El anuncio de la fusión entre Diconsa y Liconsa llamó la atención debido a un conjunto de elementos interesantes. A simple vista, es difícil darse cuenta de las implicaciones que podría significar esta combinación, aún más, si se desconoce la importancia de ambas empresas paraestatales. Brevemente: Diconsa, es una opción para satisfacer algunas de las necesidades más importantes de los menos favorecidos. Ofrece productos de la canasta básica, también, productos de salud y de higiene a precios rebajados. Por su parte, Liconsa, ofrece leche fortificada con vitaminas y minerales para combatir la desnutrición; cuenta con un importante subsidio gubernamental. Para ponerlo en contexto, un litro de leche de marca común en el mercado mexicano ronda los diecisiete pesos. En cambio, un litro de leche de Liconsa cuesta menos de siete pesos, aunque dependiendo de la zona geográfica y su grado de marginación, se vende en tan sólo un peso el litro o en ocasiones hasta se regala.
Los puntos positivos de la decisión tomada por Andrés Manuel López Obrador al fusionarlas obedece a querer hacerlas más eficientes. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), existen más de 27 mil tiendas Diconsa a nivel nacional. Es posible qué al unirlas en un solo programa, se facilite la evaluación de sus resultados.
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Por otra parte, han existido frecuentes asaltos y robos de mercancía a las unidades repartidoras de Diconsa y Liconsa, ocasionando que se tomen medidas al respecto, como la eliminación de los logos de la empresa en los vehículos de transporte. El hecho de que ya no sean empresas separadas podría ayudar a disminuir la incidencia delictiva en su contra, aunado a una estrategia de coordinación con las instituciones de seguridad para su cuidado y resguardo.
En cuanto a los puntos negativos, no se sabe cómo será el reacomodo administrativo. Los posibles recortes de personal son una preocupación latente. Además, el aspecto más criticado del anuncio hecho por el presidente electo fue el de nombrar a Ignacio Ovalle Fernández como próximo titular de Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex). Anteriormente, se desempeñó como director de la extinta Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), además de ser allegado de Carlos Salinas de Gortari. Con lo cual, se suma a la lista de personajes polémicos que formarán parte de la alta burocracia en la próxima administración pública federal encabezada por Andrés Manuel. Entre ellos, destacan por supuesto, Manuel Barttlet para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en San Lázaro de la LXIV Legislatura.
Debido a la incertidumbre que se genera por el reciente nombramiento de Ignacio Ovalle, es de pensarse acerca del futuro de Segalmex. Ovalle tendrá en sus manos una gran responsabilidad. La seguridad alimentaria depende en gran medida de este tipo de subsidios gubernamentales, sobre todo cuando se piensa en asistir a la gente que más lo necesita, en este caso, personas que viven en situación de pobreza, pobreza extrema y población vulnerable como lactantes, niños, niñas, mujeres embarazadas, enfermos y adultos mayores.
La existencia de marcos normativos de operación e inclusive, de Leyes que regulen las actividades de Segalmex, serán de capital importancia para evitar concentraciones excesivas de poder y evitar casos de corrupción como desvíos de recursos materiales y monetarios.
Es útil mencionar, que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 43.6% de la población mexicana se encuentra en condición de pobreza, lo que representa 53.4 millones de personas. En cuanto a la población en pobreza extrema, se estima que representan el 7.6% de la población, es decir, 9.4 millones de personas.
Por último, considero importante que Segalmex amplíe su cobertura, ya que actualmente, Diconsa beneficia a alrededor de 13 millones de personas de acuerdo con información de la SEDESOL. Es decir, menos de la cuarta parte la población que vive en situación de pobreza. No será tarea fácil, la coordinación y negociación con los productores para buscar precios favorables puede resultar sumamente complicado. Como sea, no hay que olvidar que este tipo de programas gubernamentales, deben ir acompañados por otros en materia educativa, laboral y de salud para combatir de manera efectiva a la miseria que aqueja a muchos ciudadanos.
@Hector_HHA1 hector.hernandezaz@udlap.mx