmaban para evitar la responsabilidad. Ya hay muchas cosas que se hicieron para combatir a la corrupción, aún falta por hacer, pero con ello ha bastado para que quede claro que el asunto va en serio.
En todo el País hay muestras de que el combate a las redes de negocios ilícitos avanza, prueba de ello es que varios exfuncionarios de los gobiernos anteriores están presos o son prófugos de la justicia, ya se iniciaron investigaciones de personajes famosos en la política. Un ejemplo de que se acabó la impunidad es el caso del Jefe Diego y su adeudo del impuesto predial en Querétaro, y muchos casos más que se suman a una larga lista de cosas que hoy se conocen, pero que además están siendo investigadas para proceder en consecuencia.
Se está procediendo a desmantelar las redes de negocios voraces y las redes criminales que tenían infiltrado al estado mexicano, estas acciones explican la virulencia de la resistencia de los privilegiados del neoliberalismo, resisten, pero cada vez se encuentran más solos. Algunos comentaristas llegaron a afirmar que los señores de la delincuencia organizada ya rebasaron a las fuerzas de seguridad del estado mexicano, que fueron muy audaces al desplegarse en toda la ciudad de Culiacán y casi decían que eran excepcionalmente inteligentes.
Con la descripción que hice al referirme a lo sucedido en Culiacán, pienso que se trató de un error de los jefes de la patrulla de las fuerzas del orden, que menospreció la capacidad de respuesta de los comandos del crimen organizado, lo que los llevó a desarrollar una acción que tenía muchas probabilidades de fracasar, ese fue el error al haber decidido el mando de una unidad de las fuerzas armadas no facultada para ello, realizar la acción de capturar a los agresores sin consultar con los mandos superiores, ámbito en donde se toma en cuenta los análisis y conclusiones de la inteligencia militar, tal como lo marca su estructura de operación, entonces se incurrió en la improvisación, lo que generó los hechos ya conocidos.
Para solucionar eso bastaría con ajustar la organización para tomar la decisión de realizar acciones de esa dimensión y considerar que entre las formas de resistencia del crimen organizado -que hoy estila el tomar rehenes de manera colectiva en puntos concentrados en zonas rurales-, pero también ya se estila, es lo nuevo, tomar como rehenes a importantes conglomerados de las zonas urbanas. Ante eso, se deberá diseñar para los operativos correspondientes una estrategia que neutralice la posibilidad de dar ventaja a la acción delincuencial.
Es inteligente (todo indica que contaron con información clasificada) lo que hicieron los delincuentes del cartel de Sinaloa, pero recurrir a actos de crear escudos humanos puede significar que ya están recurriendo al terrorismo, ello puede expresar, también, que se encuentran desesperados ante la efectividad de las acciones que el Gobierno de la Cuarta Transformación está tomando para echar de las estructuras gubernamentales a los socios que les vendían protección y les blanqueaban su dinero. El crimen organizado utiliza los métodos mencionados porque buscan nuevos protectores o se están jugando el todo por el todo.