Hay métricas que significan cada vez menos en el mundo de los medios digitales. A estas alturas ya no tendríamos que estar hablando de estos temas. Deberíamos, por el contrario, de estar generando formas e ideas innovadoras de ser autosustentables.
La convivencia que tenemos con el mundo digital lleva más de dos décadas. Aun así, hay ‘directores de medios’ que todavía consideran que lo más importante es que sus noticias tengan likes y compartidos en Facebook. “Si hay muchas reacciones es señal que nuestro contenido es exitoso”, dicen. Como si la empresa periodística mutara a una agencia de marketing digital.
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Uno de los principales problemas que yo veo es el desconocimiento del mundo periodístico y más, del mundo digital. Lo realmente importante es la audiencia. Que lean nuestras historias. Escuchar a los lectores.
Y el primer compromiso de cualquier cabecera editorial debe ser no malgastar el tiempo de su audiencia con historias superfluas o poco relevantes. Las noticias de último momento no son la salvación y mucho menos las noticias de declaración. Eso lo hacen muchos, o al menos intentan hacerlo.
Hay una máxima en el periodismo digital y en sus redacciones:
“es imposible mantener una cultura de innovación en una redacción si no la potencia el máximo responsable de la empresa”.
Ejemplos de medios periodísticos que han apostado por dejar de lado la cultura del clickbait cada vez son más. Realizan eventos, generan alianzas con otros medios, exploran nuevos formatos. Conversan a través de múltiples plataformas con su audiencia. ¿En vedad existen?
Basta con echar un vistazo a lo que hace El País, Texas Tribune, Univisión Noticias, El Faro, Ojo Público, Distintas Latitudes, The New York Time, Quartz, El Español, Efecto Cocuyo, Jot Down y una larga lista más de medios de comunicación que después de probar y probar han encontrado de manera visible la forma de salir adelante. Y en nuestro país qué decir de: Animal Político.
No nos dejemos deslumbrar por el volumen de usuarios únicos o las páginas vistas. Insisto, son métricas que cada vez significan menos. Incluso, en ocasiones esconden o maquillan lo único que de verdad importa: el tiempo y la atención del lector.