Los detractores de la Cuarta Transformación magnifican los gritos en contra del Presidente en la inauguración del nuevo estadio de beisbol de los Diablos, pretenden presentarlos como un quiebre en la relación del Presidente con la sociedad. Se equivocan. Los gritos en el estadio de los Diablos fueron un hecho circunstancial, lo cual no afecta la percepción positiva que tiene el Presidente en la sociedad, la cual se ubica alrededor del 80%.
La aceptación de la cual goza el Presidente es producto de su desempeño gubernamental y del inicio de una transformación en el ejercicio del poder público. El pasado 1º de julio de 2018, la mayoría de los mexicanos votamos por el cambio de régimen. Elegimos como Presidente de la República a Andrés Manuel López Obrador. Fue un día histórico que marcó el inicio de este gran cambio en el país. Los recursos públicos se ejercen de manera responsable, austera y transparente. No habrá endeudamiento, no se cobrarán nuevos impuestos, no habrá gasolinazos, porque ahora la política económica se sustenta en criterios que benefician a la sociedad.
Más artículos del autor
El rasgo distintivo del nuevo Gobierno es la justicia social. En los primeros 100 días, los principales proyectos están en marcha: Tren Maya, corredor transístmico, mejoramiento de caminos rurales, modernización de aeropuertos, Internet para todos, apoyos a colonias marginadas, reconstrucción a los daños provocados por los sismos de 2017, programa Sembrando Vida, pensiones a personas discapacitadas y adultos mayores; becas a estudiantes de bachillerato, construcción de 100 universidades, programa Jóvenes Construyendo el Futuro, créditos ganaderos a la palabra, otorgamiento de fertilizantes, precios de garantía a productos básicos del campo, producción para el bienestar y apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas.
La Cuarta Transformación no requiere de una nueva Constitución, pero sí de cambios importantes a nuestra Carta Magna y varias leyes. El Congreso de la Unión, donde la Coalición Juntos Haremos Historia es mayoría, aprobó nuevas disposiciones en materia de extinción de dominio y de remuneraciones de los servidores públicos, de acuerdo a los principios de austeridad republicana. Reformó la Guardia Nacional para que sea útil a la estrategia de seguridad y construcción de la paz.
El Congreso de la Unión amplió el catálogo de delitos meritorios de prisión preventiva oficiosa, entre éstos: corrupción, fraude electoral, enriquecimiento ilícito, abuso de menores y feminicidio; también aprobó una nueva institucionalidad en materia de pueblos indígenas. Pronto abrogará la mal llamada reforma educativa, avanzará en la reforma laboral y en la ley de austeridad republicana.
El 17 de marzo, el Gobierno de México presentó los conceptos del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. La Cuarta Transformación quiere construir una propuesta posneoliberal y convertirla en un modelo viable de desarrollo económico, ordenamiento político y convivencia social. La modernidad debe construirse desde abajo y ser incluyente. Estamos convencidos que el desarrollo no es contrario a la justicia social. La Cuarta Transformación significa un cambio de régimen, significa acabar con el escenario que ha llevado a nuestra nación a la ruina, significa impulsar un modelo de crecimiento cercano a la gente, contar con un gobierno honesto y una patria digna y soberana. Esto es mucho más que unos gritos y la gente lo sabe.
TWITTER: @MBarbosaMX