En el papel de docente de preparatoria, a diario me cautiva el compartir algunos comentarios con mis alumnos, de los cuales quiero centrarme en uno solo, que además resulta ser el más repetitivo: “Ayer me desvelé hasta las 3 de la mañana terminando de ver mi serie favorita en Netflix”.
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Y es que la generación Z (nacidos del 2000 en adelante), en esta era de la posmodernidad, tienen a su disposición el infinito mundo del streaming desde cualquier pantalla. Entendámoslo como la transmisión virtual de contenido de entretenimiento multimedia, como lo son películas, series, documentales, música, entre muchos otros formatos a disposición de un botón. Todo esto, al alcance de su smartphone, de su laptop, de su consola de videojuegos, o de su smart TV, pero el hecho es que los medios de comunicación convencionales, están quedando atrás, en el olvido, con razón tanta preocupación de las macrotelevisoras, ya que comienzan a resentir que su influencia social ha disminuido y los consumidores cada vez son menos.
Pero, ¿cuál es el problema? En la superficie ninguno, la tecnología no es mala ni buena, solo existe para el servicio del hombre y el uso que se le de. Aquí lo interesante es el poder describir las posibles repercusiones sociales que se avecinan en una generación que nació con tecnología virtual, la cual determina en gran medida la vida social de estos jóvenes.
La desvelada viendo series de todo tipo en Netflix, no es por un tema de irresponsabilidad, sino de pertenencia y aceptación a un estatus social, a la conversación de la mayoría, además de ser una patologia en potencia al poder convertirse en un vicio, asi como la adicción al celular y al texting, lo que conocemos como “nomofobia”, esta aversion-temor por no poder estar tranquilo sin el teléfono inteligente. El efecto del Netflix funciona igual pero con una amenaza mayor, ya que el texto en el celular nos provoca endorfina, misma que nos hace adictos a él, haciéndonos sentir de maravilla, sin embargo, el streaming de esta forma, funciona de manera similar; la endorfina que produce nuestro cuerpo al ver un sin número de películas y series, nos genera placer, pero más aún cuando nos encontramos en un estado de relajación, en un estado zombie, solamente de recepción de contenido y no de intercambio como en el celular, lo que genera que nos mantengamos estáticos en una zona de confort ideal, en donde la única función cognitiva que necesitamos para estar en Netflix, es estar cómodos y con los ojos abiertos, lo cual se vuelve adicción.
Pero el problema adictivo no solo se queda ahí, sino que el contenido expuesto, no necesariamente es el mejor. La mayoría de los contenidos de series y las películas más vistas, son aquellas relacionadas con la violencia, con la fantasia, con el erotismo, con la autoestima, la revolución e inconformidad social. Y no es casualidad, ya que todas estas tendencias, embonan con la descripción de la personalidad común de la generación Z:
- Niños mimados a los que se les ha facilitado y resuelto todo, sin ninguna noción del esfuerzo, en donde comparan la utilidad y rapidez del streaming con la vida diaria.
- Jóvenes que se sienten merecedores de todo y al alcance de cualquier contenido, la idea del super hombre, así como el super teléfono movil que sale cada año, cada vez mejorado.
- Les gusta el riesgo, mismo que aprenden de las series y quieren aplicar en sus decisiones en la vida, pues la vida solo es una y está para aprovecharse, vivir el momento, el famoso #yolo.
- Inseguridad en la toma de desiciones ante la moda de la relatividad y la indiferencia de reconocer una sola verdad, les molesta las posturas absolutas pues se sienten esclavos de ella. Muchas series transmiten la idea constante de la revolución y rebeldía ante los sistemas opresores que los hacen esclavos, además de la idea de la autosuficiencia y la no dependencia de nadie, lo que les provoca un pensamiento egocentrista.
Sin embargo la era del Netflix en las nuevas generaciones como la Z, tiene también muchas virtudes en potencia, tales como:
- El autoconocimiento a través de tutoriales o series propositivas generadoras de conocimiento y cultura.
- Una ansia de comerse el mundo, por lo que se preparan academicamente de la mejor manera, innovando formas diferentes y creativas de aprendizaje.
- Son facilmente adaptables ante los cambios en el mundo laboral, económico y social, asi como se adaptan a las nuevas tecnologías o versiones de gadgets que de forma constante se están renovando.
- Logran hacer más con menos, ante la herramienta de la web.
- Rompen con la buracracia adulta y logran realizar acciones directas para generar cambios de paradigmas, mismos que para otras generaciones eran impensables.
Sin lugar a dudas, la era Netflix, llegó para quedarse y expanderse, los que no estamos acostumbrados a esto, no nos queda más que adaptarnos o morir en el intento, ya que esta tendencia seguirá, los programas televisivos por cable se verán mermados a desaparecer y, al menos en México, la television era el principal medio de influencia cultural y social, ahora ante las series y sin fin de películas y eventos por internet, la manipulación y adoctrinamiento social vendrá por aquí, pero, ¿cómo influir a las personas si en Netflix cada quien escoge lo que quiere y cuando quiere según sus gustos? ¿Cómo premeditar esto?
¿Será que la generación Z, pueda ser la primera en formar un criterio autónomo e independiente a los intereses mercadológicos de las grandes televisoras?
Puede ser…
Enhorabuena