El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador está aliado con la gente. Hablo de las mayorías, de los que no se ven beneficiados por grandes obras, de aquellos que reciben los salarios más bajos o que no comparten los intereses de los grandes capitales. La modificación al artículo 3º constitucional es una muestra más de respeto a la voluntad ciudadana: se modificó una supuesta reforma educativa dictada por intereses económicos que afectó y persiguió a los maestros de México.
En días recientes, los diputados federales dimos el primer paso del proceso legislativo para aprobar la modificación de la mal llamada reforma educativa. Se terminó con la evaluación punitiva que condicionaba la permanencia de los maestros en el servicio a un examen y con el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE). En su lugar se creó el Centro Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora contínua de la educación, que será un organismo que promueva al maestro como parte importante del proceso de enseñanza apredizaje y la capacitación contínua de los maestros; también incluyó la obligatoriedad de la educación inicial y la educación superior; eleva a nivel constitucional el apoyo a los jóvenes más vulnerables se modifican planes y programas para la inclusión de asignaturas nuevas, entre otras la educación sexual; y garantiza un proceso transparente para el ingreso y la promoción en el servicio docente.
Más artículos del autor
La reforma impulsada por el Presidente, coloca al maestro al centro de la política educativa y reconoce la importancia de su labor, impulsando su desarrollo profesional con capacitación y destacándolo como uno de los agentes transformadores que impulsarán la movilidad social a las niñas, niños y jóvenes como la prioridad del sistema educativo.
Al mismo tiempo fortalece los derechos laborales de los maestros con la también reciente reforma al apartado B del artículo 123 de la Constitución que garantiza elecciones libres en las organizaciones de representación de los docentes.
Aunque los diputados que impulsamos la reforma educativa representamos la mayoría en la Cámara de Diputados, se buscó llegar a acuerdos de la mayoría de las voces y de los actores involucrados en la política educativa.
La educación no puede ser rehen de intereses gremiales o de un solo partido, sino debe generar el mayor consenso posible en el país en el que queremos convertirnos. Se aprobó mediante un proceso democrático y con diálogo, sin la utilización de la fuerza pública para reprimir a grupos políticos inconformes y sí con el objetivo de formar niñas, niños y jóvenes libres, críticos, participativos, competitivos, con compromiso social y con el maestro como un actor fundamental de este proceso.