La desconfianza y descredito en el que ha caído el Instituto Electoral del Estado (IEE), por sus prácticas y resoluciones protectoras para garantizarle a la esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle una campaña tersa, sin sobresaltos por exceso en publicidad, sin una fiscalización expedita, garantizando que no sea criticada mediáticamente y exhibida en debates públicos por su inexperiencia en el gobierno y la administración gubernamental. Si bien es cierta la crisis de credibilidad aun no es tan profunda y sus contradicciones insalvables al seno del IEE, su parcialidad pone en duda su profesionalismo y honorabilidad.
Sus claroscuros han significado que se emitan resoluciones de los tribunales electorales para enmendar o rectificar acuerdos que violentan sus principios básicos de Certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad.
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No es una leyenda urbana o espíritu chingativo, pero por su desempeño, los actuales consejeros electorales no son garantía de equidad y certeza para los procesos electorales estatales.
En una elección altamente competitiva, como es la de gobernador donde el “empate técnico” o “cerrado margen de ventaja” que tienen los dos competidores principales, Miguel Barbosa Huerta y Martha Erika Alonso(MEA), a unos días de la elección, la incertidumbre se presenta como elemento central del escenario electoral, por ello el vértigo de las “campañas sucias” y aparición de prácticas fraudulentas como presiones a trabajadores del estado y municipios, boletas electorales marcadas y casas particulares donde se compran los votos teniendo como garantía para cobrar la copia de la credencial del INE, dichas prácticas a favor de la candidatura de MEA.
En este contexto la actitud pasiva y omisa del IEE, crea suspicacia, genera elucubraciones y percepciones negativas respecto a su desempeño, pretende cerrar con broche de oro su función sumisa, inequitativa y parcial hacia el morenovallismo,
Como dijera el ídolo musical Juan Gabriel…pero que necesidad…ante un escenario de alta competitividad e incertidumbre de un claro ganador, deberían tener como otro principio rector los consejeros electorales la Prudencia, porque la impaciencia es mala consejera.
Todo indica que “llueva o truene” el consejero presidente Jacinto Herrera Serrallonga tiene que declarar ganadora a Martha Erika Alonso, esposa del Ex Gobernador Rafael Moreno Valle, a quien le debe el nombramiento que ostenta actualmente. Ni modo siempre hay que obedecer al amo.
Si MEA, tiene una tendencia favorable del electorado y será ungida como ganadora, el perdedor será Morena y su candidato Miguel Barbosa Huerta, entonces para que tanto cochinero solapado por el IEE, en demerito a una institución política. Caso contrario, si el riesgo de perder de MEA es tan grande y en su rol de árbitros electorales tienen la orden del esposo impresentable, de actuar en contra de la legalidad y legitimar a la esposa, deberán ser removidos y castigados ejemplarmente por la ley.
Por si de algo les sirve a los consejeros y a su presidente, hay que tener siempre presente tres dichos populares: no por mucho madrugar amanece más temprano; al que madruga dios no siempre lo ayuda y; el tercero, para uno que madruga otro que no duerme…
Mejor dicho “no te calientes granizo”
nish76@hotmail.com