Hacemos mucho de lo que hacemos diariamente por dinero, o al menos para no gastarlo innecesariamente.
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Tratamos de maximizar nuestras ganancias y de minimizar nuestras pérdidas, como seres racionales que somos. Finalmente, casi todo se reduce a decisiones económicas de costo-beneficio.
Cumplimos muchas veces la Ley no por buenas personas, por civilizados, educados o éticos, sino porque si no lo hacemos, nos cuesta muy caro. Así de simple.
Un sistema social efectivo, se sustenta sin duda en la educación de sus miembros y en la fortaleza de sus instituciones creadas por las leyes. Esto es lo que elegantemente conocemos como un Estado de Derecho, que opera a través una vida institucional.
Se oye bien, ¿no?
Entonces, ¿qué falla en México para poder ser una potencia mundial y vivir en paz, si tenemos leyes e instituciones?
Simple: Falta que romper la ley sea difícil y caro, gracias a un sistema que opere sin corrupción.
Esto ya no se oye tan bien.
Si camina usted por las calles de Oslo, verá una cantidad increíble de vehículos eléctricos, predominan sobre los de combustión interna.
¿Se debe esto a que los noruegos son súper conscientes de la ecología, la huella de carbono, el calentamiento global y las energías limpias?
Puede que sí, en parte, pero fundamentalmente se debe a una cuestión de racionalismo económico.
Si adquieres un vehículo de combustión a gasolina o diésel, que no sea indispensable para transporte, que genera productividad (llámese un tráiler que debe recorrer grandes distancias y requiere un torque que es posible únicamente con motores a diésel), vas a pagar una alta cantidad de impuestos, tarifas y aranceles, en caso de tratarse de vehículos importados.
Hablamos de cerca de un 200 por ciento de arancel.
Por el contrario, si se adquiere un vehículo eléctrico, sin importar su origen, se subsidia el precio, se exenta de impuestos, se cobra menos en estacionamientos públicos y se otorgan todo tipo de facilidades para su adquisición.
Esto es utilizar el poder del Estado y la Ley, para impulsar comportamientos, en este caso hablamos de uno en pro de la ecología y cuidado del ambiente. No se deja la decisión a la buena voluntad y conciencia ecológica de cada individuo.
Aquí aplica lo que decía Platón sobre el rol educador de la Ley y que para ello, la educación de un buen gobierno debe basarse en exaltar las virtudes de los ciudadanos.
Traducción: te educo e inculco valores, pero si no entiendes te va a costar caro.
Y a nadie nos gusta pagar de más.
El desarrollo de México, depende en gran medida de erradicar la corrupción como elemento de funcionamiento de un sistema social y político, que la ha adoptado como norma.
Sin lugar a duda, todos somos responsables de este cáncer, pero es la autoridad quien más responsabilidad tiene, al fomentarla e impulsarla, debido a los abusos que orillan a los ciudadanos a ser copartícipes, quiéralo o no, so pena de recibir todo el peso del Estado en su contra.
No creo en la existencia de razas superiores, pero sí en la de sistemas superiores que se blindan de la corrupción, utilizando todos los medios posibles para ello, logrando que romper la ley sea algo difícil y sus consecuencias muy, muy caras.
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