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OPINIÓN

Relaciones humanas a través del móvil

La tecnologización de los vínculos interpersonales. Influencers y la dinámica de redes. Cuidados.

Christopher E. Herrera Guerrero

Maestro en Comunicación y cambio social por la IBERO Golfo Centro, y por la misma institución es licenciado en Comunicación. Forma parte del Círculo de Escritores de esa casa de estudios

Viernes, Marzo 2, 2018

En los últimos años he escuchado múltiples historias de amigos cercanos o conocidos que han encontrado pareja sentimental gracias a distintas aplicaciones; otros, como yo, resolvemos nuestra vida financiera, depósitos y transferencias, a través de dispositivos móviles. Mis alumnos me han recomendado aplicaciones que utilizan como agenda o lista de deberes para no olvidar sus entregas; hay quienes compran boletos para cualquier tipo de evento de manera rápida desde su celular y me entero de dónde están y qué están haciendo mis amigos a través de las redes sociales. De diversas maneras ha evolucionado la relación que como usuarios de telefonía móvil desempeñamos y hemos normalizado la adopción de conductas internautas a lo largo de nuestras actividades cotidianas, día a día.

 

Sin embargo, existen referentes que subyacen en los hábitos que generamos inmersos en la dinámica de tecnologización natural, en los cuales resulta interesante poner atención, ya que éstos pueden darnos algunas pistas en relación a la información que consumimos, información que compartimos, cómo la compartimos y qué estamos tratando de decir al interactuar con ella y con otros internautas en el mundo virtual.

 

Una de las aplicaciones más populares entre los internautas millennial  que buscan encontrar pareja es Tinder, plataforma que analizada desde un punto de vista sociológico, evidencia el discernimiento cultural, político y social que se genera durante el proceso de selección a través de la interfaz, culminando en un “like” al perfil que más te gusta y si éste es correspondido de la misma manera, abrir el diálogo entre usuarios, de lo contrario pasar de largo al siguiente perfil hasta encontrar uno que parezca “afín”. El proceso de selección conlleva un análisis más preciso, pues no se trata sólo del nombre o la edad como elementos determinantes para determinar la aprobación, estos elementos al igual que las ocupaciones o intereses de cada usuario, pueden pasar a un nivel secundario al compararse con la selección premeditada de fotografías que sube cada usuario con las cuales se expone al mundo y cuyo objetivo es provocar interés en el otro y exponer aspectos de la vida cotidiana que permitan dejar entre ver su dinámica, entre los elementos expuestos gráficamente, pueden destacar las imágenes de lugares en el mundo, exponiendo la capacidad económica para poder viajar, imágenes en fiestas o con artículos de lujo acompañando a cada sujeto. Cabe destacar que los perfiles realizan un esfuerzo por manifestar identidades cercanas al concepto de hombre o mujer occidental perfecto con valores aún coloniales, donde la blanquitud y el aspecto atlético juegan un elemento que suma importancia a la hora de exponerse y de ser seleccionado, se realiza un ejercicio de racismo cordial como diría la Dra. María Eugenia Sánchez, sólo para decidir con quién se habla y con quién no.

 

Durante los últimos meses he escuchado constantemente la categoría de influencers al referirse a las personas que se dedican a crear contenidos para redes sociales y cuyos perfiles son populares entre los fanáticos de estas plataformas. Los influencers poseen características específicas entre las cuales destacan habilidades verbales, capacidad de exponer o resolver problemáticas cotidianas o sencillamente exponer de manera atractiva lugares y actividades muchas veces inimaginables. Estas figuras resultan muy útiles para fines mercadológicos, gracias a la multiculturalidad que estos personajes poseen y al liderazgo que ejercen, realizando actividades populares y que manifiestan deseos de miles de jóvenes alrededor del mundo. Esta nueva presentación de líder de opinión ha generado un foco de atención en la sociedad ya que en muchos casos expone los discursos de una generación que viraliza todo lo que le resulta atractivo o importante o censura y reprueba lo que le parece incorrecto. Al parecer el influencer resulta ser el arquetipo contemporáneo.

 

Dos de los actores jóvenes más representativos del país, Diego Luna y Luis Gerardo Méndez, han puesto a un amplio público a cuestionarse sobre la responsabilidad, el cuidado y el uso que cada usuario debemos tener con la información compartida a través de internet en la obra Privacidad. Dicha obra ha expuesto la influencia que las redes sociales provocan en los usuarios y cómo los datos y las preferencias crean un perfil que facilita a las empresas la identificación de públicos o consumidores potenciales. La obra está inspirada en la dinámica espía que ha protagonizado el gobierno estadounidense durante los últimos años y que conocemos gracias a la filtración realizada por el consultor tecnológico Edward Snowden, ex agente de la CIA. Sin embargo, la temática general ahonda en el cuidado que cada uno debe tener al exponer su identidad a la comunidad virtual.

 

Si bien la dinámica social y el consumo se están dirigiendo al mundo digital, es importante concientizar a los cibernautas sobre la relevancia en el cuidado de información que compartimos y con quienes lo compartimos; estructurar y meditar la forma en la cual codificamos los mensajes que deseamos compartir, ya que como diría el principal axioma de Paul Watzlawick: todo comunica o es imposible no comunicar. Así que la próxima vez que estemos a punto de compartir parte de nuestra vida será importante meditar los alcances que ésta tendrá.

 

[El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos].

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