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Opinión



Crecí siendo un Imbécil

Lunes, Noviembre 5, 2018 - 07:12
 
 
   

Quien no creyó que podría solo y quien alguna vez no menospreció lo duro de los puñetazos

No le encuentro sentido a hablar del universo, crecí a la antigua, en un pueblo sin ruido y mucha tierra, a mí me sigue bastando Dios, una botella de whisky barato y las hermosas piernas de ella cuando se pone falda.

Odio a las estrellas, los idiotas y a la luna, sobre todo a la luna, desde hace mucho sé que no es inalcanzable, quienes sueñan mucho y actúan poco les gusta hablar demasiado de ella, como si eso los acercara, estoy seguro de que no solo es para astronautas sino todo aquel que decida voltear al cielo y observarla, la gente no entiende que no tiene nada de lejana solo se tendría que levantar la cabeza para tenerla, como se debe levantar para todo lo que vale la pena.

También caí en el engaño de los golpes de suerte, también creí en la fortuna, también creí que es tú cambiaria rápido, que un deseo, mis ganas o intenciones serían suficientes para alejar los malos ratos de mí, pero bueno, quien no ha sido un pendejo, quien alguna vez no aposto un sueño a la suerte y un amor a la resistencia, quien no se ilusiono con palabras, quien no camino durante años de la mano de nada. Quien no creyó que podría solo y quien alguna vez no menospreció lo duro de los puñetazos que lo acompañaban.

Algún día corrimos despavoridos de la soledad, como si ella solo llegara cuando se está solo.

La vida sin la teoría de libros y novelas baratas suele ser más dura, o simplemente suele ser. En el sufrimiento de no querer más dolor decimos que llorar no es normal, engañando a quienes aún no pasan por aquí, cuando lo que tendríamos que enseñar es a resistir hasta gritar “ya no más”, a pelear aunque no exista premio claro en algún lugar.

Hace años con algunos amigos lanzaba piedras a una alaguna, imaginábamos lo fantásticos que seriamos, imaginábamos que los amigos eran para siempre, que nuestros padres eran perfectos y que el amor no podía ser una serpiente.

Imaginábamos que el mundo no cambiaría, que el hambre y la envidia jamás nos vencería, imaginábamos mientras se mojaban los pies con calcetines y zapatos metidos en el agua tibia de ese enorme charco de aquel día que nadie nos avisó, jamás se repetiría.

Imaginamos llenos de lodo, sudor y en bicicletas que lo peor de la vida era llegar a casa y encontrarse a mamá cuando ya oscurecía.

Nadie nos avisó que un día fue la última comida en casa, que una tarde ya nadie saldría a poner piedras de porterías, que una noche ella ya no nos llamaría, nadie nos avisó que diario todo comienza y todo termina, nadie nos avisó que de eso se trataba esta porquería.

Ahora solo soy de esos que dicen que todo lo pueden hasta que todo los aplasta, soy de esos que aunque estén ahí dicen que están bien, soy de esos que mueren por necios y no porque algo los mate.

Aquella manada de niños de convirtió en dos o tres amigos, aquellos padres insoportables ahora son dos sabios, aquel que solo daba problemas y cuidabas ahora es tu sostén, guía y el hermano que siempre tiende una mano cuando los demás callan, ahora no hay lagos o charcos, las hazañas son igual de complicadas que cuando se trataba de andar en bicicleta sin manos, o darle una patada a quien nunca le ganabas, pero ya no hay tantas risas, los raspones que quedan al lograrlo ya no se van tan fácil y las derrotas ya no se borran un abrazo y un beso.

Nadie nos avisó lo felices que éramos así como ahora nadie nos dice lo felices que somos.   

Ahora me conformo con lo de siempre, la Juve ganado los fines de semana, el Necaxa sufriendo para lograr algo, Messi haciendo algún gol con el Barca, la que me gusta con pelo negro recogido y licras ignorándonos cuando corro en las mañanas y la cerveza o whisky cualquier día de la semana.

Agradezco por todo, o por lo menos por lo que importa, que quien dice que te ama sea quien sea en verdad lo haga, que en mis padres siempre encuentre aliento, consejo y esas grandes pláticas por más que me aleje de casa.

No estoy conforme con lo que he logrado y es que tal vez aun no lo he logrado, quizás soy otro loco o quizás como todas mis noches a las tres de la mañana, me pareció que el mundo necesitaba que alguien se callara y volviera a escribir un poco.

Rafa Goli.

Rafael.gooli@gmail.com

Redes Sociales: @RafaGoli


Semblanza

Rafaél Gómez Olivier

Presidente y CEO. Social Business, ha mpartido más de 70 conferencias sobre emprendimiento en universidades de la ciudad de Puebla. Cocreador del concepto IdeasParty. Congreso para más de 800 unversitarios. Creador del concepto Mundo emprendedor: Congreso que a lo largo de 3 años ha llevado éxito,inspiración y educación empresarial a mas de 12 municipios del estado dee Puebla. Creador del simulador Unfollow: impactando a mas 3000 jovenes universitarios.

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