Los próximos días viernes 28 y sábado 29 de junio se realizará el IV Coloquio Internacional de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, ubicada en 7 poniente502 del Centro Histórico de la Ciudad de Puebla.
Con esta reunión internacional de humanistas se celebrará el décimo tercer aniversario de la fundación, por parte del filólogo Juvenal Cruz Vega, de este centro privado de investigación y docencia humanística de alto nivel, mismo que se ha mantenido gracias a la dedicación de su planta de profesores y al evidente interés en los estudios clásicos por parte de la comunidad.
Además, este Coloquio rendirá homenaje a dos eméritos investigadores mexicanos: en primer lugar al filósofo Mario Magallón Anaya, quien es doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM con la tesis “Retos de la democracia en América Latina a finales del Siglo XX” y además ejerce la docencia impartiendo las asignaturas de Filosofía en América Latina, Análisis y crítica de textos filosóficos latinoamericanos y Construcción del conocimiento en América Latina, en la Licenciatura y el Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Y en segundo término al padre Justino Cortés Castellanos. Leamos estas líneas escritas por Cruz Vega:
“Sobre el padre Justino Cortés se ha hablado mucho en el ámbito eclesiástico y universitario, más en el ámbito literario. Unos lo llaman humanista, otros lo llaman filósofo, algunos novohispanista, debido a sus estudios de las lenguas clásicas lo llaman latinista o helenista, y algunos que conocen su obra literaria más fuerte lo llama historiador y nahuatlato, otros más lo llamaban maestro, algunos lo llaman doctor por su grado académico, y la mayoría lo llama por su vocación sacerdotal, simplemente y así de sencillo, padre Justino.”
La obra más importante del padre Justino es, sin duda, “El catecismo en pictogramas de fray Pedro de Gante”. Sobre esto escribe Cruz Vega:
En la Universidad Pontificia de México conocí numerosos comentarios y testimonios de trabajos destacados sobre el doctor Justino Cortés Castellanos. Uno de los más notables es del Padre Jesuita Francisco Ramírez Meza al escribir una reseña sobre la tesis doctoral de nuestro autor y al referirse a cada uno de los glifos que descifró: “El Padre Cortés tuvo la paciencia de estudiarlos y darnos su significado en esta obra que mereció la calificación SUMMA CUM LAUDE. Además, la misma
Universidad Pontificia de Salamanca le concede por esta obra el PREMIO EXTRAORDINARIO FIN DE CARRERA de la Facultad de Teología. Así lo afirma el Secretario General José Sánchez Vaquero, quien rubrica su testimonio, el 19 de febrero 1985”.
El padre Justino es un humanista de talla mundial y es poblano. Leamos este párrafo encantador en el que él mismo describe sus orígenes:
Justamente en Santa Rita Tlahuapan muy cerca del volcán Iztaccíhuatl, al poniente de la ciudad de Puebla, nací el 16 de mayo de 1933. Mis padres fueron José Cortés Vargas e Irene Castellanos Muñoz. Soy el quinto de diez hijos de familia. Me pusieron por nombre Justino, porque heredé el nombre de un hermano mío, quien falleció siendo un niño. Mis hermanos del mayor al menor son: Heriberto, María Luisa, María, Guadalupe, José, Justino, Esperanza, Braulio y Lidia.
Amigos lectores, el IV Coloquio Internacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica, del 28 y 29 de junio, será una oportunidad áurea de conocer el otro México, el verdadero, el de la sensibilidad y la inteligencia ilustrada. El programa del Coloquio puede consultarse en Facebook, escribiendo el nombre completo de la Academia.