Los protagonistas del pasado proceso electoral fueron los ciudadanos, millones de mujeres y de hombres que el pasado 1º de julio salieron y ejercieron libremente su derecho al voto. Ante el fraude que el morenovallismo pretende perpetrar en Puebla, la respuesta de la ciudadanía ha sido ejemplar. El gran cambio político que significó el triunfo de Andrés Manuel López Obrador es producto de una sociedad harta del pacto de impunidad del PRI, el PAN y sus aliados. Por medio de su voto, rechazaron la continuidad de la corrupción, la inseguridad y la ineficacia, que han llevado a nuestra nación a una situación lamentable.
Más artículos del autor
Durante la precampaña, la intercampaña, la campaña, la jornada electoral y el movimiento electoral, la sociedad estuvo clara, no se dejó engañar por la propaganda y el desvío de recursos públicos a favor de Martha Erika Alonso de Moreno Valle ni por la guerra sucia en contra de los candidatos de la coalición Juntos Haremos Historia. Los ciudadanos denunciaron estos hechos, lo hicieron ante los medios de comunicación y ante las autoridades electorales; sin embargo, por el control total y burdo que el morenovallismo ejerce sobre éstos, no hubo consecuencias. Ni el Instituto Estatal Electoral ni el Tribunal Estatal Electoral estuvieron a la altura de los ciudadanos.
Un hecho que muestra el talante de la ciudadanía poblana fue lo que ocurrió en varias de las 70 casillas que el morenovallismo reventó. Cuando las bandas de delincuentes armados lanzaron ráfagas al aire y destruyeron el material electoral, los ciudadanos se tiraron al piso para resguardarse, pero cuando la agresión pasó, la gente no se dispersó, se volvieron a formar para ejercer su derecho a votar.
Si muchos nos conmovimos cuando los medios de comunicación difundieron videos de cómo algunos funcionarios de casilla tuvieron que nadar para atravesar un río y entregar los paquetes electorales, entonces imagínense a ciudadanos poblanos después de las agresiones, ayudando a recoger boletas y volviendo a armar casillas.
Fueron ciudadanas y ciudadanos los que identificaron la camioneta blanca con placas sobrepuestas propiedad de la Fiscalía General, en la cual había boletas electorales y dinero; fueron ciudadanas y ciudadanos los que ubicaron e identificaron el laboratorio electoral de Moreno Valle en el Hotel MM; son ciudadanas y ciudadanos los que desde el primer momento han salido a las calles a manifestar su rechazo al fraude, a pesar de las amenazas de violencia y represión por parte del gobierno. No cabe duda, tenemos una gran ciudadanía.
Martha Erika Alonso de Moreno Valle no será gobernadora porque veo en todo el país, pero particularmente en Puebla, una sociedad empoderada, que no está dispuesta a permitir que se concrete este escandaloso fraude del que todos hemos sido testigos. Contra un pueblo consciente de sus derechos y movilizado, no hay mafia en el poder que resista.
Por cierto, el próximo domingo, 29 de julio, se convoca a todos los ciudadanos a la Gran Carrera Familiar contra el fraude, a las 8 de la mañana, del Zócalo a las instalaciones del IEE.