El domingo 30 de julio se llevó a cabo la votación para conformar la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, órgano que se encargará de reformar "la Constitución de Chávez" y a sólo dos años de haber sido electo el poder legislativo de mayoría opositora.
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Esta decisión ha causado polémica no sólo por parte de los partidos de oposición al régimen, agrupados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), quienes han criticado que con esta acción gubernamental Maduro planea retener el control del poder ejecutivo, ya que no se presentaron a competir en las urnas personajes opositores, por lo que el gobierno venezolano podría tener una Asamblea a modo, según sus detractores. También la opinión pública internacional, en donde destacan países como Estados Unidos y México que han anunciado que no reconocerán el resultado de estas elecciones.
Las reglas para elegir a los 545 diputados de la Asamblea Nacional Constituyente destacan la no pertenencia a partidos políticos y que los candidatos fueran postulados por sectores, en el ámbito territorial, social, estudiantes, campesinos, empresarios, personas con discapacidad, pensionados y sindicatos. De los postulados que fueron aprobados un buen número son simpatizantes al régimen de Maduro, lo que causó molestia a la MUD.
La participación se definirá en el conteo que realice el Consejo Nacional Electoral CNE y la jornada electoral se caracterizó por un conjunto de manifestaciones por parte de la oposición, lo que no impidió que se llevaran a cabo los comicios y con ello ha cumplido Maduro con el desafío lanzado a los Estados Unidos de llevar a cabo las elecciones no importando las presiones internacionales.
La crisis política que se vive en Venezuela difícilmente se solucionará con la sola definición de un poder constituyente. Independientemente del resultado de este ejercicio electoral, el grado de polarización que viven los venezolanos, demanda un amplio proceso de conciliación política que hasta hoy no se vislumbra pues gobierno y oposición tiene objetivos claramente contrarios. Por un lado evitar la caída de Maduro como lo sucedido con Dilma Rousseff en Brasil y por otro lado una oposición fuertemente apuntalada por el exterior como es el caso del apoyo estadounidense y sus intereses en la región.
La división continúa y eso no beneficia a Venezuela. La oposición sólo polariza para tener la oportunidad de ganar en la próxima elección y la democracia, lamentablemente cada vez se vuelve el método menos confiable para darle gobernabilidad a los venezolanos.
El cambio político que se busca, requiere de un diálogo más amplio como el que se dio en Colombia para resolver el problema de la guerrilla y la canalización de sus demandas por la vía pacífica electoral. Hay que reconocer que el "chavismo" sigue siendo un movimiento popular arraigado, pero sin un liderazgo sólido. Sin embargo, su fuerza ya no es suficiente para darle estabilidad al gobierno de Maduro, lo que se demostró en la pasada elección del Congreso. La oposición por otro lado, finca sus posibilidades en la movilización anti-régimen y el apoyo de la opinión pública en favor de la alternancia, apoyada por medios de comunicación internacionales.
El paradigma que vive Venezuela, es el que durante décadas ha vivido la democracia en América Latina. La fuerte y necesaria presencia de caudillos y la debilidad de sus instituciones, aunado a las crisis económicas recurrentes y que en el caso de este país tiene al petróleo como el principal protagonista de la lucha de intereses económicos y políticos de dentro y fuera de Venezuela. En el corto plazo lamentablemente no se vislumbra una salida institucional a este conflicto. La falta de liderazgos alternativos en el partido que gobierna y en la oposición es otro déficit que abona a la falta de acuerdos políticos y a la posible conformación de una mesa de diálogo que logre la paz social en este hermano país sudamericano. Por lo pronto Venezuela tendrá una Asamblea Constituyente electa que en los hechos puede ser la solución o convertirse en parte del problema. Todos deseamos que los venezolanos encuentren la reconciliación en forma pacífica e incluyente en beneficio de su pueblo.