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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Centro Histórico patas arriba

Una perspectiva peatonal de movilidad en el Centro Histórico.

Ana Teyssier

​Escritora emergente y periodista cultural. Fue acreedora del Premio Municipal de la Juventud y del Galardón Poblano Distinguido. Trotamundos y otras manías.

Viernes, Marzo 30, 2018

A la mesa de discusión sobre la peatonalización del Centro Histórico de la ciudad de Puebla se han sentado los comerciantes y las autoridades pero los peatones no han sido considerados, me refiero a los peatones puros cuyo diario andar es a pie y cuyos traslados los hacen mayoritariamente en transporte público. Las voces de los comerciantes dicen que la afluencia de personas a sus establecimientos se ha reducido derivado de la reorientación de las rutas del transporte público a consecuencia del 19S, las autoridades arguyen que el transporte público podría agravar los daños derivados del sismo, el verdadero problema, una ciudad que convirtió a su Centro Histórico en su mayor centro comercial. Y en esta discusión, ¿dónde quedan los peatones?

Hasta antes del 19S, el acceso al Centro Histórico en trasporte público se hacía en los puntos de la 10 y 12 oriente-poniente, la 11 y 13 poniente-oriente, la 9 y 15 norte sur y el Boulevard 5 de Mayo, es decir, el transporte público cruza el centro histórico, un peatón puro desde este cuadro nodal tenía que movilizarse a pie y si quería cruzar la ciudad en transporte público de poniente a oriente o a la inversa por la 10 y 12 era un martirio, empero los sucesos del 19S obligaron a redireccionar las rutas del transporte público que cruzan el Centro Histórico; los días subsecuentes al sismo fueron caóticos, usuarios tratando de ubicar los paraderos provisionales de las unidades del transporte público e informándose de boca en boca porque nunca se crearon herramientas digitales o se colocaron letreros para indicar los nuevos recorridos del transporte público, los usuarios tuvieron que investigar  y descubrir que algunas rutas bifurcaron su trayecto y otras fueron reubicadas varias calles alejadas de su trayecto original.

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A más de seis meses la situación sigue igual, los usuarios del transporte públicos deben caminar más calles para desplazarse por el Centro Histórico mientras que los vehículos automotores y los comerciantes ambulantes han invadido el espacio que antes estaba destinado para el transporte público, las autoridades han dejado pasar la situación en un intento de experimento social que les permita la toma de decisiones, entre tanto los promotores de la peatonalización han olvidado dar un enfoque intergeneracional y sopesar que un peatón utiliza su propia energía para desplazarse con sus respectivas implicaciones sin amplios y agradables espacios de descanso.

En 2014 se publicó la Carta Mexicana de Derechos del Peatón por la Liga Peatonal que define al peatón como el andante del espacio público, no concuerdo con su definición, pareciera que con esta definición se considera al peatón un aventurero o un trotamundos pero resulta trascendente al establecer el derecho a cruzar la calle con calma y seguridad, a una ciudad hecha a nuestra medida, a servicios de transporte público adecuado, a centros urbanos organizados, a convivir en el espacio público, a jugar en la calle, a mobiliario adecuado, a banquetas amplias, a un ambiente sano y a disfrutar del espacio público.

Los peatones que acuden al Centro Histórico en su mayoría son los habitantes de la ciudad que cotidianamente se desplazan para proveerse de lo necesario para realizar sus actividades cotidianas y laborales implicando la carga de bolsas, mochilas y hasta bultos; librando obstáculos, barreras, hostilidades y adversidades, de suyo el hecho de caminar largos trayectos en circunstancias inadecuadas se convierte en caminata extrema sumada a la falta de espacios.

Algunos consideran que la peatonalización del Centro Histórico es una gran solución de movilidad implantada en otras ciudades del mundo que además trae beneficios medioambientales y a la salud de las personas, casi siempre pensados en bajar de peso, pero qué sucede si se tienen afecciones corporales que se agravan con el caminar y si el objetivo del peatón no es bajar de peso.

La peor parte siempre se la llevarán los peatones puros y es posible que en temas de peatonalización queden excluidos por la visión reduccionista y de escritorio de sus promotores, ejemplos tenemos muchos, puentes peatonales elevados, puentes vehiculares elevados para que pase su majestad el vehículo automotor, desvíos de paso durante la ejecución de obras y un largo etcétera.

Sí a la peatonalización consensada del Centro Histórico considerando todas las perspectivas, privilegiando a las personas, la movilidad y el medio ambiente como centro de acción con una evaluación constante. Sí a desincentivar el uso del vehículo automotor considerando la mejora del servicio de transporte público.

Y si necesitan una cátedra de movilidad peatonal, aquí estamos los peatones, nosotros los arquitectos funcionales de la calle, los urbanistas a modo y los planeadores estratégicos de tiempos y recursos, los ciudadanos de a pie.

anateyssi@gmail.com

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