Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Contenidos tiranos en el transporte público

Son espacios con estéreos y bocinas que mantienen volúmenes altísimos que taladran los oídos

Ana Teyssier

​Escritora emergente y periodista cultural. Fue acreedora del Premio Municipal de la Juventud y del Galardón Poblano Distinguido. Trotamundos y otras manías.

Lunes, Julio 10, 2023

El transporte público como servicio público concesionado acostumbra equipar sus unidades con estéreos y bocinas, mantener volúmenes altísimos que taladran los oídos con canciones de géneros que nos hacen sentir a los usuarios en un antro, cantina o baile público con turbulencias y luces incluidas.

No es posible escuchar los sonidos de la naturaleza en la cordillera de asfalto o en las zonas rurales; escuchar al receptor en una llamada por celular, advertir una emergencia; poco importa si hay bebés o adultos mayores a bordo.

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La regulación del volumen y contenidos simplemente no les importa, cambian de estación de radio o reproducen música con letras ultrajantes a placer, imponen la escucha de contenidos banales en el estresante caos vial y entre rechinidos de motores y cláxones.

En las cajas con ruedas como espacios públicos es ínfima o no existe la reproducción de la radio educativa y cultural, música no comercial, contenidos informativos, contenidos culturales, etc. Los concesionarios y choferes parecen más DJs, promotores musicales o antreros que prestadores de un servicio público, sería más rentable que se dedicaran a los espectáculos y no sólo a dar vueltas y crear molestias, sus ignominiosos contraargumentos son: “Si no te gusta, cómprate tu carro o vete en taxi”, “Pero bien que les alcanza para su cocota”, “Súbase, agárrese y cállese”, “Evítenme la pena de ir a pegarles hasta su lugar”, “No te subas”… Nuestra duda existencial es: ¿dónde nos inscribimos para proponer nuestra play list ante la tiranía de contenidos y su antidemocracia?

Las unidades del transporte público son espacios públicos y un mercado cautivo donde los usuarios tienen derecho a referentes culturales que contribuyan a la dignificación humana, la armonía y una vida libre de violencias. Las autoridades en la materia han volteado la mirada y se han tapado los oídos con largas orejas de omisión permitiendo a una bola de oportunistas llamarse artistas, el registro como derechos de autor, la reproducción y el lucro en espacios públicos de contenidos que exaltan las violencias, la hipersexualización y más.

Oscar Humberto Castro del Observatorio Interdisciplinario del Ruido Jalisco asevera que:

 “No hay que olvidar que el ruido puede convertirse en un mecanismo de poder y dominación, en una manifestación de violencia y, en casos extremos, en una forma de tortura”.

anateyssi@gmail.com

 

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