Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Nuevo modelo

Si la reforma no se traduce en cambios en el aula, no puede haber efectividad.

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Sábado, Septiembre 1, 2018

Esta afirmación, especialmente en educación es un tema central para reflexionar. ¿Nuevo modelo? Una revisión de los procesos históricos por los que ha pasado nuestro modelo o modelos educativos, tienen que ver con el reconocimiento de que, a través del tiempo, en diversos momentos se han buscado mejores, regulares o peores maneras de enseñar y de aprender y que lo que actualmente se proponen como nuevo, hace tiempo que ya estaba presente.

Se ha afirmado, especialmente desde la investigación educativa que el centro de toda la enseñanza y el aprendizaje es la escuela, y en eso, a pesar de los discursos gubernamentales, poco se ha incidido. La transformación de la escuela y de la comunidad educativa es tema central para lograr que la educación pueda ser de calidad, se requiere de la intervención sistemática en la realidad escolar, pero no a través de procesos burocráticos o de mandatos relacionados con el deber hacer porque la SEP así lo indica.

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Para que exista coherencia escolar, afirmó Rodolfo Ramírez Raymundo, se requiere que cambie el repertorio pedagógico del maestro, es decir, que mientras vayan y vengan nuevas reformas, si no se trasforma lo que sucede en el aula, seguiremos teniendo la misma enseñanza y, por tanto, aprendizajes poco significativos.

Y lo anterior también tiene que ver con la autonomía curricular, no la que simuladamente se disfraza en decisiones aprisionadas por la burocracia, sino en aquella en la que se base el maestro para adoptar, innovar o crear estrategias didácticas para que el alumno aprenda dentro de un contexto social determinado.

Ninguna escuela, ningún aula y ningún maestro son iguales y esa heterogeneidad y riqueza no ha sido aprovechada por la mayoría de los maestros y de las escuelas. Para la transformación de lo que Rodolfo denomina “repertorio pedagógico”, se necesita sin dudarlo, de cambios sustantivos en la formación docente inicial y la formación continua de los maestros, especialmente en educación media superior, en donde los docentes carecen de formación pedagógica.

Por otro lado, también la evaluación hasta ahora implementada no está produciendo resultados favorables, dado que existen varios aspectos que no se han atendido en los procesos realizados:

-- a) Los ítems de los exámenes, propiedad del CENEVAL, no han tenido seguimiento y tampoco se han evaluado.

-- b) La evaluación ha sido parcial, porque no se han realizado las evaluaciones de las prácticas docentes dentro del contexto escolar, no se ha diversificado utilizando otros instrumentos y otras herramientas para evaluar de forma integral el desempeño docente.

-- c) Existe escasa correspondencia entre los resultados de desempeño de los maestros en esa evaluación y sus prácticas educativas en los centros de trabajo.

-- d) Es un hecho, que en esa evaluación solo se han utilizado instrumentos generales e indirectos, nada que atienda la enorme heterogeneidad que existe en las plantas docentes del país y en sus contextos sociales.

-- e) Los maestros en general están lastimados y preocupados por lo que sucedió, Si el eslogan publicitario dice que “evaluar es para mejorar” ¿por qué entonces nuestros maestros no lo han visto así?

Empujar una transformación de manera sistémica implica trasformar básicamente las prácticas directivas con el fin de lograr verdaderos colectivos en cada escuela; colectivos que requieren de acompañamiento pedagógico en sus centros de trabajo utilizando cuadros de apoyo, no talleres o cursos breves en cascada que no les mejoran sus competencias docentes.

En algún momento trabajé en los Centros de Maestros del estado de Puebla, etapa de la que siento muy orgullosa. Inicié como asesora, posteriormente fui coordinadora académica en los Centros de San Martín y Cholula y posteriormente estuve dentro de la Coordinación Estatal. Desde ese entonces, la Mtra. Alba Martínez Olivé habló de esta necesidad y se empezó a construir dicha estrategia con el ánimo de que se tomara en cuenta para las decisiones de política educativa.

Sé que en Los Centros de Maestros se ha seguido trabajando con esfuerzos diferenciados para seguir adelante, pero si no hay presupuesto, ni apoyo gubernamental, estatal ni municipal porque no fue un programa del último sexenio, los esfuerzos se diluyen, cuando esa podría ser una buena opción para apoyar los colectivos escolares.

Me parece además que hay caminos que recorrer continuando con lo planteado hasta ahora, por ejemplo, lo referente a la autonomía de gestión que no se ha realizado, la evaluación para el ingreso y promoción de los docentes con evaluaciones integrales y mejorando los mecanismos, instrumentos y herramientas utilizados

¿Nuevo entonces? Yo opino que en cada escuela y en cada aula los maestros pueden lograr que toda propuesta pedagógica sea nueva, innovadora y efectiva, pero para ello requieren formación adecuada y motivación, algo que sigue pendiente para el nuevo o los nuevos modelos educativos que puedan venir.   

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