El pasado nueve de febrero, contamos con la visita de Javier Jiménez Espriú en la sesión del colectivo “Opción Ciudadana” en la ciudad de Puebla.
Fecha por demás impregnada de simbolismo en la historia del país, dado que, con motivo del efeméride concerniente al inicio de la “Decena Trágica” en 1913, se honra al ejército mexicano, rememorando a la escolta integrada por cadetes del Heroico Colegio Militar que resguardaría al presidente Madero ante el inicio del “cuartelazo” de “La Ciudadela”, conmemoración que ha sido bautizada en el calendaría cívico del país como “el día de la lealtad”.
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No en balde, al exponer las directrices de política en materia de comunicaciones que, dado el caso, estaría en condiciones de instrumentar como un eventual integrante en un gobierno próximo, Javier Jiménez Espriú dejó en claro su plena identificación con el ejercito mexicano como hijo de un ingeniero miliar.
Remembranzas que darían pie a una muy interesante reflexión sobre el desarrollo de la ingeniería mexicana desmantelada con motivo de la política de apertura y la asignación de contratos a consorcios extranjeros que ha sido desplegada en las últimas décadas con consecuencias manifiestas en la elevación de los índices de corrupción que padecemos como bien puede acreditarse en el emblemática caso de la compañía brasileira “Oderbrechrt”.
Situación que contrasta, precisamente, con la referida etapa del desarrollo de la ingeniería mexicana desplegada como consecuencia de las “políticas de obra pública” llevada a cabo durante décadas bajo la batuta de la entonces “Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP)”, tal y como se manifiesta en la formidable cinta de Servando González “Viento Negro”.
Precisamente, en la cinta protagonizada por David Reynoso queda de manifiesto la estrecha relación existente entre la política de comunicaciones y los lineamientos de seguridad nacional y por ende de logística militar que lleva aparejada.
En la exposición del eventual plan de gobierno en materia de comunicaciones expuesta por Javier Jiménez Espriú, se deja traslucir una estrecha relación entre la política de comunicación ha implementarse con las que son concernientes a los asentamientos humanos y por ende a la regularización de la tenencia de la tierra en México.
Ante la tercera y más reciente conferencia internacional convocada por la ONU y llevada a cabo en el año 2016 en la ciudad de Quito, y en la que terminó por enseñorearse la noción de “resilencia” en la regulación concerniente a la edificación del porvenir, la vinculación entre las políticas públicas relativas a vivienda y asentamientos humanos con la que es correspondiente a las comunicaciones y a las obras públicas resulta del todo indispensable, tal y como, con toda lucidez, lo habría avizorado en el programa de acción a desplegarse que ha delineado Javier Jiménez Espriú.
Para los integrantes del conglomerado “Opción Ciudadana” resultó del todo grato escuchar la visión clara y fundada de uno de los pilares de la obra pública en México.