Actualmente, las redes sociales no solo representan un avance tecnológico, sino que también se han convertido en el medio de comunicación más utilizado por los jóvenes, en donde se tiene la facilidad de establecer relaciones con otros individuos e intercambiar información.
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Aplicaciones y redes sociales como Facebook, Instagram, Whatsapp, se han convertido en un hábito y un estilo de vida para los usuarios de las mismas, dado que se tiene un uso constante de éstas; sin embargo, ¿a dónde nos está conduciendo este hábito? Éste ha llevado a los jóvenes a crear cierta dependencia a dichos medios, lo que ha causado que se pierda uno de los principales objetivos de los mismos, el cual es favorecer una conexión con otras personas (especialmente la relación cara a cara).
La adicción a las redes sociales es un trastorno al que se encuentran expuestas muchas personas; empero, son escasas las que aceptan que sufren este padecimiento. De acuerdo con autores como Barreiro (2010) hay diversos indicadores que pueden dar indicio de que una persona es adicta a las redes sociales, dentro de los cuales destancan: la disminución del sueño (esto a causa de la exposición a los aparatos electrónicos), pasar más de una hora al día uando alguno de estos medios, aislamiento, ignorar el trabajo y hacer a un lado las actividades cotidianas, e inclusive sentir ansiedad ante la privación de éstos.
Asimismo, Christakis (2010) señala que así como el individuo genera tolerancia cuando se es adicto a las sustancias tóxicas, también puede ocurrir en el caso de la dependencia a las redes sociales, dado que los individuos necesitan “conectarse” durante más horas a éstas. De forma similar, así como una persona que empieza a fumar tabaco, gradualmente necesita incrementar la frecuencia de fumar, lo mismo sucede en la dependencia a las redes sociales; es decir, que conforme avance el tiempo, se tendrá la “urgencia” por pasar más tiempo en ellas.
El empleo de las redes sociales debe der ser de forma conciente en que éstas son una herramienta y no una extensión de nosotros. Es necesario tomar en cuenta que si bien, podemos mantener contacto con otros con mayor facilidad por estos medios, no hay que descuidar nuestras relaciones interpersonales de forma cara a a cara.
Por otra parte, como recomendación a los padres de familia de jóvenes que son dependientes de las redes sociales, se sugiere enseñar cómo controlar su uso y establecer límites, en lugar de prohibirlo. No es buena idea prohibir, dado que entre más se censure su uso, más tratarán de acceder a las mismas.
Finalmente, es importante que nos demos cuenta del uso que le damos a las redes sociales y la frecuencia con la que las empleamos, ya que de esta manera, podremos fomentar un uso moderado y evitar tener futuras repercusiones. Además, se sugiere fijarse para sí mismo un límite de tiempo para usar las redes sociales y establecer el tiempo que se destinará para otras actividades; de esta forma, será más sencillo concentrarse en las responsabilidades, mejorarán las relaciones interpersonales y se podrá tomar un respiro de estos medios.
Referencias
Barreiro,L y Leite,V. (2010). Yo quiero tener un millón de amigos. España: Lulu Editions.
Christakis, F. (2010), Conectados. México: Taurus.