“Para mi linda y querida familia,
y por ese hermoso ser que
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pronto estará con nosotros”.
Casi siempre cuando viajamos al extranjero, no dejamos de extrañar a nuestra familia, amigos, lugares, emociones, situaciones relacionadas con nuestra comida, nuestra música, bailes, colores y sabores, todo entremezclado con cierta nostalgia de lo que has tenido y en esos momentos no puedes tener.
Como México no hay dos, muy cierto. Te alejas a veces forzada por ciertas decisiones, pero es diferente cuando estás de vacaciones porque cuando el placer es mezclado con las andanzas todo se perfila de manera distinta, porque sabes que regresarás después de haber tenido otras experiencias, en otros lugares con sus costumbres y tradiciones.
Aquí en Alemania, acompañada y cuidada por mi linda hija y su esposo, la he visto en su entorno cotidiano, aprendiendo y reflexionando en las bases en la que descansa esta nación poderosa, tradicional, multicultural y pujante.
En esta época el clima no es el principal aliado, puesto que un frio helado te acompaña de manera permanente, con algo de lluvia y viento. Se han presentado pocas nevadas y los días son cortos con poco sol, especialmente por las mañanas porque a las cuatro de la tarde empieza a anochecer. Aún así los alemanes salen a realizar sus actividades diarias, en un transporte público puntual, limpio y eficiente transitando en vialidades limpias, ordenadas, en donde todos los transportes incluyendo las bicicletas respetan las normas establecidas y en donde siempre se incorporan los carros en el carril derecho, tanto en autopistas, como en carreteras o calles.
No veo una sociedad tan permeada por el consumismo, no se abre ningún comercio, banco ni oficina pública en domingo ni en días festivos y todo mundo planea sus compras y trámites administrativos tomando en cuenta los tiempos previstos, la intención es brindarle a la familia y a su hogar la mayor atención posible asegurando la convivencia.
Reciclan de manera responsable sus desechos, colocando el papel, el vidrio, las pilas y la basura orgánica en contenedores específicos y reciclan envases de vidrio o lata. Se cobra una especie de depósito por cada envase que te regresan cuando los devuelves a las tiendas, más o menos 25 centavos de euro por cada uno.
A nadie le dan bolsa de plástico para llevar tus compras, todos llevan sus propias bolsas o te venden algunas, pero nunca del material que es tan utilizado en Puebla y en todo el país; tampoco hay grandes cadenas transnacionales de supermercados, casi siempre se compra en tiendas como EDEKA, NORMA, NETO o LIDL o bien en mercaditos ubicadas en ciertas plazas de las ciudades o pueblos en un día determinado de la semana. Se privilegia el cuidado del medio ambiente en sus acciones públicas e individuales. Por cierto, casi ya no se utiliza el unicel.
Dan un especial lugar a la comida, a las artesanías y a los productos locales, una muestra de ello son los hermosos mercados navideños de muchas ciudades alemanas; se siguen escuchando en todos lados la hermosa música clásica que les ha dado fama. Todo mundo paga impuestos, inclusive otros adicionales como el de pertenencia de alguna religión, de solidaridad, de telecomunicaciones y pagas tus seguros de gastos médicos, por pensión, de desempleo y si necesitas el cuidado de alguna persona por enfermedad.
Pero el pago de esos impuestos y seguros te asegura una calidad de vida estable, servicios y transporte públicos de buena calidad, seguridad y también estabilidad; si bien se trabaja mucho, la recompensa para ti y tu familia es una buena vida en un buen país con un horizonte estable, en un mundo complejo, tensionante y cambiante en donde los niños son su más preciado valor, lo que se refleja en su atención, en las escuelas y en los servicios.
Una condición normal de la economía alemana es que hay etapas de deflación, es decir, que las cosas pueden estar más baratas, tal vez muy mínimas, pero que sí indican una economía diferente a la nuestra. Por ejemplo, el precio de la gasolina super 95 el 4 de diciembre costaba 1.359 y el 11 de diciembre 1.348.
Ahora Alemania se prepara para recibir el 2018 con miles de fuegos artificiales legales y seguros comercializados en lugares establecidos y protegiendo a los perros con acciones que les impidan entrar en estrés o hasta pánico cuando empiecen a escucharse en el Año Nuevo.
Sin duda Alemania y México son muy diferentes y tal vez hasta contrastantes, pero pienso que es un buen momento para reflexionar en todo lo bueno que tenemos y también en lo mucho que aún podemos aprender.
Lo anterior tiene que ver también con el diseño y puesta en marcha de políticas públicas eficientes, en las que sí se tomen en cuenta las necesidades de nosotros los ciudadanos y no de los grandes corporativos, empresas o bancos por las ganancias que implican para unos cuantos.
Las tareas a realizar tienen como centro una mejor educación, pero no aquella que se les ha dejado únicamente a los maestros en México, sino la que tiene que ver con una educación ciudadana, critica, reflexiva y propositiva: no podemos dejar de lado que el 2018 será un año electoral y que nuestras decisiones nos afectarán a todos.
Pensemos entonces en un nuevo año lleno de retos, esperanzas y deseos, los míos por lo pronto tienen que ver con:
Una verdadera atención a nuestro ambiente, reciclando nuestros desechos de manera comprometida y responsable sin utilizar bolsas de plástico y desechables de unicel que solo incrementa de manera irresponsable la basura no degradable.
Una mejor calidad de vida para nuestros niños y jóvenes, con una educación integral en familia, en las escuelas y en la comunidad.
Unos funcionarios públicos honestos, responsables y trabajadores con ciudadanos también responsables y honestos, pagando todos los impuestos que les corresponde.
Valorar y promover nuestras comidas, tradiciones y costumbres elaboradas por nuestra gente y nuestros artesanos.
Un trasporte público, eficiente, puntual y limpio que permita desacelerar el transporte en automóvil para una mejor movilidad y una menor contaminación usando también la bicicleta.
Seguridad para todos, aplicando la ley de manera justa sin impunidad ni corrupción.
Aquí, allá y en muchas partes la familia sigue siendo el núcleo central de toda sociedad y el valorarla implica también la búsqueda de nuevos horizontes, nuevos caminos con nuevas alternativas.
Este 2017 fue un año complejo pero lleno de aprendizajes y nos espera un 2018 tal vez más complicado especialmente para nosotros los mexicanos, pero no podemos dejar de insistir en las acciones que nos permitan ser mejores cada día, ayudando y fortaleciendo lo que ha sido bueno y participar para que nuestro México siga siendo un buen lugar para vivir.
Desde estas heladas tierras todo mi cariño y afecto, que no decaiga el sentimiento de hacer lo mejor en cada uno de nuestros días, cobijados por el amor y la compañía de nuestros seres queridos, la familia, los amigos, los colegas. ¡Feliz año 2018!
Termino estás líneas… me asomo por la ventana… ¡todo está cubierto de nieve¡