Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El educador, acompañante permanente del camino a la libertad

El privilegio de la educación. Necesidad de la utopía. Los caminos de la libertad.

José Guadalupe Sánchez Aviña

Doctor en Educación, Sistema Universitario Jesuita ademas de ser maestro en Investigación Educativa por la Ibero Puebla realizó su licenciatura en Sociología por la UNAM . Actualmente es Académico de Ibero Puebla

Miércoles, Mayo 30, 2018

La historia es movimiento permanente, cada sujeto en derecho y obligación de construirla junto a otros; la historia es al mismo tiempo: pasado, presente y futuro, y nosotros irremediablemente en ella. Los seres humanos nacemos para estar y ser, independientemente de la actividad a la que nos dediquemos; sin embargo, hay personas que además de la natural exigencia social, reciben una carga adicional que lo proyecta como un sujeto necesariamente hacedor de historia.

 

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En un País como el nuestro, con las condiciones de pobreza que todos conocemos, sin duda es un privilegio el participar de una formación universitaria; sin embargo, para un educador, el compromiso que se deriva es aún mayor, ya que es quien responde ante los otros a través de enriquecer los diversos procesos educativos que se presentan en la formación de las personas.

 

Es el conocer como actividad humana, el que nos construye y nos libera, es su producto el conocimiento el que nos permite la comprensión de los diversos escenarios complejos en lo que se desarrolla nuestra existencia.

 

“Sólo en la medida en que el hombre alcance a comprender, a sentir y a conocer su mundo particular, a través de una experiencia práctica de transformación colectiva del mismo, su pensamiento y su expresión generarán un significado más allá de aquel mundo que lo dominaba.

 

“Esta conciencia de sí mismo y del mundo, no es resultado de una elección puramente privada, sino de un proceso histórico… las sociedades-objeto se reflejan sobre sí mismas y perciben su dependencia.”  (Freire, 1983, p. 22).

 

Me felicito por tener el privilegio no solo de disfrutar de una educación universitaria y poder dedicarme a la educación, sino también, por contar con la fortuna de convivir con personas de alto rango moral y de pensamiento, que han decidido auténticamente dedicar su vida a acompañar a otros en su autoconstrucción.

 

Ni es una exageración ni es para todos, habrá quienes no tengan esa altura y aprovechen los espacios para otras funciones o aspiraciones, me refiero a quienes ya sea en una institución formal, en un grupo de amigos o de extraños, se dan a la tarea de provocar el acceso a la libertad de otras personas. Esa libertad que nos hace seres auténticos y libres; de ahí su trascendente existencia.

 

En un mundo cada vez más adverso, la recuperación de la utopía se hace imprescindible, una utopía que dé sentido a nuestros pasos y que se finque en la esperanza, en una esperanza en movimiento para transformar las realidades que nos resultan inaceptables.

 

[El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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