“¿Qué hace un senador? ¿Qué es un senador? ¡Aquí nunca ha venido un senador! ¡Es la primera vez que nos visita una candidata al Senado!”. Desde que inicié campaña, el pasado 30 de marzo, he escuchado estas preguntas y expresiones a lo largo y ancho de Puebla.
En Hueytamalco, en Acatzingo, en Chiautla de Tapia, en Izúcar de Matamoros, en Tepeaca… Es impactante y alarmante cómo la inmensa mayoría del electorado no sólo carece de una noción mínima de cuáles son las funciones de un senador, sino lo lejano que perciben a esta figura.
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Este desconocimiento me lleva a concluir que la mayoría de los senadores no ha hecho su trabajo. Es icónica la serie de fotografías del hoy candidato al gobierno de Puebla por Morena, Luis Miguel Barbosa, bostezando y durmiendo en el Senado. Y como él, decenas más.
Es claro que, a lo largo de la historia, muchísimos senadores han caminado el estado de Puebla para obtener el voto, pero jamás regresaron a las poblaciones que les concedieron el triunfo.
Este fenómeno deprecia a nuestra de por sí lastimada democracia. La figura del senador no solo es indispensable para el correcto funcionamiento de nuestra vida pública, sino que ha resultado clave en los procesos históricos de nuestro México.
Fue gracias a las proezas de un senador, Belisario Domínguez, que se logró la caída del dictador Victoriano Huerta. Pero también fue gracias a la falta de ética de los senadores de Morena, PRI y PT, que se frenó la propuesta que elimina el fuero al presidente y legisladores. Así de importante y decisiva es la Cámara Alta.
El sistema bicameral se remonta al siglo XIV en Inglaterra y, como hoy, tenía la intención de lograr un equilibrio social. Este modelo garantiza la igualdad de poderes, dirime controversias y garantiza la expedición de leyes funcionales.
Entre las principales funciones de un senador, destacan: Analizar la política exterior del Poder Ejecutivo, aprobar los tratados internacionales, ratificar a los funcionarios de la PGR, embajadores, cónsules, altos mandos de SHCP y el Ejército Mexicano. Además, es importante recordar que los senadores están facultados para declarar la desaparición de poderes en cualquier entidad.
Las últimas legislaturas, LXII y LXIII, han sido las más productivas en los últimos 20 años, con la aprobación de 31 reformas constitucionales en materia energética, educativa, laboral, política, de telecomunicaciones, de transparencia y seguridad pública. Sin embargo, paradójicamente, se dejaron fuera temas tan relevantes como la eliminación del fuero y el nombramiento del Fiscal General de la República y el Fiscal Anticorrupción.
Dibujo este brevísimo retrato de las funciones e historia del Senado en México con motivo del próximo 1 de julio, cuando tendrás la oportunidad de elegir a quiénes te representarán en la Cámara Alta.
Gracias a la reforma Constitucional de 1996, cada estado tiene el derecho de estar representado por dos senadores de votación mayoritaria relativa y uno asignado a primera minoría, dando un total de 128 senadores (el resto se designa por representación proporcional).
Es decir, tu voto designará a los próximos tres senadores que representen a Puebla por mayoría relativa y primera minoría. Tú eliges si deseas un senador cercano a ti, aliado a tus necesidades, o uno que jamás regrese a tu población o colonia, y se dedique a defender todos los intereses, menos los tuyos.
Piensa y compara bien qué opción te representará mejor. Para ello, te invito a que sigas mis propuestas, iniciativas y actos de campaña en mi página oficial de Facebook www.facebook.com/Nadia.Navarro.Acevedo/ o visitarme en mi casa de campaña, ubicada en la 7 A Sur 4301, colonia Huexotitla, Puebla, Pue.
Me he reunido con médicos, ingenieros civiles, campesinos, mujeres, expertos en seguridad y todo tipo de población. Me encantará saber cuáles son tus propuestas, tus inquietudes y necesidades. ¡Quiero un Senado cercano a ti! ¡Yo no me voy a dormir en la silla!