Poco recordado en los días que corren, el dramaturgo Rodolfo Usigli es a no dudarse uno de los autores fulgurantes en el espacio celeste de las letras de nuestro país.
Digno de remembranza es el intercambio epistolar que sostuviera con Agustín Yáñez, respecto del sentido de la tragedia en la historia de la conquista de México en relación a su obra “Corona de Fuego”, en las que las referencias a las grandes crónicas del hecho emblematizadas en las concernientes de Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara, se entrelazan con referencias a La Poética” de Aristóteles, “El Origen de la Tragedia” de Nietzsche, y “La Muerte de la Tragedia” de Georg Steiner; y cuyas reflexiones dejan atrás el espacio ameno de la crítica teatral para incursionan en los ámbitos de la más elevada filosofía de la historia.
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A lo largo de su obra Usigli abordó con denodada pasión el tema de la locura, no sólo respecto al personaje histórico que fue la emperatriz Carlota, en “Corona de Sombras” y cuya referencia expresa en la novela del recientemente fallecido Fernando del Paso resulta por demás emblemática, sino en muchos otras de sus piezas teatrales como “Otra Primavera” y “El Niño y la Niebla” para recordar tan sólo dos de ellas llevadas al cine por la industria fílmica del país en sus mejores momentos.
En el primero de los derroteros navegados por Usigli en éste tópico, la del estudio de la demencia en un personaje histórico acaso un tanto a la manera de los célebres estudios de psiquiatría forense de Gregorio Marañón, o sea, en el tratamiento de la alienación mental en un personaje histórico, otro formidable dramaturgo como lo es Moguel Sabido habría seguido el camino en cuestión al abordar la demencia de la propia Carlota Amalia, así como en lo concerniente a la reina Juana de Castilla.
En el tratamiento profundo de la locura, con un bagaje de enorme profundidad que permite adivinar conocimientos nada superficiales de la ciencia psiquiátrica difícilmente ha habido otro autor que abordase el tópico en cuestión hasta que apareció en nuestro firmamento editorial la formidable novela de Inés Récamie “EL QUINTO CRISTAL”r, cuya lectura resulta por demás obligada, al menos para todos aquellos que recordamos la grandeza creativa de don Rodolfo Usigli.