Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¡Mexicanos al grito de Guerra!

Contra la pobreza, la corrupción e impunidad.

Oscar Gómez Cruz

Maestro en Asuntos Internacionales de Negocios Universidad de Columbia. Maestro en Administración Pública INAP. Egresado de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Es presidente de 2TRES15

Martes, Junio 12, 2018

El proceso electoral 2018 se basa, se estructura y se resolverá en torno a tres temas centrales: corrupción, impunidad y pobreza.

 

Más artículos del autor

Y es obvio, porque en México nos está llevando el carajo por estos tres cánceres.

 

La pobreza limita el desarrollo de las personas. Les cierra las puertas para por principio, subsistir. Para comer, pues. Quien tiene que estar todo el día buscando “chamba” para comer, no puede aspirar a nada más. Ni siquiera a educarse.

 

Por eso, cientos de miles de niños en México no van a la escuela (poco más de 4 millones de niñas, niños y adolescentes, con base en UNICEF). Por tener que trabajar; porque piden dinero en las esquinas.

 

La pobreza inhibe toda posibilidad, porque de entrada, limita la alimentación y sin ésta no hay un crecimiento adecuado de los niños. Sus capacidades y potencial, no se desarrollan.

 

Con los niveles de pobreza que hay en México (55.3 millones de personas son pobres en México, lo que equivale al 43.6% de la población del país. De los cuales 11.4 millones son pobres extremos, es decir 7.6% de la población nacional) no se puede combatir la corrupción.

 

El crimen organizado tiene un mercado laboral sin límite. Para quien no tiene nada que perder, ganar “algo” durante “algún” tiempo es mejor que resignarse a nunca tener nada.

 

La educación pública en México tiene enormes deficiencias: maestros muy buenos y con vocación, pero sin recursos; maestros malos, cobijados por sindicatos que han estado plagados de corrupción; escuelas sin el equipamiento necesario e incluso ausencia de caminos, banquetas e infraestructura básica para que los niños lleguen a sus aulas con los zapatos limpios.

 

Habiendo dicho lo anterior, sobra decir que no tenemos un sistema de identificación de talento temprano y una posterior separación de los muchachos de acuerdo a ellos, como sucede en países desarrollados.

 

La cosa es simple: no todos somos buenos para las mismas cosas y si se potencializan los talentos específicos de las personas, se puede desarrollar una economía diversificada, fuerte y especializada.

 

Pero siendo pobre, el párrafo anterior es utópico, si no es que insultante.

 

Una pregunta es obligada: si el presupuesto más grande de los recursos federal y estatales es el destinado a educación, ¿por qué no hemos mejorado? 

 

Son muchas las causas. Pero una sin duda alguna es la corrupción. Hay dinero, pero se va en otras cosas: A mantener sindicatos, a mantener a sus líderes, a pagar obras con precios inflados, a campañas electorales, a negocios millonarios.

 

Y es un círculo vicioso: pobreza que limita el desarrollo de las personas que viven de programas asistenciales o de trabajos mal pagados, porque no son especializados; un sistema corrupto que depreda los recursos, permite que las organizaciones criminales ganen cada vez más poder (por la corrupción).

 

Falta de mano de obra especializada que aunque lo sea, no gana en consecuencia y, exceso de mano de obra barata, que propicia que la ventaja comparativa de nuestro país sea eso, trabajo barato.

 

El sistema político “produce” pobres para poder comprar su voto y las grandes empresas para pagar poco. Y la corrupción está en el centro del sistema.

 

Todo se puede al margen de la Ley porque todo tiene un precio. Y si se paga lo suficiente, incluye protección a las consecuencias. Y surge aquí el tercer cáncer de México: la impunidad.

 

Pobreza, corrupción e impunidad, en ese orden, serán los grandes retos a combatir para el próximo presidente de México.

 

No hay “guerra” contra el crimen organizado que pueda funcionar, si no se centra en esto. Si no se pone como prioridad educar, generar trabajos bien pagados; si no se mete a la cárcel a quien roba y abusa del poder y si no se establecen todo tipo de condiciones para que romper la Ley sea difícil y caro.

 

Eso es darle aspirinas al cáncer (o agua destilada como Javi Du). Es prácticamente asesinar a mexicanos patriotas en las fuerzas armadas y de seguridad, que luchan por una causa imposible, porque el enemigo lo tienen literalmente a su lado. Es inmoral, es absurdo y es pretender que como sociedad somos tontos y no vemos lo que pasa.

 

Claro que lo vemos, pero ante el abuso de poder, poco se puede hacer en un país corrupto. ¿Me siguen en el círculo vicioso? 

 

Mañana comienza el mundial de futbol, entonaremos nuestro himno nacional y usaremos emocionados la camiseta de México. La primera estrofa dice “mexicanos al grito de guerra, el acero aprestad y el bridón y retiemble en sus centros la tierra, al sonoro rugir del cañón”.

 

No dejemos que el acero y las balas nos gobiernen ni nos tienten. Y que retiemble en sus centros la tierra, por un país unido y sin violencia que brinca celebrando los goles de su equipo únicamente.

Vistas: 3149
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs