El 21 de febrero pasado se cumplieron 500 años de la llegada de los generales Hernán Cortés y Pedro de Alvarado en 1519 al Puerto de Veracruz, que, junto con 600 hombres iniciarían el camino hacia la “conquista” de México: su mérito consistió en derrotar al Imperio Azteca y unificar a los pueblos indígenas.
El triunfo español desterró a los indígenas, se impuso la religión católica y la cultura de este país. Durante la época colonial, las ciudades con mayor presencia española como Puebla, Querétaro, Morelia, Guadalajara entre otras, estarían divididas entre razas y clases sociales. En este siglo la situación social y económica aún sigue siendo contrastante, las desigualdades siguen existiendo, tal como hace unos siglos los más desfavorecidos son los indígenas.
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Aún continúa enraizado el clasismo y racismo; esta enfermedad social construida durante la época colonial aún está presente. Hace no mucho, en este mismo espacio hablé sobre lo controversial que ha resultado la figura de Yalitza Aparicio http://www.e-consulta.com/opinion/2019-03-06/yalitzia-aparicio-y-nuestra-sangre-indigena quien ha tenido que encarar el racismo que persiste en nuestro país. Los que no la creen merecedora de papeles protagónicos, premios y anuncios aún conservan complejos del pasado. La película “Roma” nos hizo replantearnos algunos paradigmas sociales y pensar que como sociedad aún no hemos evolucionado. Y la culpa de esto no la tienen los españoles, sino nosotros como mestizos quienes no hemos sabido deconstruirnos socialmente, aún no hemos valorado lo suficiente nuestra cultura, historia y raíces, enaltecemos lo que viene del exterior: estereotipos de belleza, programas televisivos, cine, productos, etc. El malinchismo sigue presente, siglos después de la conquista.
La conmemoración de los 500 años sirvió para que el presidente extendiera la invitación a la corona Española y la Iglesia Católica para ofrecer disculpas a los pueblos indígenas de México. Es congruente la petición de AMLO porque al igual que él, la mayoría de los mexicanos descendemos de los indígenas y españoles, y aunque no todos están de acuerdo con el presidente, es un hecho que los conquistadores cometieron agravios y crueles asesinatos.
Existen un buen número de ejemplos historia contemporánea de disculpas públicas. Uno de ellos en el año 2000 cuando el gobierno alemán se disculpó por los 6 millones de judíos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque también la propia historia nos ha dado la lección de que no hay pueblo bueno ni malo, pues de ser una comunidad lastimada, a su vez ha peleado durante décadas, junto con las grandes potencias como Estados Unidos para expulsar a los palestinos de su propio país para ganar territorio israelí; la historia y la religión que son controversiales en esta región han sido el pretexto perfecto para violar el derecho internacional y los derechos humanos de los palestinos.
En el año 2017 Justin Trudeau invitó al Papa Francisco a Canadá para que ofreciera una disculpa a los pueblos indígenas por el trato recibido por los misioneros católicos. El encuentro en la prensa española, concretamente en “El País” fue llamado como una invitación a la reconciliación.
En 2015 el gobierno de España se disculpó públicamente por la expulsión del pueblo sefardí en 1492, además de que se creó una ley que les da derecho de adquirir la nacionalidad española. Por lo cual nos hace preguntarnos ¿qué es lo que evita ofrecer una disculpa y dar paso a la reconciliación? Hace unos días la usuaria de twitter @mariafdzv española, nacionalizada mexicana escribió textualmente: “Hoy el gobierno de España perdió una oportunidad gloriosa, estar a la altura del momento histórico, para cerrar heridas y seguir construyendo puentes con México y América Latina”. Coincido, este hecho hubiera sido un pretexto para estrechar relaciones con América Latina, ya que la llegada de los españoles a la región supuso exterminio y discriminación; la evangelización fue un método de dominación. Lugares como Perú y México aún siguen siendo sumamente discriminatorios con su población indígena.
Actualmente el mismo territorio español existe discriminación a la población proveniente de América Latina, miles de inmigrantes llegan anualmente a estas tierras en busca de oportunidades y no son precisamente bien recibidos. Recientemente también los musulmanes de Sevilla exigieron una disculpa pública de parte de la corona española por los hechos suscitados durante la Reconquista en el siglo XV.
El discurso nacionalista de España es consistente al exterior, mientras al interior no todos están convencidos de pertenecer a esta nación, sobre todo los catalanes, quienes no se sienten identificados con el resto del país, se enorgullecen de sus raíces y de su lengua: el catalán y hasta hace poco buscaron su independencia, el regionalismo es muy fuerte en España; aunque en la capital y en el sur del país el patriotismo está bien cimentado. Los reyes siguen siendo figuras controversiales, sobre todo por las crisis económicas que han atravesado recientemente, las clases medias han sido las más golpeadas. Antes, durante y después estas, los bancos y empresas españolas han encontrado un gran alivio económico en América Latina, donde tienen millones de clientes. Pero la gran ayuda para España ha sido pertenecer a la Unión Europea, aunque la situación económica y social de este país contrasta mucho con los más privilegiados de esta asociación, como en el caso de México en el TLCAN (ahora T-Mec).
Por otra parte, es de cuestionarse el papel intervencionista en América Latina que ha tenido el gobierno español recientemente. El presidente Pablo Sánchez, a pesar de ser del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se ha promulgado a favor de Juan Guaidó, lo cual no coincide con su ideología partidista, aunque si con sus intereses económicos y políticos.
En España el 12 de octubre es “el día de la hispanidad” para nosotros “el día de la raza”. Cada quien mira desde su propia óptica. AMLO le pide la disculpa al rey porque representa a la corona española, a la institución; aún más le pide que lo haga ante los pueblos originarios, no frente los mexicanos mestizos, lo cual es coherente ante los hechos históricos y contemporáneos. Es exagerado pensar que la petición dañará las relaciones entre estos dos países. El propio López Obrador tuvo unos primeros acercamientos muy positivos con España: el rey fue invitado de honor durante su toma de posesión; y con Pedro Sánchez el presidente de esta nación, tuvo un encuentro muy cordial, quien aprovechando su visita a México le entregó el acta de nacimiento de su abuelo José Obrador, quien fue inmigrante español nacido en Cantabria en 1893 que llegó a nuestro país siendo muy joven.
La relación con España es una de las más fuertes: la amistad se ha ido entretejiendo a lo largo de los años, un claro ejemplo es cuando el gobierno del general Lázaro Cárdenas le dio refugio a más de 20,000 republicanos durante la Guerra Civil Española, este hecho esta atesorado entre los españoles conocedores de la historia; compartimos la lengua, cultura y tradiciones, lo que une a estos dos países va más allá de la política, pero no por eso se van a dejar a un lado las formas y los fondos.