Durante su visita a México en febrero de 2016, el papa Francisco señaló y reiteró los signos de la caducidad total del Sistema Político Mexicano, heredado por la extinta Familia Revolucionaria del PRI, a la que hoy con toda propiedad puede denominarse “Tecnocracia Revolucionaria”.
¿Cuáles son esos signos señalados por el Papa?
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Los recabados y publicados por la Universidad Pontificia de México, debidamente comentados y señalados por su Rector, Mons. Mario Ángel Flores L., y cuyos patéticos signos de caducidad son los siguientes:
Pobreza, desigualdad, violencia, personas desaparecidas, inseguridad, corrupción, tráfico de drogas, injusticia, violación de derechos humanos y mucho más.
Si estos signos con sus contenidos fueran suficientemente desglosados y publicados, junto con las mafias que impunemente han hecho y deshecho de este país, no habría razón para que a estas alturas, alguno se atreviera a objetar teórica, histórica y prácticamente que el sistema revolucionario y post revolucionario (hoy tecnocrático), están totalmente caducados y son un lastre para México y los mexicanos.
Son un lastre no sólo porque en sí mismos atropellan la libertad y la dignidad humana, sino porque a la par, la actual “Tecnocracia Revolucionaria” tiene de todo para vinculársele a las mafias del crimen organizado, cuya expansión e impunidad le ocurren a la par del poder de “bebesarios” y prominentes multimillonarios, que explotan y sobre-explotan el trabajo de los mexicanos y las riquezas de este país.
Valga destacar por ejemplo el enriquecimiento de la PRI-familia Hank Rhon, es una de las más importantes multimillonarias de México y el mundo, gracias a la herencia político-financiera que les legó el extinto Carlos Hank González, otrora sencillo y humilde profesor rural.
¿Que cómo le han hecho con el dinero público? Uno de ellos es casi de vox pópuli: Una de las empresas (Hank) ha prestado cientos de miles de millones de pesos a gobiernos estatales –entre ellos al de Puebla-, y desde luego en el mayor de los casos –eso sí-, respaldados y asegurados por las anuales partidas federales que reciben los gobernadores.
O sea, se van a deudas eternas que por una parte caen sobre el trabajo de los mexicanos, y por otra, se van permanentemente a las arcas de las “instituciones” tecnocráticas.
Y por tanto se reitera; esto es “Tecnocracia Revolucionaria”, y al mismo tiempo, salto al vacío al que los mexicanos están en riesgo de caer, incluso advertido por el papa Francisco durante su visita a México.
¿PORQUÉ MANDARÁ TECNOCNOCRACIA-PRI DE CANDIDATO EMPLEADO, A MEADE KURIBEÑA?
El hecho de que la gestión Peña Nieto haya dado la puntilla a la imagen del PRI, y de que con él se lleve entre las espuelas a todo aspirante “revolucionario” que se sienta con “derechos” a la candidatura del tricolor a la Presidencia, no le deja opciones: el candidato será José Antonio Meade Kuribeña.
Para eso eliminaron las famosas “reglas no escritas” establecidas por la extinta Familia Revolucionaria –hoy le llaman documentos básicos-, que exigían al candidato haber ocupado cargos de elección popular, y desde luego, años de militancia.
Entonces, desde la rectoría de lo que quedaba de las “reglas no escritas”, Meade Kuribeña no podía ser candidato y el grupo Atlacomulco ya no tiene a otro priísta con “buena imagen” a quién mandar.
Así entonces y tal como va, Meade Kuribeña –salvado por ahora de la quema sociopolítica- irá casi casi en calidad de empleado de la “Tecnocracia Post-revolucionaria”, que comanda el grupo Atlacomulco.
De acuerdo con lo que ha trascendido, el candidato no será Aurelio Nuño, debido a que éste arrastra cargas sociales sumamente negativas, a grado tal que ha sido objeto de justificados escarnios públicos, desde que se ocupaba de la Oficina de la Presidencia.
Peor aún con la Reforma Educativa y su nuevo Modelo Educativo, que científica y técnicamente, nada bueno tienen para sacar a este país del hoyo social que lo mantiene estancado y en el atraso.