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OPINIÓN

Una receta simple para salvar al TLCAN

México y Canadá deberían ceder un poco si quieren salvar el tratado. No es tan malo a largo plazo.

Raúl Bringas Nostti

Es licenciado en antropología por la Universidad de las Américas Puebla. Es también maestro en Estudios sobre Estados Unidos de Norteamérica por la misma universidad. Y es doctor en Historia por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Martes, Noviembre 28, 2017

En una colaboración anterior comenté que a México le urge evitar que el TLCAN muera. Dependemos de él y no contamos con una opción real para sustituirlo. A pesar de los discursos patrióticos mediante los que se nos hace creer que nada ocurrirá, que México logrará sobreponerse a la muerte del TLCAN, la realidad es que nuestra economía recibiría un golpe contundente. Si no lo cree, sólo vea cómo se hunde el peso siempre que se habla de un posible fin del tratado. El TLCAN puede salvarse si México y Canadá ceden en tres puntos que cubrirían las mayores preocupaciones de Trump, quien a fin de cuentas tiene cierta razón. Más vale hacerlo que enfrentar una catástrofe.

1. Estados Unidos desea que el tratado expire cada cinco años

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A México y Canadá les desagrada la idea de un tratado con una fecha recurrente de terminación. Aseguran que se generaría incertidumbre entre los inversionistas. Sin embargo, la idea de la administración estadounidense no es tan mala. Por casi un cuarto de siglo el TLCAN se durmió en sus laureles. Se hizo viejo y no supo lidiar con nuevos desafíos propios de los cambios económicos. El que no tuviera fecha de terminación provocó que políticos y empresarios comodinos se hicieran reacios al cambio. Una constante amenaza sobre su vida haría del TLCAN un tratado más dinámico. Para sobrevivir tendría que evolucionar. Cuando México y Canadá usan el argumento ridículo de la incertidumbre, olvidan que en el presente el TLCAN puede terminar en cualquier momento, con una mera notificación por adelantado de la parte que desea retirarse.

2. Estados Unidos desea que aumente el contenido norteamericano

Otra preocupación lógica de la administración Trump es la cantidad de componentes no-norteamericanos que se integran a las manufacturas que se comercian como productos norteamericanos. En pocas palabras, numerosos países, en particular China, brincan las barreras del TLCAN gracias al bajo porcentaje establecido para contenido norteamericano, que en el caso de los autos es del 62.5%. Si este contenido se incrementara, como lo propone Estados Unidos, se perdería competitividad en el corto plazo, pero a largo plazo México produciría los componentes que ahora se importan de otros países. Sufriríamos un shock inicial que después redundaría en mayores beneficios.

3. Estados Unidos desea que un porcentaje de los componentes sea estadounidense

Este punto es el más controversial, pues ningún tratado en el mundo lo contempla. Es decir, obligar a los socios a incluir componentes estadounidenses en sus manufacturas, en especial autos. La preocupación de Washington es legítima, tras el inmenso paquete del rescate automotriz, implementado por Bush y Obama. En otras palabras, General Motors continúa en México gracias a que recibió dinero del gobierno estadounidense. Considerando lo anterior, se podría negociar un pequeño sacrificio mexicano y canadiense. Por supuesto que no sería el porcentaje que exige Trump, pero algo razonable. Este sacrificio permitiría evitar una catástrofe mayor.

Así que, estimado lector, el TLCAN puede salvarse con un poco de flexibilidad mexicana y canadiense. Trump es repugnante, pero no siempre está equivocado, como nos lo quieren hacer creer los medios acríticos en México. Nos conviene ceder un poco, pues somos los que más perderíamos si el TLCAN desaparece. 

[El autor es Profesor-Investigador, Universidad de las Américas-Puebla]

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