Desde luego que el “tema” del normalismo no es nuevo, ni se prevé desaparezca en el corto plazo, en la discusión que se presenta en diferentes foros y ámbitos; es más, dada la función social, económica, política e ideológica de la educación, se podría decir que aun antes de su constitución denominativa para “normar” la educación en nuestro País, el normalismo y muy específicamente el profesor y su formación, ha estado presente en la construcción de este País.
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Tal vez, motivado por el hecho de que el pasado sábado iniciamos en la IBERO Puebla, a través de las Maestrías en Educación, un Diplomado que pretende fortalecer la generación y distribución de los conocimientos Normalistas, es que escribo este texto que a final de cuentas servirá solo como planteamiento base de otros textos en los que pretendo abordar sistemáticamente algunos de los planteamientos que aquí se ofrecen y develan mi postura al respecto.
Las Escuelas Normales:
--a) Históricamente han jugado un papel fundamental en la construcción del País que hoy se tiene, conocer el normalismo y su desarrollo, ayuda a comprender nuestra historia y presente.
--b) Hoy día, estas escuelas continúan siendo estratégicas para pretender el bienestar en nuestro País.
--c) Su transformación debe comprender no solo la infraestructura física, sino la estructura operativa también o principalmente, así como su relación de autonomía frente al aparato gubernamental.
--d) El que se fortalezcan como Instituciones de Educación Superior, no significa, necesariamente, que copien o adopten la imagen de Universidad.
--e) En cuanto a investigación, antes que cuestionarse el cómo hacer investigación (ante la instrucción central de hacerla como estrategia de transformación) deberían cuestionarse el por qué hacerla.
--f) El realizar investigación en las Escuelas Normales no es suficiente para convertirlas en Instituciones de Educación Superior, el fortalecer el posgrado como parte de su estructura y tareas es una alternativa complementaria importante.
--g) Se debe realizar investigación desde las Normales y no solo sobre ellas, extendiendo sus objetos de estudio fuera de ellas y no solo como factor de mejora de la práctica docente.
--h) Las Escuelas Normales deben construir un modelo de hacer investigación sobre la base de su propia identidad, favoreciendo la consolidación de investigación que piense el Normalismo y su experiencia, generando aportes a la teoría misma.
--i) Es necesario reconocer las realidades sobre las que se ha construido la trayectoria del normalismo en México, esencialmente diferente a otras experiencias que se pudieran pensar (erróneamente) como modelos alternativos, incluidos los de América Latina.
--j) Desde las Universidades, debemos pretender la preservación del sistema normalista, pues representa esa otra mirada que nos enriquece y hace concebir una aproximación mejor a las diversas realidades que enfrentamos.
--k) La sociedad debe pensar con los Normalistas, no por ellos.
Después de esta primera lluvia de ideas, que seguramente desde ahora representa muchos frentes para la discusión, buscaré ir atendiendo paulatinamente lo enlistado y lo emergente “con calma y nos amanecemos”.
[El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
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