Conocí a don Manuel Bartlett Díaz hace más de 23 años. Acababa de terminar mi carrera universitaria y quise ir a presentarle mi tesis de licenciatura, que en resumen se trataba de la mejora en procesos y operaciones, para hacer más efectiva a una organización.
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En aquel entonces, don Manuel -como todos le decían y le siguen diciendo- había presentado una reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública y creaba una secretaría (SEDECAP) y un área específica para promover precisamente, que los procesos, estructuras y sistemas de trabajo, fueran más efectivos.
Viéndolo en retrospectiva, parece una locura pensar que un gobernador se va a tomar el tiempo para recibir a un muchacho que le quiere ir a presentar algo, menos aún, su tesis de licenciatura. Con el idealismo de la juventud, fui a la oficina del C. Gobernador del Estado y pedí una audiencia.
Amablemente me recibió su entonces secretario particular, Antonio Sánchez Loaiza, y se sorprendió de mi petición, pero me dijo: “vente mañana”.
Así que, desde temprano en la mañana me fui a esperar mi reunión con el gobernador Manuel Bartlett Díaz, en la calle de Reforma, donde antes de llevarse la sede a Casa Aguayo y posteriormente al Salón de Protocolos, despachaba el titular del Ejecutivo.
Pasaron más de 6 horas, tiempo en el que me tocó presenciar un par de manifestaciones y ver gente entrar y salir de las diferentes oficinas, de la entonces Secretaría de Gobernación, cuya sede se encontraba en la planta baja.
De pronto una señorita muy amable me dijo: “pase por favor”.
Como a lo largo de esas más de seis horas me habían movido de sala de espera en más de 4 ocasiones, pensé que me moverían a otra. Pero se abrió la puerta y estaba ahí don Manuel de pie, me saludó y me invitó a sentarme a una pequeña mesa, con dos sillas que tenía en su despacho.
Muy amablemente me hizo varias preguntas sobre mi carrera, sobre el contenido de mi tesis y me permitió la verdad, desarrollar las respuestas. Estuve más de 40 minutos con él, y créame cuando le digo, que no es cosa fácil que un gobernador le dedique ese tiempo a algo, menos a un muchacho hablando sobre sus ideas.
Se portó como un caballero. Siendo gobernador, ex secretario de Gobernación, presidenciable y uno de los hombres más poderosos del país, me trató, siendo yo un muchacho al que no conocía, como una persona sensible y empática.
Tal vez le hizo mucha gracia todo este asunto.
El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, designó a don Manuel Bartlett Díaz como titular de la Comisión Federal de Electricidad, situación que ha desatado una serie de pronunciamientos, muchos de ellos, aludiendo al regreso de los “dinos” al “nuevo” sistema que gobernará México a partir de diciembre de este año.
Don Manuel es un “dino”, estoy muy seguro que él mismo lo diría, porque lleva muchos años dentro del sistema político mexicano; ha conocido lo más profundo de las entrañas del poder en México y ha sabido manejarlo y dominarlo.
Su llegada a la CFE causa polémica porque no es experto en el tema.
Porque CFE necesita transitar de ser una paraestatal, a ser una empresa competitiva a nivel internacional, utilizando estrategia de negocios y efectividad.
Porque tanto PEMEX como la CFE, se encuentran en momentos cruciales de supervivencia donde la innovación y el introducir nuevas tecnologías son clave.
Don Manuel no es experto en innovación tecnológica, ni es ingeniero experto en cuestiones energéticas ni eléctricas, pero es un experto en manejar el poder.
Ésa es mi lectura para su designación, poner a una persona que se ha caracterizado por hacer que las cosas pasen, en un sector que requiere cambios urgentes y difíciles.
La mano dura de don Manuel será muy útil, si se apoya de técnicos expertos en las diferentes materias a atender: innovación, desarrollo de tecnología, estrategia de negocios, estrategia de comunicación y evidentemente, expertos en materia eléctrica y energética.
Al igual que PEMEX, la CFE tiene un sindicato poderoso, muy poderoso. El éxito o fracaso de que la CFE pueda competir en un mercado abierto, dependerá de su capacidad para transformarse y adaptarse ante un entorno que innova diariamente. Imagine a la CFE compitiendo con Tesla en las condiciones actuales; sólo con innovación de toda índole, pero principalmente en todo tipo de tecnologías, lograrán un cambio, y hoy, todo eso debe acordarse con el sindicato, todo.
La fama de “duro” que tiene don Manuel puede ser muy útil. Y su “colmillo retorcido” para la política y manejo del poder serán necesarios.
En México, estoy seguro que veremos que la política no se crea ni se destruye, solamente se transforma.
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