Una de las costumbres más bonitas en Alemania y otras partes de Europa, son los mercados navideños. Fue a partir del siglo XIV cuando empezaron a surgir estos mercados “Weihnachtsmärkte” cuando los ciudadanos tuvieron la necesidad de cubrir sus necesidades para invierno.
¿Qué encuentras en ellos? Ropa invernal (gorros, guantes, bufandas, zapatillas, pieles, chalinas, capas,) panes, galletas, velas, juguetes de madera, árboles, decoración navideña de diversos materiales, Belenes artesanales, muchos tipos de artesanía regional así como una variedad de alimentos y bebidas propias de las regiones y de la época, incluyendo el “Glühwein” vino tinto caliente con especias servido en tasas decoradas que te permiten convivir con tus amigos o familia contrarrestando el frío de pie, en mesas instaladas a lo largo de los mercados.
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Desde su origen hasta nuestros días, se ha permitido a los artesanos, los fabricantes de juguetes, tejedores de diversos materiales, carniceros, salchicheros, vendedores de castañas y pasteleros especialmente, vender comida, detalles y/o regalos para la Navidad. Me gusta todo, pero en especial cierta comida tradicional: las ricas salchichas, unos panes salados como empanadas rellenas de champiñones y queso así como unas cazuelas de pan con crema de papa; me gusta también la artesanía tallada de madera, especialmente los llamados caballeros “fumadores”.
Todo lo encuentras en unas casetas, especies de casitas decoradas y con algún pasaje navideño encima de ellos, por eso muchas de las mejores fotos se toman mirando hacia arriba porque precisamente allí es donde encuentras el encanto y los sueños para todos.
En ciudades grandes como Munich, Berlín, Colonia, Franckfurt, Dresden o Núremberg tienes que recorrer grandes distancias para visitarlos, puesto que se colocan en diferentes zonas de las ciudades y ocupan grandes extensiones. Se instalan generalmente entre el 1 y el 23 de diciembre de cada año.
Suerte ha sido recorrerlos teniendo como guía a mi linda hija. El año pasado recorrimos los de Núremberg, en donde se encuentra el “Christkind”, el mercado del niño Dios, en donde puedes encontrar además de todo lo ya mencionado, lo necesario para poner el nacimiento; otro más de los más grandes y decorados que visitamos fue el de Dresde en donde sobresalen las figuras de talla de madera de la región de los montes metálicos.
Este año, hemos recorrido el mercado colocado en su casco medieval en la hermosa ciudad de Rothenburg que se dice es el pueblo de los “Cuentos de Hadas”; el de la ciudad universitaria de Heildeberg en donde además instalan una pista de hielo, y por último, el que nunca nos falla, el de la ciudad de Coburg, hermosa ciudad medieval en la región Bávara en donde por cierto, estuvo nevando.
No dejas de maravillarte del ambiente y el calor humano que se percibe en todos ellos: familias enteras, hombres, mujeres, bebés, niños, adolescentes, jóvenes o ancianos, todos conviviendo con narices y mejillas sonrosadas por el frío y en donde se muestra, como en nuestro México, que lo más importante es estar rodeado de tus seres queridos, de tu familia, conviviendo siempre junto con los demás, en donde no hay distinción de creencia, ni de raza, ni de lenguas, ni de riqueza ni de pobreza. Todos iguales a los ojos de Dios.
Y desde aquí, agradecida, amada y cuidada sin olvidar a mi hermosa familia, a mis seres queridos, amigos y colegas, extrañando pero conociendo otras tradiciones y costumbres que se quedarán dentro de mi mente y mi corazón, les deseo una hermosa y significativa Navidad. ¡Un abrazo afectuoso desde la helada Alemania!