Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Hundiéndonos es como volamos

Un vínculo intenso. Una semejanza oscilante y permanente. Un texto con sabor a contexto.

Rafael Gómez Olivier

(Rafael Goli) Coach y consultor en alta dirección; escritor y creador del método Estocástico. Ha entrevistado a líderes globales, compartido experiencias internacionales y publicado Heroína de Dios, con más de mil copias vendidas. Su columna fusiona reflexión, vivencias y preguntas que invitan a actuar con dignidad e integridad.

Martes, Diciembre 19, 2017

Nunca un par de piernas han podido contra la valentía de tus palabras, nunca un gran culo hará olvidar el coqueteo de tus miradas.

Las velitas en la entrada sin focos, tus siluetas en la cama sin ropa, tus besos en el cuello sin prejuicios, el café con agruras en la mañana, la bocanada a whisky saliendo entre las entrañas y las uñas marcadas en mi espalda, esas son cosas que la memoria siempre guarda.

Más artículos del autor

El caldo de pollo después del trabajo, caliente y solo, salimos al cigarro sentados en tu ventana, tu cabeza bajo mi sobaco, mirando tabiques como paisajes y aviones como aves, todo eso nos lo sorbimos como mezcales, rápido sin saborear para quedar enredados, sobre el óxido de los barandales.

Nunca sutiles, jamás amables, ni siquiera en las mesas llenas de gente con modales, siempre fuimos un par de cachorros, abandonados y detestados como salvajes.

Los puentes, el clima y las catedrales, te vieron ser defraudada y reinventarte, el cielo, el suelo y las calles viejas fueron testigos con nombre, que ante tu llanto callaron, por eso para mí son miserables.

Llegaste aquí casi a ciegas escapando de prisiones, abusos y corrales, morada de los pómulos y la piel, con las uñas roídas por proteger lo poco que aun podías defender.

Ni Homero en su Ilíada, Cervantes en su cruzada o Hemingway en cada una de sus batallas, pudieron idear tantas tragedias como las que el destino escribió con tinta clara en cada una de tus pisadas.

Hueles a tierra húmeda después del huracán, te critican por demente, después de una  guayusa con almíbar tú siempre alzas otra vez la frente. Eres  Agüita tibia entrando a la tina, oro que nadie logró descubrir en la mina, eres las manos cuando se encariñan.

En las madrugadas  mi cuerpo sabe que debe escapar, pero el alma nunca lo acompaña cuando se quiere levantar, frio y a propósito me roza tu tobillo, despojando dudas con piel, para terminar otra vez prendiendo un cigarrillo mientras te veo y sonrió.

Tres pasos en el corredor se escuchan al otro lado del muro, mientras la luz tras las cortinas sobresale y nos encuentra hechos nudos. Aquí no hay fechas, ni existen guerras, los niños son felices y la pobreza no es extrema, tan solo nos tenemos y entendimos que no hay realidad que duela, si tenemos besos y un  par de bisteces en la cazuela.

Y nos seguimos hundiendo, rápido y profundo, sin volar, pero abrazados y  juntos.

Vistas: 1246
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs