Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Rechazar la Reforma educativa: único camino para la verdadera educación

En gran parte de la población, está presente la idea de invalidez de la reforma

Oscar Barrera Sánchez

Doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Comunicador y filósofo por la UNAM y teólogo por la UCLG.

Viernes, Mayo 18, 2018

Hace algunos días, se realizó el foro 10 preguntas por la educación, organizado por la red de organizaciones Suma por la Educación. Los candidatos a la presidencia de la república, con excepción de Andrés Manuel López Obrador (quien no asistió al foro), respondieron a temáticas como cómo implementar el currículo educativo vigente en las aulas, política pública de la evaluación y cumplimiento de la ley por parte del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), formación de profesores, presupuesto y gasto efectivo, infraestructura y equipamiento, gestión escolar y federalismo educativo. Pero, tal pareciera que cada una de estas cuestiones implicaría, en sí, que el actual gobierno federal no ha cumplido ni siquiera con una implementación de la reforma laboral y administrativa, mal llamada educativa.

Sin embargo, los cuestionamientos a los candidatos daban por sentado la continuación de una reforma educativa fallida en el terreno para el que, supuestamente, fue construida. En ningún momento los organizadores del acto se cuestionaron sobre la validez y legitimidad de las acciones políticas que llevaron a la formación e implementación de las políticas en diseño curricular, elaboración de materiales educativos, formación docente y evaluación de estudiantes y profesores sin el consenso social y académico y, que más responden al control estatal de los profesores, la privatización educativa y la capacitación de los estudiantes, de los distintos niveles educativos, para el mercado laboral neoliberal. El foro mismo era un calzador de la reforma educativa, sin embargo, nunca se cuestionó si ésta realmente responde a las necesidades educativas de la nación.

Más artículos del autor

No obstante, los propios cuestionamientos dejaron ver que, en los propios organizadores, como en gran parte de la población, está presente la idea de invalidez de la reforma, así como las acciones de la Secretaría de Educación Pública y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, quienes más que certezas han generado dudas sobre el proceder económico y legal de sus acciones. 

Todos los candidatos presentes afirmaron su compromiso con la reforma. No era nada diferente a los esperado, ya que gran parte de ellos la impulsaron desde sus espacios políticos. Para ese día no legitimar la reforma en el foro, era sinónimo de mostrar su equivocación moral e histórica con la verdadera educación en el país. Ellos optaron por la medida más cobarde: afirmar que dicha reforma educativa era en beneficio de las niñas y los niños del país y pagar más a los docentes. El populismo desesperado de los antipopulistas se hizo presente con frases simples, sin fundamentos y vulgarmente de sentido común.

La ausencia de Andrés Manuel López Obrador en el foro “por asuntos de agenda” fue un desmarque de las acciones espurias del matrimonio entre los representantes de la derecha mexicana.    

Tanto los cuestionamientos del foro, como las opiniones y omisiones de los candidatos, provocaron síntomas que han marcado dos líneas claras ante la reforma educativa. Muestra de estas líneas fue el establecimiento de los 10 compromisos con la educación y con el magisterio, establecidos por Andrés Manuel López Obrador, las declaraciones de Ricardo Anaya sobre la equivocación de la implementación de la reforma educativa y las evidencias mostradas sobre el gasto público en medios de comunicación hecho por Aurelio Nuño Mayer para intentar legitimar mediáticamente la reforma fallida.

Los compromisos del puntero en las encuestas, candidato por los partidos Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Partido del Trabajo (PT) y Partido Encuentro Social (PES), contradicen la reforma educativa en lo general: fortalecer la educación pública y gratuita, alimentación en escuelas, becas mensuales para estudiantes de educación media superior y superior y no rechazo al ingreso de estos niveles, fortalecimiento de las escuelas normales y la Universidad Pedagógica Nacional, cancelación de la reforma educativa, generación de un plan educativo que favorezca el aprendizaje y no lesione los derechos de los docentes, apoyo a la educación indígena y suspensión de cuotas.

Como puede apreciarse, en términos generales, las propuestas lopezobradoristas contravienen la reforma educativa neoliberal, lo cual es de celebrarse. Sin embargo, hay dos cuestiones que deben analizarse, en lo particular: el concepto de calidad y la omisión de la evaluación educativa.

La primera, la calidad educativa, debe esclarecerse, ya que no ha logrado ser expuesto de manera convincente en la Constitución política mexicana, ni por la SEP ni el INEE y que más responden a medidas eficientistas de corte empresarial y neoliberal. No es cuestión de negarse a la calidad, pero afirmarla implica que no existía antes de la reforma y que este mandato constitucional se ha dado por decreto, cuando la reforma, de 2013 a la fecha no ha mostrado ninguna mejora en la educación.

La segunda, la evaluación educativa, omitida por López Obrador debe ponerse a discusión, ya que ésta lejos de cumplir con su función ética y de rendición de cuentas o para fortalecer la educación, sólo ha servido como castigo a los docentes disidentes y para privatizar la educación, de forma fáctica e ideológica. En este sentido debe valorarse la revocación de la reforma a la Constitución, de 2013 y, por lo tanto, la extinción del INEE, creando una institución que responda a la sociedad y no al gobierno en turno, como lo ha hecho dicha institución durante este sexenio.

Asimismo, es de llamar la atención que Ricardo Anaya, por primera vez, el 15 de mayo, Día del Maestro, reconociera que la reforma educativa, que él voto a favor como diputado, es fallida. Aún cuando lanzó sus seis propuestas, estas son pan con lo mismo de la ilegitima reforma promovida por Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño Mayer. “La implementación de la reforma educativa ha sido un desastre y ha sido un agravio para las maestras y los maestros de nuestro país", mencionó el candidato de la coalición del Partido Acción Nacional (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC). Entonces, ¿por qué la aprobó en su momento? ¿por qué en los primeros meses de precampaña y lo que va de la campaña respaldó la reforma educativa? ¿por qué los seis puntos que plantea buscan reformar la reforma y no eliminarla? Más parece una nueva mentira del candidato que un verdadero compromiso con la educación.

Tan ilegitima fue la aprobación e implementación de la reforma educativa que tan solo en 2017, la SEP, durante la gestión de Nuño Mayer, gastó 1 963 millones de pesos en comunicación social (5.3 millones de pesos al día), cuando el Congreso de la Unión sólo había aprobado 70.6 millones de pesos para este rubro. La propaganda para legitimar la ilegitima reforma educativa ha costado mucho dinero a los mexicanos sin ningún resultado efectivo.

Evidentemente, la única forma de comprometerse con la educación en México es rechazar la reforma educativa impuesta por el gobierno de Enrique Peña Nieto y respaldada por la mayor parte de los partidos políticos y sus candidatos. De no hacerlo, el presente y el futuro de la nación estaría aniquilado. Hay dos modelos de educación en disputa: el de los candidatos que apoyan la reforma educativa que implica asumirse como un país formador de obreros calificados al servicio de las grandes corporaciones transnacionales y la del candidato que rechaza la reforma que implica un trabajo social, conjunto, para construir un modelo educativo efectivo para todos.

Picaporte

Con la renuncia de Margarita Zavala a la candidatura independiente a la presidencia de la república, los calderonistas pueden cobrarle la traición a Ricardo Anaya, apostando por Meade. ¿Con quién se va Margarita? La renuncia: la desesperación de la derecha, y la apuesta por una elección dual: ¿Meade o Anaya? Posiblemente, las agresiones del debate del 20 de mayo no sean contra López Obrador, sino entre los dos candidatos de la derecha por ver quién se queda en la contienda.

Vistas: 835
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs