Titulares como este en algunos medios de comunicación en Puebla, llaman la atención por no ser los usuales: “Llegan académicos al poder con Claudia Rivera”, refiriéndose a los nuevos nombramientos de servidores públicos en el municipio de Puebla.
Mi primera reflexión tuvo que ver con la esperanza, dado que nombrar en los gabinetes municipales a académicos, especialmente a docentes-investigadores me llena de orgullo. Estos perfiles profesionales diferentes a los que usualmente se nombran permiten pensar en una gestión municipal renovada.
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Desde la academia, hemos criticado a los funcionarios y gobernantes en turno, muchas veces con razón. Inclusive he escrito que existe una gran diferencia de percepción entre lo que requiere la ciudadanía y lo que implica el acto de gobernar. Muchos integrantes de la clase política solo llegan al poder para cubrir necesidades personales y de grupo que, desde mi punto de vista, los aleja de lo que significa ser un servidor público.
El artículo 108 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, designa como servidores públicos a los representantes de elección popular, a los miembros del Poder Judicial de la Federación, los funcionarios y empleados, y, en general, a toda persona que desempeñé un empleo, cargo o comisión de cualquier naturaleza en la Administración Pública.
Si bien he escrito que la clase política que se incrusta en el servicio púbico se ha manejado a través de intereses muy alejados de los intereses ciudadanos, ahora, aunque en casos contados, encuentro rostros amigables, profesionales y con gran calidad humana.
Me he enterado que tres personas a quienes admiro y respeto, se desempeñarán por lo menos dos están confirmados, con cargos públicos en los municipios de Puebla y de Izúcar de Matamoros respectivamente: Marcela Ibarra, Miguel Ángel Rodríguez y Melitón Lozano.
Los tres con una gran trayectoria profesional como docentes- investigadores que segura estoy, reúnen las cualidades necesarias para hacer un buen trabajo, con mucha vitalidad, audacia y una perspectiva diferente que renueva mi esperanza.
Ellos se enfrentarán al reto de incidir en la complejidad de los problemas prácticos, como escribía Latapí (2008), para ir modificando la idea de que el investigador tiene una influencia limitada y condicionada a las coyunturas y a la dinámica de la política.
Si bien los funcionarios con cargos públicos pueden estar sujetos a muchas restricciones porque muchas veces la dinámica gubernamental actúa como camisa de fuerza sobre sus decisiones, sé que valorarán con inteligencia la eficacia de sus acciones y ponderarán las aportaciones que contribuyan al logro de resultados.
Su calidad humana y su solidez académica no permite dudar de su capacidad, sin duda será un reto más. Deseo sinceramente tengan la mejor de las experiencias en una gestión municipal que pinta diferente.