Recuerdo a mi abuelo, Armando Fernández de Lara Vargas, redactar por simple gusto las famosas calaveritas literarias. No tengo a la mano ni recuerdo una obra de mi abuelo, sin embargo, recuerdo esas anécdotas de mi infancia con cariño.
Probablemente amigo lector, elaboraste una calavera en primaria o secundaria y no lo recuerdas. Lo cierto es que su elaboración es más sencilla de lo que parece, basta con despertar la creatividad ilimitada, ser ocurrente y pensar en un personaje, luego asociarlo con la muerte o sus sinónimos. Pueden ser escritos de cualquier individuo, sea familiar, amigo, celebridad, deportista, artista o politico.
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A propósito, esta vez decidí redactar las calaveritas literarias a modo de refrescar nuestras propias tradiciones y contribuir con mi grano de arena para que no se pierda la práctica. Las calaveritas se plasman en el marco de día de muertos y sus antecedentes se remontan en un texto publicado del año 1849 en el periódico “El Socialista”.
Desde ese entonces las calaveritas no tuvieron una connotación libre o positiva, en virtud de que los redactores utilizaban el medio para expresarse libremente contra los abusos de poder cometidos por los gobernantes. A raíz de los supuestos daños a las reputaciones de los poderosos, estos decidieron opacarlas e incluso hasta prohibirlas (en algunas épocas), cualquier prosa a manera de burla. Sin duda hoy estamos más fortalecidos en libertad de prensa y expresión por lo que no habrá que tibiar algunos acontecimientos, y acordarse de lo bondadoso de estos textos que reflejan guasa, literatura y entretenimiento.
ANDRÉS MANUEL LOPEZ OBRADOR
Sentado el presidente pensando en Culiacán.
No pude capturar a un criminal que no es de mi clan.
Fallaron mis hombres y quede como animal con la sociedad.
Pidieron piedad y tuve que dar,
aunque la muerte pronto pudo llegar,
al lugar dónde todo se puso mal en Culiacán.
Durazo lo hizo mal y publicar su defensa tuvo que dar.
Fue un malestar y no pude protestar,
porque las contradicciones iban a empezar sin poder justificar.
El fuego con fuego no se puede apagar,
abrazos con plomazos puede pasar,
pero mejor que sean abrazos y no balazos,
porque si no la huesuda nos agarra a palazos.
Ovidio Guzmán celebra con su clan y yo mañana
tengo que despertar, para ir a declarar sin parar,
la necedad que debo presentar.
LUIS MIGUEL BARBOSA HUERTA
El gober reía, el presupuesto lo aceptaría para mejorar las gestorías.
Mientras tanto revoca notarias por fechorías.
También contrataría seguros de desastres naturales
sin corrupción cual gobiernos anteriores con desastres cupulares.
Contento con su mole de caderas promete inversión extranjera y no exagera.
La calaca lo ve, pero no lo puede detener
porque Miguel Barbosa se pudo comprometer.
Al amanecer tiene que vencer,
a los delincuentes alcahuetes de la calaca.
El gober no busca revancha a sus anchas,
pide justicia con pericia y así la
calaca se engancha y la aplastan como cucaracha.
FERNANDO MANZANILLA PRIETO
Desde la Secretaria de Gobierno, Fernando Manzanilla rechaza un té de manzanilla y pide su café tradicional.
Sin tono convencional declara orden en lo gubernamental.
Busca aliados para aspirar y despistar a la flaca,
que no lo alcanza ni con palancas.
Su política llama la atención y tentación de la flaca,
envidiosa por su trayecto que no se opaca.
La flaca se destapa, ingeniosa y ansiosa por
hablar con Fernando.
Fernando se reserva y busca la lucha que preserva.
Los martes ciudadanos atiende y resuelve
porque la flaca ataca pero a veces se desata y se queda
en su hamaca.
CLAUDIA RIVERA VIVANCO
La presidenta municipal está en el ojo del huracán.
Rivero Vivanco se está deslindando y la muerte busca su cargo.
Conflictos sociales e inestabilidad desnudan a su gobierno, que siempre
se encuentra en el infierno.
Vivanco se hace la viva y la muerte se priva ante la ignorancia de esa vida.
La alcaldesa no encuentra recompensa ni en su despensa, porque la gente
y la clase política la tienen como mensa.
La muerte corre sin la recompensa de la alcaldesa que pronto no se sabrá
que fue de esa.
JAVIER CASIQUE ZARATE
Casique no se aplique con las grillas desatadas.
Haga su labor como legislador y con sapiencia en su dirigencia, como lo ha estado haciendo con paciencia.
Concentre su fuerza que la calaca se aplaca con su destreza.
Siga atento a la militancia y a la ciudadanía
como siempre se lo agradecerían
sin la calaca que no es primacía.
Use fuerza, motivado como lo ha probado,
en distancia de la calaca que no tarda
en su barca lejos de nosotros.
ALFONSO ESPARZA ORTIZ
Gritan en la universidad, Esparza no se raja y no es comparsa.
Se deslinda de Lobos y de lobos que lo acusan, amigos de la muerte.
Los amigos de la muerte le piden cuentas, pero Esparza tiene cuentas
con los del consejo.
Cierran paso a la muerte en informe del rector y tiene de protección al
consejo redentor.
Se presume transparencia del rector y calidad en la institución.
Al final la muerte tiene la intuición que Esparza no es comparsa.
El conflicto sujeto en la destrucción, mientras
Esparza triunfa desde el telón y no tiene
preocupación que le digan ricachón.
RODOLFO RUIZ RODRÍGUEZ
Rodolfo Ruiz no temería, el derecho le asistía.
Asociaciones y la sociedad lo respaldan sin darle la espalda.
El gobierno y la flaca lo observan con recelo,
pero su libertad de expresión está
en vuelo, lejos de la flaca y el gobierno.
Desesperada la flaca le da la espalda y
Rodolfo se respalda.
Con talento y derecho es crítico a hechos de gobierno.
Y publica su criterio sin la flaca que ya no lo ve con recelo.
LUIS DONALDO COLOSIO MURRIETA
La muerte se llevó a Colosio y el país se agito.
Sus ideales perduran no solo en su sepultura.
El tiempo pasa, pero los colosistas abrazan su legado.
Contra la pobreza, la injusticia y el influyentísimo
que es un cinismo y no solo para el priismo.
Vamos a luchar y alejar a la catrina que
ya no está en la vitrina.
Colosio no se olvida y sigue siendo eje de vida.
DONALD TRUMP
Donald Trump insiste con los muros y sabe que está en apuros.
La parca busca y se resiste.
Donald quiere continuar en su gobierno y persiste.
Pero la parca insiste y viste de catrina, pidiendo se protejan a los mexicanos.
Trump teme pero se confunde y decide escuchar a la parca,
porque esta se lo llevaría en una barca.
Trump arrogante e ignorante se sacude y no acude.
La parca le da días porque a Donald lo detesta
por su semblante y por intolerante.
El presidente espera y desespera,
mientras la parca aparca en la casa blanca.
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