El ensayo recientemente publicado por, Freedom House titulado Freedom in the World 2018, Democracy in Crisis, (Libertad en el Mundo 2018, Democracia en Crisis) escrito por Michael J. Abramowitz, es un análisis puntual del estado que guarda la democracia en el mundo, hace mención que los derechos políticos y las libertades civiles en todo el mundo se deterioraron hasta su punto más bajo en más de una década en 2017, este ensayo describe la crisis que está viviendo el régimen democrático a nivel mundial, así como la pérdida de manera creciente de los valores que lo caracterizan, el derecho a elegir de manera libre y secreta a quien nos gobiernan, libertad de expresión y prensa, así como el respeto al Estado de Derecho; de acuerdo a este análisis los valores democráticos han sido dañados y están en peligro de extinguirse a nivel mundial.
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Esbozaré de manera breve algunos puntos de este análisis que en lo personal es de los más completos que he leído recientemente, porque permite conocer el estado actual de la democracia y lo que nos espera para este año que habrá elecciones en diferentes partes del mundo.
El desencanto, el desapego, la apatía, la falta de compromiso que vivimos por parte de ciudadanas, ciudadanos y autoridades, nos ha encaminado a minimizar lo afortunados que somos viviendo en democracia, a valorar lo trascendente que es tener elecciones pacíficas; el estudio habla de que a nivel mundial se está dejando de dar valor a las libertades políticas y fundamentales: “La libertad en un país depende de la libertad para todas las democracias en general siguen siendo las sociedades más ricas del mundo, las más abiertas a nuevas ideas y oportunidades, las menos corruptas y las más protectoras de las libertades individuales. Cuando se pregunta a personas de todo el mundo sobre sus condiciones políticas preferidas, adoptan los ideales de la democracia: elecciones honestas, libertad de expresión, gobierno responsable y restricciones legales electivas en la policía, el ejército y otras instituciones de la autoridad.”
A veces, quisiéramos que alguien más resolviera los problemas que tenemos, que no tuviéramos que pasar por un desgaste y mucho menos que tuviéramos que argumentar nuestros desacuerdos, eso sería lo más cómodo, lo más fácil, pero al final a nadie le gusta que le digan qué tiene que hacer y cómo debe hacerlo, por eso tenemos libre albedrío, ninguna persona tiene que decidir por ti, es la base del respeto y de la libertad. “Los gobiernos democráticos permiten que las personas ayuden a establecer las reglas a las que todos deben adherirse y tienen voz y voto en la dirección de sus vidas y su trabajo. Esto fomenta un respeto más amplio por la paz, el juego limpio y el compromiso.”
Un tema que me lleva a reflexionar sobre qué tan relevante y trascendente es y ha sido la cultura cívica y democrática en las y los niños y en las y los jóvenes, y la importancia de no perder nuestra memoria histórica, como lo ha mencionado José Woldenberg, de conocer y reconocer el camino que nuestro país ha tenido que transitar para consolidar el sistema democrático y de partidos políticos, el estudio lo menciona así: “Quizás lo peor de todo, y lo más preocupante para el futuro, es que los jóvenes, que tienen muy pocos recuerdos de las largas luchas contra el fascismo y el comunismo, pueden estar perdiendo la fe y el interés en el proyecto democrático. La idea misma de democracia y su promoción se ha visto empañada entre muchos, lo que contribuye a una peligrosa apatía.”
El ensayo también habla de lo necesario que es la madurez política y un real compromiso democrático para que: “Los ciudadanos y líderes de las democracias ahora deben reconocer que lo contrario también es cierto: para mantener sus propias libertades, deben defender los derechos de sus contrapartes”.
Son varios los llamados de atención, de diferentes figuras públicas respecto a dejar los intereses personales y pasar a comprometernos y actuar, dejar de autoengañarse creyendo que existen pequeñeces que no dañan a nadie, porque la cadena de desaciertos existe, cuando se cree tener una “cuota de poder” aunque sea pequeña.
A las instituciones nos corresponde trabajar de manera transparente y legal para evitar que se siga fracturando la confianza de las y los ciudadanos, este es un tema de “personas”, hagámonos cargo del impacto de nuestras decisiones en el ánimo de la ciudadanía. Contribuyamos en defender el sistema democrático, fortaleciendo a las instituciones, a la libertad de expresión y a una sociedad civil activa.
Referencia:
“Freedom in the World 2018, Democracy in Crisis”. Michael J. Abramowitz. Freedom House.
* Freedom House es una organización de la sociedad civil (OSC) de origen estadounidense, con sede en Washington, dedicada a la defensa de la democracia y los derechos humanos en el mundo, a través del apoyo a defensores en los países y regiones donde las libertades fundamentales y los derechos políticos y civiles están amenazados.”