En democracia el espacio público se construye, gracias al respeto, tolerancia y a las ideas del otro o de la otra persona, son elemento básicos e insoslayables que permiten en el mejor de los casos, construir acuerdos, debatir, conviviendo con respeto y dignidad, conductas que fortalecen a quienes desde la arena política tenemos una responsabilidad pública.
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Replegarse hacia asuntos de interés personal y dar la espalda al interés público, siempre será una posibilidad como lo afirma José Woldenberg, en su libro “Cartas a una joven desencantada con la democracia”, siempre, siempre lo será, no hay duda de eso, pero como también lo menciona el maestro en su obra, “[…cuando uno se autoexcluye, serán otros los que toman las decisiones. No hay escape.”
Dominique Wolton, en su artículo “La comunicación política: Construcción de un modelo”, menciona que no se puede pretender, interpretar la realidad política, el reclamo, el rechazo, la frustración excluyendo al otro (a), excluyendo el sentir de la opinión pública, y que el enfrentamiento no puede desaparecer de la política, porque el enfrentamiento es el sentido propio de la política. (1)
Por otro lado Javier Esteinou, menciona: “[…] el espacio político tendría que ser un lugar donde pueda concurrir libremente todo tipo de actores sociales, sin exclusiones, para expresar su propio pensamiento e incidir realmente en las decisiones que les afectan y que puedan contribuir al bienestar y al desarrollo de la sociedad en su conjunto”. (2)
En estos momentos de efervescencia política, donde durante meses observaremos y escucharemos encuentros y desencuentros, y no solo en las campañas políticas, vale la pena reflexionar en dónde nos encontramos, qué necesita y qué necesitamos de nuestra democracia, así como qué estamos dispuestos a hacer por ella, hasta dónde queremos jalar la liga de la estridencia y si queremos un país polarizado, si queremos ver provocaciones y caer en ellas. Si queremos guardar silencio y no cuestionar, porque es más cómodo y para evitar que alguien se sienta incomodo y ataque con o sin razón.
Las autoridades electorales debemos actuar a la altura de lo que reclama el país, comparto lo que ha dicho la Magistrada Presidenta, Janine Otálora, “México se merece que quienes integramos las instituciones asumamos con madurez y responsabilidad nuestra encomienda, más allá de los disensos naturales y necesarios”.
Es el momento de las y los ciudadanos, es el tiempo del país, del Estado, de los municipios, es la hora de que el interés público sea asumido con compromiso y con congruencia, porque la responsabilidad es de todas y todos, es tiempo de decidir, es tiempo de participar.
La democracia es pluralismo, es diversidad, es respeto, es tolerancia, es tratar a la otra (o) con dignidad, es elevar el debate público al procesar intereses diversos y es asumir la decisiones que una(o) toma con responsabilidad, y mantenerse en esa postura si se considera que es lo propio, lo correcto, democracia es disentir. “No quiero ser recordado por el dinero que gane, sino por las decisiones que tome”. (Avicii q.e.p.d)
En Twitter @luza1975
Referencias:
Woldemberg, José. “CARTAS A UNA JOVEN DESENCANTADA CON LA DEMOCRACIA”. Ensayo sexto piso. 2017 (1)
Wolton, Dominique. “La Comunicación política: construcción de un modelo”. (2)
Cisneros, José. “La Privatización del Espacio Público. Análisis Conceptual”. 2007 (3)