Nueva Alianza obtuvo su registro como partido político en 2005 y en 2018 la vida política del partido turquesa está en riesgo. Nueva Alianza perderá el registro como partido político al no haber alcanzado el mínimo del tres por ciento en alguna de las tres elecciones federales del pasado 1 de julio.
Con información del periódico Excelsior (20,08,2018) el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó la sentencia de la Sala Regional Xalapa que anuló la elección para diputados en Bochil, Chiapas, sentencia que había abierto una puerta a la posibilidad de que el Partido Nueva Alianza hubiera podido recuperar el registro con una votación más alta. Sin embargo, los magistrados revocaron esa anulación y por lo tanto confirmaron el triunfo del candidato priísta Humberto Pedrero Moreno, diputado federal electo de la coalición Todos Por México (acusado de fingir ser indígena para obtener la candidatura) por el Distrito 02 de Chiapas con cabecera en Bochil.
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Nueva Alianza tendrá que solicitar su registro como partido estatal si desean contender en el proceso electoral 2019 que iniciará formalmente el próximo 9 de septiembre en cinco estados del país: Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas.
El auge y la eventual caída del PANAL mucho tienen que ver con su fundadora Elba Esther Gordillo. Su creación, estabilidad y ocaso van en sintonía con los movimientos políticos sumamente estratégicos de la maestra. Como partido político, Nueva Alianza acompañó a tres candidatos a la presidencia de la república: Roberto Campa Cifrián (2006), Gabriel Quadri De la Torre (2012) y José Antonio Meade Kuribreña (2018). Como organización política aún está en vilo sumarse al partido en turno o cualquier otro que les asegure su permanencia en el tablero.
Por lo pronto, podemos ver “destellos de esperanza” en el discurso de Elba Esther Gordillo, quien el lunes 20 de agosto de 2018 ofreció un primer mensaje tras su detención el pasado 26 de febrero de 2013 en el aeropuerto de Toluca. El nombre de Elba Esther retumbó hasta Palacio Nacional, en la antesala del cambio de estafeta, en el primer encuentro formal del proceso de transición entre el gobierno del presidente en turno Enrique Peña Nieto y el presidente electo Andrés Manuel López Obrador.
¿Qué tan importante es aún la maestra para ser uno de los temas de esta reunión tan esperada? Mucho, por lo que se pudo observar. Con dos visiones diferentes, entre el gobierno saliente y el que está por llegar, Elba Esther Gordillo aparece decidida en seguir no sólo en el magisterio mexicano, sino en la vida pública del país. Como en su tiempo lo fue Nueva Alianza, lo son ahora las Redes Sociales Progresistas, la apuesta a un proyecto político que garantice la continuidad y permanencia de los elbistas. Las Redes Sociales Progresistas nacieron en este proceso electoral en varias ciudades del país, con activismo político marcado y una red de participación para el cuidado de las casillas y la defensa del voto a favor de la coalición “Juntos haremos historia”.
La frase más contundente del mensaje “la reforma educativa se ha derrumbado” se asemeja más a un mensaje de amistad para el nuevo gobierno que una afirmación para el gobierno que la enjuició. El magisterio adepto a Elba Esther cerró filas en apoyo al proyecto del presidente electo y los resultados están a la vista.